Annie, are you OK?

26 de Junio de 2009

Lo primero que pensé al saberlo fue en esta canción. Pese a todo lo demás, lo primero que pensé fue en su música.

Jean Claude y Gabriel

19 de Junio de 2009

Se podría decir que Jean Claude y Gabriel fueron los que empezaron todo. En realidad hay una primera obra escrita con dieciséis años, unas quince páginas, donde los protagonistas eran Claudio y Alba, dos caras de la misma persona, yo mismo, que trataba de imaginar en qué quedaría la pandilla de amigos que éramos entonces en el instituto al pasar diez años. Aquella obrita nos hizo quedar para el año 2005 delante de la Torre del Oro. No sé si alguien fue. Yo me olvidé hasta semanas más tarde. En ese sentido, ese prototeatro fue profético.

La cosa es que hasta 2001 no volví a escribir teatro, ya sabéis, Entrevivos, esa obra que tenéis colgada en la columna de la derecha para descarga gratuita. Jean Claude y Gabriel empezaban aquella obra en un limbo oficinesco y semivacío, un sitio sin significancia propia, un lugar entre un antes y un después. El medio, vaya.

Hoy hace dos años que empecé a escribir el Teatro Abandonado en Libro de Notas. Han sido unas veinte obras (fallé algún mes), la mayor parte dramáticas, la mayor parte hablando de parejas que se rompen, se están rompiendo o se romperán. En los últimos meses, escribir esas obritas ha supuesto un sacrificio que ha repercutido directamente en su calidad. A veces las ideas se agotan, uno empieza a repetirse y termina por escribir de forma mecánica.

Es por eso por lo que pensé en llamar a esos dos viejos amigos míos que lo empezaron todo, Jean Claude y Gabriel, y pedirles que pusieran el punto y seguido a mi faceta de garabateador de obras de teatro. Sí, ya toca abandonar esa columna. Es un buen momento para parar y empezar a plantearse un giro en la forma de escribir y de enfocar el teatro en general. Ya sabés, el show siempre debe continuar.

Así que hoy, Jean Claude y Gabriel echan el Telón al teatro abandonado.

Gracias por haber venido.

Bloomsday (Kamloops, BC, Canadá)

16 de Junio de 2009

El rato que hay entre que me despierto y me levanto no existe. La gata vagabunda viene a despertarme cuando necesita café, no antes, donde se arregla los bigotes (o lo que quiera que hagan los gatos por las mañanas), no después, donde sale corriendo a por un autobús que casi nunca se le escapa. Ella viene porque necesita café y ya está bien de dormir, así que entra en la habitación. El chirrido del suelo hace el resto.

Luego hay un rato, corto, largo, depende, que no existe. Tengo los ojos abiertos pero no miro nada, trato de mover un pie pero sin objetivo concreto. El único pensamiento que cruza por mi cabeza es, tal vez, no siempre, muchos días no, hoy no por ejemplo, decidir si vale la pena pedir una prórroga de sueño.

Las prórrogas de sueño sólo valen la pena si has dormido menos de seis horas. En ese caso puedes dormir otras seis más si es necesario. Pero si has dormido lo suficiente, una prórroga de sueño no es más que gula de dormir, como cuando sabes que estás lleno, lo suficiente, pero podrías pedir otra igual que la que acabas de comerte. Concéntrate, me digo en esas, concéntrate en dentro de quince minutos y en el arrepentimiento de haber repetido plato. Si logro concentrarme lo suficiente el hambre que no es hambre se esfuma y me siento orgulloso de una victoria más contra un pecado capital, malo, pecado malo, no se come tanto, se come lo justo, se bebe lo justo, se folla lo justo, se fuma lo justo, se duerme lo justo.

No pido prórroga de sueño generalmente. No la pido porque la gata nunca me la niega, o si me la niega pero con psicología invertida. ¿Quieres quedarte durmiendo, me dice, quieres? Ese quieres es sincero pero es lo que me empuja a responder que no y alzarme, pum, pam, espina dorsal arriba, giro a la derecha, arriba deprisa o no te levantas. Dos horas sentado son peores que dos horas echado.

Hoy no pido prórroga y no se me ocurre pedirla, así que sólo miro a la pared y a la puerta del armario y a las grietas de la pintura, las grietas que se formarán, no las que tienen. Ese trozo de día no existe, es un trozo en el que no duermo ni pienso, ni juego, ni escribo ni analizo ni duermo ni nada. Diez minutos de nada, minutos que no existen. ¿Cuántos minutos de nada me salen en la vida si los sumo? En Canadá unos cien. Seguro que más.

