Archivo de Junio de 2005

¿Qué hay mejor que eso?

Miércoles, 29 de Junio de 2005

Me acabo de enterar de que la factoría Henson ha terminado de rodar una película con el estilo de Cristal Oscuro y Laberinto, que se llamará Mirrormask.

¿Qué hay mejor que eso?

Saber que el encargado de hacer el guión ha sido Neil Gaiman.

¿Y qué hay mejor que eso?

Enterarte de que Gaiman ha aceptado sólo con la condición de que el director fuera Dave McKean.

¿Y qué hay mejor que eso?

Tener la oportunidad de ver el trailer y varios trozos de la película en una pantalla grande.

¿Y qué hay mejor que eso?

Darte cuenta al ver esos trozos que lo que siempre hemos soñado los fans de Gaiman y McKean, es decir, ver sus cómics en movimiento, es algo que está conseguido y mucho. Muchísimo.

¿Y qué hay mejor que eso?

Que sea el propio Gaiman en persona el que te lo cuente en un pequeño recinto de Bologna, cuando menos te lo esperabas.

¿Y qué hay mejor que eso?

Descubrir que Gaiman parece uno de los Monty Python.

¿Y qué hay mejor que eso?

Pues bien poco, la verdad. Y es para mayores de 18 años…

Es un misterio

Martes, 28 de Junio de 2005

El único diálogo que merece la pena de Shakespeare in Love, cuando parece que el estreno de “Romeo y Julieta” está condenado al fracaso:

- GEOFFREY RUSH: No se preocupe señor. Al final todo sale bien.

- TOM WILKINSON: ¿Pero cómo?

- GEOFFREY RUSH: No lo sé. Es un misterio.

Ya se podría parecer la vida al teatro.

Bienvenidos al mundo del espectáculo

Lunes, 27 de Junio de 2005

Esta noche me pondré delante de un pequeño grupo de personas y me convertiré por una hora y media en un fakir, medio payaso, medio depresivo, con la idea de provocar cuantas más sonrisas mejor. Esta noche, por un rato, seré el actor que siempre quise ser de pequeño; subiré al escenario y olvidaré todo lo que ha ocurrido estos meses para transformarme en otra persona y dar lo mejor de mí. Esta noche un grupo de personas cualesquiera vamos a hacer una obra de teatro como si fuera la cosa más importante del mundo (y lo es, ¿no?). Esta noche, antes de salir al escenario, le dedicaré un pensamiento a los que a pesar de los pesares, a pesar de este año curvilíneo, me han empujado a “godermi la vita”. Y buscaré con la imaginación al barbudo, al niño, a los estudiantes, a mi pequeña bailarina, respiraré hondo y daré el paso adelante que durará noventa minutos.

Es algo muy pequeño. Pero estoy emocionado.

Y no es poco, ¿no?

Ansiedad (sin alarmismos)

Lunes, 27 de Junio de 2005

La ansiedad esta asociada muy frecuentemente a preocupaciones excesivas (llamada expectación aprensiva). Por ejemplo: miedo a que algún familiar cercano o la misma persona que sufre este trastorno puedan tener un accidente, enfermarse o morir. A la persona le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.

La ansiedad y preocupación se asocian a 3 o más de los siguientes síntomas:

Nerviosismo, inquietud o impaciencia

Fatigabilidad (cansancio) fácil

Dificultad para concentrarse o poner la mente en blanco

Irritabilidad

Tensión muscular, temblor, cefalea (dolor de cabeza), movimiento de las piernas e incapacidad para relajarse

Alteraciones del sueño: dificultad para conciliar o mantener el sueño o sensación al despertarse de sueño no reparador

Sudoración, palpitaciones o taquicardia, problemas gastrointestinales, sequedad de boca, mareos, hiperventilación (aumento del número de respiraciones por minuto)

La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan un malestar significativo o deterioro en las relaciones familiares, sociales, laborales o de otras áreas importantes de la actividad de la persona.

Tal vez el doctor Breavmam pueda aportar algo más a esta breve descripción de un estado físico y mental que sume a quien lo padece en un bloqueo terrorífico. Si la persona que lo sufre suele ser equilibrada y tiende a poseer el control sobre las cosas el efecto se duplica.

