Archivo de Mayo de 2005

El buen nombre

Miércoles, 18 de Mayo de 2005

Carlitos sabe de sobra que en mi proceso de reducción al mínimo, he pasado de escribir microrrelatos a volverme todo un experto en ponerle título a las cosas. Como devorador de libros que soy, siempre me debato entre lo que quiero leer de siempre, autores conocidos, clásicos, obras “básicas”, etc. y ese pequeño libro que en una esquina perdida de la librería me llama irresistiblemente con su nombre en el lomo.

En una librería de Roma vi la biografía del director, guionista y autor teatral David Mamet. Se llamaba Anotaciones en la esquina de una servilleta. He visto sólo dos películas suyas pero con ese título qué ganas me dieron de esconderme con sus memorias y dejar pasar el tiempo perdido en ellas.

¿No os llaman a veces los nombres?

Los extremos

Martes, 17 de Mayo de 2005

Curioso el mecanismo mental que nos ataca a algunos desde hace algún tiempo. Esa incapacidad notoria de ver donde está lo que los italianos llaman “la via di mezzo” el punto gris entre extremos blancos y negros. ¿Me dejo el pelo largo o me rapo al cero? ¿Me presento a unas oposiciones o me uno a los okupas? Siempre oscilando entre los dos puntos más distantes de una cuerda, sin detenerse a observar qué hay entre esos dos.

Apliquemos eso al amor. Todo o nada. Amor salvaje y apabullante o soledad más absoluta. En estos días mi corazón da vueltas en torno a los dos extremos, sin solución de continuidad, sin ver más allá de esas dos puertas, una de entrada y otra de salida. El problema es que alguien quitó los carteles y ya no sé cual es cual.

Poke

Sábado, 14 de Mayo de 2005

Poke era un comando que se utilizaba en los ordenadores de 8 bits (Commodore, Spectrum, Amstrad, MSX…) antes de cargar un juego y por medio de una combinación numérica se obtenían ventajas inimaginables. Por ejemplo, escribías en el “Outrun” Poke 3244,5 antes de cargarlo y, voilà, tenías tiempo infinito.

Es una palabra completamente olvidada que un día se nos vino a la cabeza a Carlos y a mí y nos llevamos horas repitiendo como capullos “¡Poke, tío, Poke!”. Desde entonces la palabra “Poke” representa esas ventanas a los lugares más polvorientos de la memoria que de vez en cuando se abren con un chirrido estrepitoso.

Anoche me encontré en una tienda de cómics de Via Mascarella cara a cara con un Poke de los más recónditos. Había un DVD con esto en la carátula.

Toma ya.

Hacer Daño

Jueves, 12 de Mayo de 2005

Siempre pensé que el argumento de la película “Un día de furia” consistía en Michael Douglas que un día de mucho calor en medio de un atasco sufre un cruce de cables y se lía a pegar tiros por ahí. Después no era así, pero la idea me parece buena.

En mi caso la violencia física se me da fatal. Soy mucho más de palabras frías y cortantes, como estalagtitas. Las suelto sin pensar, y a veces aún peor, las suelto meditadas y pensadas, es una especie de explosión silenciosa de ira, apuntando donde más duele, retorciendo el sistema nervioso del otro hasta que agache la cabeza. Generalmente sólo lo hago con personas que quiero mucho. Generalmente el dolor que siento al haberlo hecho nubla cualquier otra cosa.

¿Quién me daría a mí esta capacidad de hacer daño? Lamentablemente estoy desarrollando también la habilidad de herir aún más inconscientemente. Van a ser mis dos palabras del siglo: culpa, daño. Vaya mierda de vocabulario, con lo bonitas que son “caderas” o “voluptuoso”.

Lamento los disparos que doy sin pensar. Sé que sangran mucho.