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El resto del día da lo mismo.

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Canadá me ayuda a aplazarme cada día. Es una bendición esta ciudad en la que aplazarse no tiene nada de malo.

La bandeja de entrada de mi correo electrónico se realimenta sola, va conectada a una batería impulsada por una dinamo que consiste en un reenvío de correos circulares, chat abierto, respuestas pendientes, tengo que, has de, siempre hay prioridades, el periódico, el foro, procrastinar es la palabra de moda.

Una amiga me dice “cómete la rana primero”. Mal asunto si contestar los e-mails de los amigos es comerse la rana. En realidad tengo un servicio completo de ranas, incluido este diario, ranas de desayuno, ranas de bocadillo de las doce, ranas de tarde, ranas de yoga, ranas de cena y ranas y más ranas. Me gustan las ranas, esa es una buena pregunta.

¿Me gustan las ranas?

Algunas.

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El yoga es una tortura consciente que me inflinjo. Evito cruzar la mirada con Christina, la profesora, para no caer en su pregunta de si todo va bien, que es lo que dice sin abrir la boca cuando cruzamos la mirada en el yoga. Entonces miro a la gata por detrás y ella siempre lo lleva mejor. Normal, cuando tienes la elasticidad de seis cajas de chicle boomer.

El yoga es una gran rana que me dice que estoy oxidado y que gran parte de mi vida transcurre en la superficie de un ordenador portatil más bien pequeño. Eso no es bueno ni malo ni regular: es. Estuve escuálido y al borde de la desaparición, después me calmé en Galicia y engordé casi treinta kilos. Ahora tengo un aspecto que me parece, me parezco más normal y acorde con lo que quisiera. Pero me descubro añorando mis huesos, como si supiera que no voy a volver a verlos.

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En Canadá está prohibido desnudarse la mayor parte del tiempo.

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El yoga ha ido bien porque en algún momento hacia la mitad me dije que la única manera de creer en magia, ovnis, homeopatía, acupuntura, reflexología, catolicismo, budismo, tantra, betis y otras cosas es la puritita fe. A la mitad, digo, saco la fe a pasear y todo va mucho mejor. Eso debe ser el yoga, cuando uno saca la fe a pasear y todo va mejor porque la fe limpia conciencias. Un rato. Más rato no quiero conciencia limpia, la quiero como un estercolero y exprimirla como un pomelo apretado a mala hostia.

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No hay día en el que no piense en Italia al menos cinco minutos. Hoy ha sido más rato. Pero no hay día en que no haya al menos cinco minutos.

Esto es una forma de hablar, sólo eso. A veces son menos de cinco. Algunos días no pienso en Italia. Sólo que no me acuerdo.

6:48 hora española, nueve menos en Kamloops. Acabo de caer en la cuenta de que sólo recuerdo haber soñado una vez en los dos meses que llevo aquí. El sueño era decimonónico, nunca había tenido sueños de época. Cómo cojones sabrá mi sueño en el país en el que estoy.

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Buenas noches Portnoy. Buenas noches a los demás.

Sylvinho

28 de Mayo de 2009

Probablemente Sylvinho es mi jugador preferido de este super Barcelona epatante que ayer ganó la Champions con total facilidad. Me encantan los pequeños tornillos indispensables en las grandes maquinarias alucinantes.

Los ángeles no tienen sexo

19 de Mayo de 2009

Dicen. Pero los niños sí. Aunque no querramos mirar.

No sex, nueva entrega del Teatro Abandonado en Libro de Notas.

Reguleros

11 de Mayo de 2009

La impresión que da es que los sanos mentales están dentro de los coches: fuera de ellos sólo están locos, tullidos, profesores de yoga y españoles. Conclusión: es de locos caminar por Kamloops, pero sigo haciéndolo.

Alevosía

5 de Mayo de 2009

Cuando regrese a España no sé si podré vivir sin mi sopa del día en el Cowboy Coffee.

Guana guana guaaaaaaa… guo guo guo!

19 de Marzo de 2009

Western en el Teatro Abandonado.

Que iba yo a decir…

6 de Marzo de 2009

Ah sí.

31.

:-)

Pd: Ah, y que me voy a Canadá dos meses. Toma ya.

¿Confesar o no confesar? Manual de instrucciones

19 de Febrero de 2009

¿Ha puesto usted los cuernos a su pareja en un momento de debilidad? En el Teatro Abandonado de este mes le advertimos de las consecuencias de una confesión precipitada y sin preparación.

Si es que no sabes confesarte

Desde el 19 de febrero en su página web favorita.