En Italia he sufrido mi primer ataque de ansiedad (y luego el segundo y el tercero). Es una auténtica lucha sin cuartel dentro de tu cabeza donde tu sentido del equilibrio grita, aulla, patalea en la búsqueda de la autoridad para ordenar a tu cuerpo y a tu respiración calmarse. Son minutos larguísimos, miras en torno a ti buscando un lugar donde escapar, una posición más cómoda, algo, lo que sea, que te tranquilice. Lo intentas racionalizar, te dices “no tienes nada, es todo psicológico” pero no puedes respirar, tienes taquicardia, necesitas sentarte y cuando estas sentado necesitas estar de pie. Buscas alguien con quien hablar pero no salen las palabras. Si estás acompañado un abrazo te suele ayudar a controlar la respiración. Si estás sólo lo único que puedes hacer es desear que pase pronto.

Las veces que he tenido ansiedad ha sido consecuencia directa de hechos concretos que han despertado esa reacción en mi cuerpo. Pero la bailarina me contó ayer cómo esa ansiedad le atacó en la más profunda de las soledades, en Venecia (que a pesar de los pesares empiezo a identificarla como el infierno), sin ser una respuesta a algo concreto, sino como una rebelión del cuerpo a una suma de momentos acumulados a lo largo de meses: convulsión emocional, stress extremo en el trabajo, falta de sueño, falta de alimentos, intensidad al minuto, sensación de no poder malgastar el tiempo y, como último eslabón, una tos impenitente que se ha instalado en su pecho. Y en un momento esa pequeña gran montaña de realidades ha obligado a su cuerpo a dejar de respirar. Y sola.

Me inquieta profundamente el pensar en cosas intangibles como las descritas provocando algo así. Es decir, es como si de repente conceptos teóricos y verbales como “presión” adquirieran envergadura física, real, con tres dimensiones. Y me los imagino como una especie de fantasmas oscuros encapuchados que, mires donde mires, están allí. Y cuando te han atenazado de miedo, cuando te tienen sometido, cuando sólo tienen que darte el golpe de gracia, te miran fijamente y se marchan de allí. No sin antes volverse a darte una última mirada, como advirtiéndote de que pueden volver en cualquier momento…

Corolario a la Navaja de Occam

Sábado, 25 de Junio de 2005

El caso es que hay momentos en los que la solución más sencilla no es la más correcta. O mejor dicho, donde la libertad de elección nos lleva a elegir una solución más compleja.

El ejemplo más claro. En la crisis más profunda, esas personas que saben decirte: “Todo va a salir bien”. Y lo crees. Aunque la navaja diga lo contrario.

El testamento de Tito

Viernes, 24 de Junio de 2005

Fabrizio de André es un mito en Italia. Gente de todas las edades, aficiones, condición social, manera de ser, opiniones diversas siempre reaccionan igual cuando mencionas su nombre. Sonríen y dicen “De André è un mito”. Contador de historias, músico prodigioso, poeta, amante de Italia hasta decir basta, librepensador, anarquista de sentimientos, Italia hoy sigue llorando su muerte, hace ya varios años, y el mundo debería llorar el hecho de no conocerlo.

Cuando llegué a este país de contrastes De André estaba allí para recibirme con su voz grave y dulce y sus palabras mágicas. Me susurró al oído esta canción y desde entonces me ha acompañado en estos nueve meses. Cuando el viernes pasado una orquesta interpretaba la canción en un precioso jardín en las afueras de la ciudad cerré los ojos para dejar que me invadiera completamente. Cuando los abrí y miré a mi izquierda vi un rostro interminablemente hermoso que. con los ojos cerrados, sentía en cada poro la música del maestro.

Entonces comprendí que tenía que contároslo.

(Esta vez meto la traducción primero y el original después).

EL TESTAMENTO DE TITO

No tendrás otro Dios, más allá de mí,
Con frecuencia me han hecho pensar:
Gentes diversas, venidas del este
Decían que en el fondo era igual.
Creían en otro diferente a ti,
Y no me han hecho mal.
Creían a otro diferente a ti,
Y no me han hecho mal.

No nominarás el nombre de Dios,
No lo nominarás en vano.
Con un cuchillo clavado en el costado
Grité mi pena y su nombre:
Pero quizás estaba cansado, quizás demasiado ocupado
Y no escuchó mi dolor.
Pero quizás estaba cansado, quizás demasiado lejano,
Realmente, lo nominé en vano

Honrarás a tu padre. Honrarás a tu madre
Y honra también su bastón,
Besa la mano que rompe tu nariz
Porque le pediste un bocado:
Cuando a mi padre se le paró el corazón
No he sentido dolor.
Cuando a mi padre se le paró el corazón
No he probado dolor.

Recuerda santificar las fiestas.
Es fácil para nosotros ladrones
Entrar en los templos que recitan salmos
De esclavos y de sus amos
Sin acabar atados a los altares
Degollados como animales.
Sin acabar atados a los altares
Degollados como animales.