Morbo /2

Miércoles, 11 de Mayo de 2005

A título puramente personal. Mi punto fetichista (que sí primo, que lo tengo): una chica descalza donde se supone que no debe. En el trabajo, en clase, en la biblioteca… tengo grabado a fuego el día que con siete años fui a casa de mi amigo Arévalo y su madre, divorciada, rubia, pelo rizado y en mi memoria mitológica el ser más bello jamás creado, nos hacía un cola-cao en la cocina con su ropa de oficina pero descalza…

Mi parte morbosa del cuerpo: la curva que hay en la parte baja de la espalda, justo donde empieza el culo. Y mientras más pronunciada esa curva mejor. Y si tiene hoyuelos estoy perdido…

¿Mamá me compras…?

Martes, 10 de Mayo de 2005

Nunca he sido yo de chucherías pero por culpa de nostálgicos como Melonian llevo cuatro días dándole vueltas a una cosa que yo mitificaba pero nunca compraba. Era un caramelo mágico con el que podías hacer maravillosas melodías mientras lo saboreabas. ¿Cómo narices era el nombre? Lo tengo en la punta de la lengua… me vienen otras chuches, el regaliz de Zara, los Peta Zetas, el regaliz rojo en espiral, los ladrillos, los chicles de sabrina, el Babaloo… ¿cómo era?

Ya.

Pitagol.

Morbo

Domingo, 8 de Mayo de 2005

Como Lucía se ha dejado caer por tierras italianas he recordado un mediodía con Carlitos, J. y ella hace un par de septiembres en un bar enfrente de la facultad. Hablábamos de la palabra “morbo”, ese concepto que todos tenemos en el imaginario pero nadie sabe definir.

Me he dado cuenta investigando un poco por la red de lo propio del español que es ese término. Morbo, morboso, ese algo-sin-nombre que provocan ciertas personas y sus actitudes que estimulan un área del ser humano no situada ni en el corazón ni en la cabeza sino más bien en algún punto debajo de la piel. Cuando se trata de definir “qué tiene esa persona que no sé lo que es” alguien dice “mucho morbo” y todos asienten tranquilos por haberle puesto nombre a eso que sienten. En realidad es una mentira piadosa, porque es sólo vestir con palabras algo indefinible.

En italiano no logro definir lo que significa, lo más aproximado sería “affascino”, fascinación, pero no es exactamente eso. Carlos se acercó a la definición más precisa diciendo que el morbo era “la promesa de algo que puede llegar a pasar”. Tal vez.

Lo que yo siento cuando veo piel ilegal, una estudiante en clase que descuidadamente se quita un zapato y acaricia el suelo con la planta del pie desnuda, un mechón de pelo cayendo en el momento preciso, una caricia en un sitio inédito por parte de quien no debe hacerla (en el codo, en el tobillo, en la espalda), la manera de caminar apoyando el peso en las caderas, una chica estudiando en la biblioteca acariciándose distraidamente el labio superior con las yemas de los dedos…

Me turba ese descontrol del pensamiento confuso que te provoca la sensación morbosa, que eriza el pelo y no sabes señalar en que punto del cuerpo está actuando, y acabas haciendo un movimiento vago con las manos para intentar encontrarlo. Me encanta esa turbación…

El Infierno

Viernes, 6 de Mayo de 2005

A pesar de que el difunto Juan Pablo negó su existencia y lo transformó en “alegoría”, el Infierno ha alimentado todo tipo de imaginaciones en artistas de todas las ramas. La mayor parte de las veces con fuego y pequeños diablos con tridentes (como los que dibujaba J. L. Martín en las tiras de “Dios Mío”); en la mitología griega como una especie de cueva húmeda con pequeños pantanos y almas en pena por ahí vagando; en “Sin noticias de Dios”, la película de Agustín Díaz Yanes es un bar-restaurante de mala muerte donde hace mucho calor; para Sartre es una habitación cerrada con cinco desconocidos dentro.

Yo últimamente me lo imagino como días y días sin poder dormir.

¿Cómo es el Infierno?

Attila

Miércoles, 4 de Mayo de 2005

Attila ha vuelto. Estaba preocupado por él…

Soledad /3

Lunes, 2 de Mayo de 2005

¿No os da a veces la sensación de estar dentro de una burbuja con mayor densidad que el aire y de la que no se puede entrar ni salir?

¿No os movéis a veces a cámara lenta?