El árbol que cobija
Mi primo Javier nació hace ya unos cuantos años con un problema gravísimo de corazón. Desde el principio los médicos dijeron que no había solución, que sólo nos quedaba esperar a su muerte. Jamás he sentido un dolor tan intenso como aquellos días, no por él, sino por mi madre y mi tía que se derrumbaban delante de mí y yo no era capaz de hacer absolutamente nada por ellas.
Con apenas meses de vida, llevaron a Javi a Pamplona para practicarle un cateterismo, algo así como abrirle una válvula en el corazón, en una operación complicadísima en un cuerpo tan pequeño.
Cuando Javi despertó de la anestesia miró al su alrededor con sus ojos recién creados y sólo vio batas blancas y verdes y rostros desconocidos que le tocaban y le hablaban. El miedo, la soledad, no sé exactamente el qué, le invadió. Pero en esa multitud de seres verdes reconoció unos ojos. Los de mi tío César, médico de la clínica de Navarra, que tenía permiso para entrar a verle. Javi sólo había visto a César una vez, la noche anterior, justo antes de la operación. Sólo una vez. Pero esos ojos que le miraban con cariño eran conocidos. Sin pensarlo ni un momento, Javi, un bebé más pequeño que un gato, alzó sus brazos hacia César para cobijarse en él.
A veces el mundo se mueve por detalles.
(Por cierto, Javi está hoy día perfectamente. A veces los milagros ocurren)
31 de Mayo, 2005 - 21:35
un dato maravilloso……al dia siguiente empezó a gatear.
Hoy ,quiere estudiar Arte Dramático
31 de Mayo, 2005 - 21:39
Esa, sobra decirlo, es la orgullosa mamá ;-)
31 de Mayo, 2005 - 21:48
Este escrito, mi admirado primo, es el más bonito que podías haber escrito.
Me he emocionado al leerlo.He pensado en todo lo que quiero yo a Javi.
Por suerte, yo no recuerdo esos momentos tan amargos.
Os quiero.
1 de Junio, 2005 - 10:43
Que suerte tiene de contar con alguien como tú. Gracias por enseñarme a silbar. :*
1 de Junio, 2005 - 12:25
A veces algunos no saben lo que significa escuchar una voz que dice “no hay esperanzas”, esperanzas hay siempre..
Bien por la fuerza de tus tios y de Javi!
Saludos desde Roma, M
1 de Junio, 2005 - 14:15
La ternura mueve el mundo
1 de Junio, 2005 - 21:37
Bienvenida a las nuevas. Y sí. Javi es especial. Nos obligó a girar alrededor de él durante años. Pero él no se queja nunca. Si mi familia tiene un corazón, ese es Javi.
1 de Junio, 2005 - 22:12
Gracias por lo que cuentas de Javi: ha sido un bálsamo para mí hoy.
1 de Junio, 2005 - 22:41
Un placer. Ven cuando quieras. Te haremos un huequito…
2 de Junio, 2005 - 11:15
Estas en Bologna!!!! Que distraida que soy!!!
Entonces tenes UNA INVITACION ESPECIAL para la fiesta en Circeo!!!!
Te animas? Besos, M.
7 de Junio, 2005 - 23:15
Nada me provoca tanta sensación de impotencia como la enfermedad. A veces desearía haberme hecho médico como el resto, pero no es aquello para lo que valgo. Siempre que miraba a Javi deseaba poder transferirle de alguna manera algo, ya fuera fuerza, determinación… lo que fuera que pudiera ayudarle.
Javi me saca la sonrisa siempre, y cada vez que le veo doy gracias por los milagros.
Muchas gracias por el texto primo.
19 de Octubre, 2007 - 9:13
[…] La primera vez hablé de una sombra que cobijaba hace más de dos años. La segunda ha sido esta mañana, en el Teatro Abandonado de este mes. Espero que os guste. […]