Archivo de Mayo de 2005

El árbol que cobija

Martes, 31 de Mayo de 2005

Mi primo Javier nació hace ya unos cuantos años con un problema gravísimo de corazón. Desde el principio los médicos dijeron que no había solución, que sólo nos quedaba esperar a su muerte. Jamás he sentido un dolor tan intenso como aquellos días, no por él, sino por mi madre y mi tía que se derrumbaban delante de mí y yo no era capaz de hacer absolutamente nada por ellas.

Con apenas meses de vida, llevaron a Javi a Pamplona para practicarle un cateterismo, algo así como abrirle una válvula en el corazón, en una operación complicadísima en un cuerpo tan pequeño.

Cuando Javi despertó de la anestesia miró al su alrededor con sus ojos recién creados y sólo vio batas blancas y verdes y rostros desconocidos que le tocaban y le hablaban. El miedo, la soledad, no sé exactamente el qué, le invadió. Pero en esa multitud de seres verdes reconoció unos ojos. Los de mi tío César, médico de la clínica de Navarra, que tenía permiso para entrar a verle. Javi sólo había visto a César una vez, la noche anterior, justo antes de la operación. Sólo una vez. Pero esos ojos que le miraban con cariño eran conocidos. Sin pensarlo ni un momento, Javi, un bebé más pequeño que un gato, alzó sus brazos hacia César para cobijarse en él.

A veces el mundo se mueve por detalles.

(Por cierto, Javi está hoy día perfectamente. A veces los milagros ocurren)

Caronte

Lunes, 30 de Mayo de 2005

Me dice Fluffy:

“El amor es un barquero que cobra dos monedas…
cada componente de la pareja tiene que pagar una moneda…
y luego en la barca viajan juntos con la duda de saber si el que lleva la barca es Caronte o el ángel de los Eliseos…
con la duda de saber si se viaja al Infierno o al Cielo…
pero es mejor viajar con la duda….
que quedarse en la orilla del mar con los pies mojados..
y una moneda en la mano”

Me recuerda a ese proverbio budista tan gráfico: “Los barcos están seguros amarrados en el puerto. Pero no se construyeron para eso”.

Lo esencial es invisible a los ojos

Viernes, 27 de Mayo de 2005

Adiós-dijo el zorro-.Mi secreto es muy simple:no se ve bien sino con el corazón;lo esencial es invisible a los ojos.

-Lo esencial es invisible a los ojos-repitió el principito a fin de acordarse.

Gracias Espe

Sísifo

Jueves, 26 de Mayo de 2005

Sísifo fue condenado a pasar la eternidad en el reino de Hades repitiendo una y otra vez el mismo movimiento. Debía empujar una piedra enorme hasta la cima de una colina, pero cuando estaba a punto de llegar la piedra se resbalaba y volvía a caer a la base del monte. Y Sísifo no podía hacer otra cosa que bajar de nuevo y empezar otra vez el proceso de empujar la roca hasta arriba. Una y otra vez. Eternamente.

Ayer por la mañana vi amanecer por culpa del insomnio. El sol, cuando las nubes le dejan, se asoma por Bologna un poco después de las 5:30. Dormí un par de horas y mi alarma, de estas que suenan de forma monótona y repetitiva cada cinco minutos, me avisó de que Teresa me esperaba para dar una clase. Ojeada al correo (alguien me dibuja una sonrisa con sus palabras en el ordenador dando gracias que no se merecen). Lavado de cara, café cargado, cigarrillo y salir corriendo para poner mi mejor cara de enseñante divertido. Tomo otro café con mi alumna más entregada y hablamos de los amigos y del subjuntivo y leemos juntos a Eduardo Mendoza. Camino al mercado para comprar verduras y fruta pero me doy cuenta de que he salido sin dinero de casa. Voy al banco a por algo de efectivo pero se ha hecho tarde y Elena me espera en su refugio con la pizza que ha hecho su madre. Comemos y hablamos de música y de historia, y de novelas de espías y del calor y de la vergüenza. La cabeza me da vueltas por el cansancio cuando salgo de su casa y al llegar a mi cubículo de Via Nosadella Massimiliano me espera con ganas de hablar de fútbol y de jugar una partidita de las nuestras a la Play Station. Pierdo por poco pero ha sido muy emocionante y dedico un rato a corregir redacciones y preparar la clase de la tarde. Mi cabeza me vence y duermo unos 45 minutos antes de levantarme acelerado porque llego tarde. Café rápido, Massi que me abronca por tomar tanto café (”¡Así como coño no vas a tener insomnio!”). El día es caluroso y llego a clase vestido sólo con una camiseta de manga corta. La clase del miércoles siempre es bonita, con cuatro chicos inteligentes y con ganas de hablar que me lo ponen muy fácil. También hablamos de los amigos y discuten en español, y se apasionan y yo me sonrío debajo de mi cara de profesor orgulloso de la pasión que tienen. Es el cumpleaños de Silvia, 30 años que hace con esa cara de cría risueña que no se le va nunca de encima. La felicito, la beso y le deseo que disfrute de su fiesta con su novio y sus amigos, y deseando secretamente que me invite a su fiesta para no tener que volver a casa. Franci me ofrece una cerveza con sus amigas y después irnos al cine. La noche es tibia y agradable y no me apetece ser tan sociable. Vuelvo a casa despacio mirando los edificios que tan familiares se han vuelto en vía Santa Isaía y dejando algo suelta mi vena voyeur que en las primaveras cálidas se encuentra en su mejor elemento. Massi e Inger están en casa inmersos en la final de la Champions. Nos divertimos dos horas con un partido realmente bonito y un final de infarto. En mitad de los penaltys me llega la voz dolorosa de la incomprensión y la tristeza a través del teléfono. Trato de ser fuerte, de no dejarme deprimir, de no contagiarme. Viviana me dice que hagamos el payaso en su casa un rato. Por qué no. Cuando estoy a punto de llegar el teléfono vuelve a sonar y el dolor de antes se multiplica por dos. Y vuelvo a intentar ser fuerte, sereno, tranquilizador. Pero mi moral está minada y cuando cuelgo soy una sombra de lo que podría llegar a ser. Viviana me hace sonreír con su vocabulario de marinero rudo y sus aventuras y desventuras amorosas. Recibo un mensaje de alguien a quien quiero mucho hablándome de un mal día y con la oferta de dejarnos querer y consolar al día siguiente. Será un auténtico placer. Regreso a casa con el fresco de la madrugada y el silencio de una Bologna apagada. En casa mi correo y mi blog están vacíos y me meto en la cama con una película argentina sobre buenos sentimientos haciéndome compañía. Después he visto amanecer…

¿Ein? (bis)

Miércoles, 25 de Mayo de 2005

Ese ser humano llamado Enrique Escalona me mandó ayer por correo electrónico esto con la siguiente petición: “te mando unas imagenes para que les otorgues sentido”.

Necesito ayuda.

Pon Pilas /3

Martes, 24 de Mayo de 2005

Gracias a Stereo_T llega a mis oidos la música de un tipo con la mala suerte de llamarse Julio Bustamante. Hace música sencilla, con una voz de lo más normal tirando a desafinada y música que entra a destiempo. Pero tiene una habilidad impagable. Aparte del talento que destila en sus letras sus canciones son de esas en las que imperceptiblemente, sin que te des cuenta, empiezas a seguir el ritmillo con el pie, luego cierras los ojos y mueves la cabeza y acabas dibujando una sonrisa, tímida al principio, que llena la cara después. Todo un efecto revitalizante. Os dejo esta pequeña maravilla, “Mundo Sereno”. Por favor, perded un par de minutos en leerla. Merece la pena.

JULIO BUSTAMANTE - Mundo Sereno

Ven, sígueme:
te voy a llevar a un mundo
prodigioso,
confortable, de categoría.

Aunque tal vez hayas estado allí antes
te voy a llevar igual… te voy a llevar igual.

Tú calla, déjame
conducirte a los tiempos anteriores al gramófono y la radio
que ya están de nuevo aquí.

Solitario silencio,
mediodía desierto,
rumores próximos y lejanos a la vez.

Silbido complaciente del vecino,
ropa tendida que aletea al sol eterno,
sol eterno, sol eterno, sol eterno…

Aroma sonoro de alimentos,
paso leve de la muchacha, habla poco
en la cocina del universo flotante,
en la Calle del Ángel.
¡Qué poquitas cosas dice esta chiquilla, por favor!

Y ya estamos,
mejor dicho:
ya somos,
unidos en el mundo tranquilo
antes y después de la electricidad,
de la confusión.
Yo me voy al tiempo más allá de la televisión
y del motor
que aceleró a sus hijos hasta enloquecer, hasta enloquecer…

y les robó lo más sagrado:
las palabras sin prisas,
el silencio del árbol,
la gota en la fuente,
la gota en la fuente, esa gota en la fuente…

Donde las cosas hablan,
tiempo de sobra,
eco de pensamientos en la cabeza que deja de ser tuya
para ser la de cualquiera:
¡Eso es! ¡Por ahí vamos bien, por ahí vamos bien!

La mejor música es la que sale de instrumentos
hechos de bosque
donde no hay noticias de la mañana ni de la noche,
solamente mañana y noche:
el agua y el fuego,
la luna y el sol, la luna y el sol…

¡Cómo me gusta!, cómo me gusta
acariciarte por debajo de la ropa
cuando me llevas de paseo en bicicleta
y me preguntas si estoy loco, si estoy loco:
¡Por supuesto que sí, por supuesto que sí!
Estoy loco por ti…
¡y por tu amiga también!
¡Cómo iba a ser de otra manera en esta tierra de palmeras,
de jazmín y de azar, jazmín y de azar…!

Pero tú ven, tú sígueme:
te voy a llevar a un mundo
prodigioso,
confortable,
de categoría.

Aunque tal vez hayas estado allí antes
te voy a llevar igual… te voy a llevar igual.

La Navaja de Occam

Lunes, 23 de Mayo de 2005

“Entia non sunt multiplicanda sine necesitate”. Los entes no deben multiplicarse sin necesidad. O lo que es lo mismo, no expliques con más lo que puedes explicar con menos. O lo que es lo mismo, en un problema, de entre todas las soluciones posibles, la más sencilla es la correcta.

Guillermo de Occam (o de Ockam, depende) fue un monje franciscano medieval que enunció este postulado y dio pie al nominalismo (que me perdonen los filósofos por las incorrecciones), una filosofía que pone en cuestión cualquier existencia más allá del individuo. Es decir, la reducción al mínimo por antonomasia.

Dándole una vuelta de tuerca: ¿en un problema cuyas soluciones son todas igual de simples o igual de complejas cómo aplicas la navaja? ¿siempre hay una solución más sencilla y, por lo tanto, correcta? ¿la sencillez de una respuesta depende del individuo que la propone? ¿y si los árboles no te dejan ver el bosque? ¿entonces la respuesta más sencilla debe venir de fuera?

Sinceramente, ¿cuántas veces intentamos aplicar la navaja de Occam en lo que nos ocurre, convencidos de que nos complicamos la vida? Muchas. ¿Cuántas veces funciona la navaja en esos casos?

Se aceptan sugerencias.

Palabras para Julia

Sábado, 21 de Mayo de 2005

Uno de los mejores poemas de la lengua castellana, de José Agustín Goytisolo, al que Paco Ibáñez le puso música para que luego muchos, Kiko Veneno, Los Suaves, Raimón, Manolo García, le pusieran voz. Pero yo me callo, que Carlitos lo explica mejor que yo. Parece escrito para más de uno y una que está cerca de mí últimamente, tal vez le sirva, nos sirva, de algo.

Son las palabras sobre la vida que le dirige a su hija, palabras tiernas, palabras duras, palabras confusas, pues él mismo confiesa en uno de los versos que “aún estoy en el camino”. Desde el principio, Goytisolo le pone los pies en la tierra: “Te sentirás acorralada / te sentirás perdida y sola / tal vez querrás no haber nacido”, pero no deja de recordarle constantemente -y se lo repite varias veces; se trata de un poema muy largo-: “Entonces siempre acuérdate / de lo que un día yo escribí / pensando en ti como ahora pienso”. “Palabras para Julia” es un poema lleno de esperanza, un poema de esos que parece que fueron escritos mirando al horizonte un día de playa gris; o viajando en un autobús de tercera, camino de ninguna parte, y veinte kilos de pasado a la espalda que necesitan ser contados. Es un poema sereno, un poema que se dice como se dicen las cosas cuando se tiene una taza de café bajo la barbilla, un viejo amigo enfrente y toda la tarde por delante. Así marcha. Y a mí se me pone la piel de gallina cada vez que lo leo.

Palabras para Julia.

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
Te sentirás perdida o sola
Tal vez querrás no haber nacido

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en tí como ahora pienso.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.

Pero yo cuando te hablo a tí
cuando te escribo estas palabras
también pienso en otros hombres.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en tí como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella tu verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en tí como ahora pienso.

A mis fokas

Viernes, 20 de Mayo de 2005

Ellas no lo saben. No tienen ni idea. Para la mayoría simplemente soy un tipo simpático con cierta cultura que aparece los martes por un chat de Trivial Pursuit para echar unas risas y jugar un torneo entre amigos, aunque más de uno (rival) se lo tome demasiado en serio.

No lo saben pero me han salvado más de una vez. No saben que más de un martes he llegado hundido a mi casa en este año tan complicado y verlos allí aleteando alegremente me ha colgado una sonrisa en la cara que no aparecía en tres días. No sabe Silic, la foka-monje, la ilusión con la que recibo sus mails de previas, comentarios e informativos telefoka. No sabe Xti, la fokapitana, la de veces que su mirada tierna a su manada me ha sabido a un abrazo muy fuerte dado en el momento más necesario. No sabe Dordoka, la foka-tortuga, el hueco que se ha ganado en mi corazón y la de noches que me ha dado la paz para poder cerrar los ojos y vencer al insomnio (tengo ganas de conocerte para tocarte el pelo y hacerte rabiar). No sabe Dudo, la fokamaleona, la de veces que he rastreado sus comentarios y sus correos electrónicos para volver a reírme como hice la primera vez que los leí, y la de veces que eso ha significado desdramatizar mi propia situación. No sabe Fluffy, nuestra foka-mascota, cuantas veces sus citas memorables han dado un giro a todo un estado de ánimo gris oscuro para convertirlo en amarillo brillante. No saben Misae, nuestra foka-sexsimbol, Sashet, la foka-uy-casi-esa-me-la-sabía-mierda, Stereo_T, fokadeportiva y futuro crack, hasta Finus, la fokausente, no saben lo importantes, lo fundamentales, lo imprescindibles que han sido para mi este año. No saben cuanto se lo agradezco y cuanto les quiero por eso. No saben cómo me muero de ganas de tenerlos delante por fin en persona y poder darles ese abrazo que les debo desde hace meses.

Este post será incomprensible para la mayoría, pero no importa. Porque este post está dedicado a mis fokas-lokas.

I ouk all of you, amigos.

… Y allí dónde miro hay un gato

Jueves, 19 de Mayo de 2005

Yhebra, o mejor dicho su gata Neko, ha tenido muchos gatitos. Ella se ha enamorado de uno, o tal vez una, del que sólo ha visto una pata naranja en una fotografía y el pequeñín necesita un nombre (y acepta sugerencias). Yo soy alérgico a los gatos, como sabe más de uno, pero últimamente he pensado en darme tratamiento antiestamínico y resignarme a vivir en un mundo donde los gatos me observan, viven en mi patio, en mi ordenador, en mis recuerdos, en mi teléfono, en mis correos electrónicos, en mi música, en mi piel.

Yhebra, si es gata te propongo “Alice” (se pronuncia “aliche”) que significa, aparte de Alicia, boquerón :-)

Para Francesco de Gregori, Alice vive inmersa en ese mundo felino.

ALICE - Francesco de Gregori

Alice guarda i gatti e i gatti guardano nel sole
mentre il mondo sta girando senza fretta.
Irene al quarto piano e li tranquilla
che si guarda nello specchio e accende un’altra sigaretta.
E Lilì Marlene, bella più che mai, sorride e non ti dice la sua et
ma tutto questo Alice non lo sa.
Ma io non ci sto più, gridò lo sposo e poi,
tutti pensarono dietro ai cappelli,
lo sposo è impazzito, oppure ha bevuto,
ma la sposa aspetta un figlio e lui lo sa,
non è così, che se ne andr .
Alice guarda i gatti e i gatti muoiono nel sole,
mentre il sole a poco a poco si avvicina.
E Cesare perduto nella pioggia,
sta aspettando da sei ore, il suo amore, ballerina.
E rimane lì, a bagnarsi ancora un po’,
e il tram di mezzanotte se ne va,
ma tutto questo Alice non lo sa.
Ma io non ci sto più, e i pazzi siete voi,
tutti pensarono dietro ai cappelli,
lo sposo è impazzito, oppure ha bevuto,
ma la sposa aspetta un figlio e lui lo sa
non è così, che se ne andr .
Alice guarda i gatti e i gatti girano nel sole,
mentre il sole fa l’amore con la luna.
Il mendicante arabo ha qualcosa nel cappello,
ma è convinto che sia un portafortuna.
Non ti chiede mai, pane o carit
e un posto per dormire non ce l’ha
ma tutto questo Alice, non lo sa.

(Traducción cortesía de mi mismo).

Alice mira a los gatos y los gatos miran al sol
mientras el mundo está girando sin prisa.
Irene en el cuarto piso está allí tranquila
se mira en el espejo
y enciende otro cigarrillo.
Y Lili Marlene, más bella que nunca,
sonríe y no te dice su edad
pero todo esto Alice no lo sabe…
“Pero yo ya no puedo seguir”
gritó el marido, y entonces
todos pensaron detrás de sus sombreros
“el marido ha enloquecido o quizás ha bebido”
pero su esposa espera un hijo y él lo sabe
no es así que se largará.
Alice mira a los gatos y los gatos mueren al sol
mientras el sol poco a poco se avecina,
y Cesare, perdido en la lluvia,
espera desde hace seis horas a su amor, la bailarina.
Y se queda allí a mojarse todavía un poco más,
y el tranvía de medianoche se va,
pero todo esto Alice no lo sabe…
“Pero yo ya no puedo seguir, y los locos sois vosotros”.
Todos pensaron detrás de sus sombreros
“el marido ha enloquecido, o quizás ha bebido”
pero su esposa espera un hijo y él lo sabe,
no es así que se largará.
Alice mira a los gatos
y los gatos dan vueltas en el sol
mientras el sol hace el amor con la luna.
El mendigo árabe tiene poca cosa en el sombrero
pero está convencido de que es un amuleto.
No te pide nunca pan, o caridad
y un lugar para dormir no tiene
pero todo esto Alice no lo sabe…