El quinto dice “no debes robar”
Y quizás yo lo he respetado
Vaciando en silencio los bolsillos ya hinchados
De aquellos que habían robado.
Pero yo, sin ley, robé en mi nombre,
Los otros en el nombre de Dios.
Pero yo, sin ley, robé en mi nombre,
Los otros en el nombre de Dios.

No cometerás actos que no sean puros
Es decir, no desperdiciar el semen.
Fecunda a una mujer cada vez que la ames
Así serás hombre de fe:
Después las ganas desaparecen y el hijo permanece
Y a tantos los mata el hambre.
Yo, quizás, he confundido el placer y el amor,
Pero no he creado dolor.

El séptimo dice “no matarás”
Si del cielo quieres ser digno.
Mirad hoy esta ley de Dios,
Tres veces clavada en la madera.
Mirad el final de aquel nazareno
Y un ladrón no muere de menos.
Mirad el final de aquel nazareno
Y un ladrón no muere de menos.

No dirás falso testimonio
Y ayúdales a matar a un hombre.
Lo saben de memoria el derecho divino
Y se olvidan siempre del perdón.
Yo he perjurado sobre Dios y sobre mi honor
Y no, no siento dolor.
Yo he perjurado sobre Dios y sobre mi honor
Y no, no siento dolor.

No desearás las cosas de los otros,
No desearás a la esposa.
Decídselo a aquellos, preguntádselo a los pocos
Que tienen una mujer y alguna cosa:
En el lecho de los otros, ya cálidos de amor
No he sentido dolor.
La envidia de ayer no ha terminado aún
Esta noche os envidio la vida.

Pero ahora que viene la noche y la oscuridad
me quita el dolor de los ojos
y se desliza el sol más allá de las dunas
a violar a otra noche:
yo viendo a este hombre que muere
madre, yo siento dolor.
En la piedad que no cede al rencor
Madre, he aprendido el amor.

IL TESTAMENTO DI TITO - Fabrizio De André

Non avrai altro Dio, all’infuori di me,
spesso mi ha fatto pensare:
genti diverse, venute dall’est
dicevan che in fondo era uguale.
Credevano a un altro diverso da te,
e non mi hanno fatto del male.
Credevano a un altro diverso da te
e non mi hanno fatto del male.

Non nominare il nome di Dio,
non nominarlo invano.
Con un coltello piantato nel fianco
gridai la mia pena e il suo nome:
ma forse era stanco, forse troppo occupato
e non ascoltò il mio dolore.
Ma forse era stanco, forse troppo lontano
davvero, lo nominai invano.

Onora il padre. Onora la madre
e onora anche il loro bastone,
bacia la mano che ruppe il tuo naso
perché le chiedevi un boccone:
quando a mio padre si fermò il cuore
non ho provato dolore.
Quando a mio padre si fermò il cuore
non ho provato dolore.

Ricorda di santificare le feste.
Facile per noi ladroni
entrare nei templi che rigurgitan salmi
di schiavi e dei loro padroni
senza finire legati agli altari
sgozzati come animali.
Senza finire legati agli altari
sgozzati come animali.

Il quinto dice “non devi rubare”
e forse io l’ho rispettato
vuotando in silenzio, le tasche gi gonfie
di quelli che avevan rubato.
Ma io, senza legge, rubai in nome mio,
quegli altri, nel nome di Dio.
Ma io, senza legge, rubai in nome mio,
quegli altri, nel nome di Dio.

Non commettere atti che non siano puri
cioè non disperdere il seme.
Feconda una donna ogni volta che l’ami, così sarai uomo di fede:
poi la voglia svanisce ed il figlio rimane
e tanti ne uccide la fame.
Io, forse, ho confuso il piacere e l’amore,
ma non ho creato dolore.

Il settimo dice “non ammazzare”
se del cielo vuoi essere degno.
guardatela oggi, questa legge di Dio,
tre volte inchiodata nel legno.
guardate la fine di quel nazareno,
e un ladro non muore di meno.
Guardate la fine di quel nazareno,
e un ladro non muore di meno.

Non dire falsa testimonianza
e aiutali a uccidere un uomo.
Lo sanno a memoria il diritto divino
e scordano sempre il perdono.
Ho spergiurato su Dio e sul mio onore
e no, non ne provo dolore.
Ho spergiurato su Dio e sul mio onore
e no, non ne provo dolore.

Non desiderare la roba degli altri,
non desiderarne la sposa.
Ditelo a quelli, chiedetelo ai pochi
che hanno una donna e qualcosa:
nei letti degli altri, gi caldi d’amore
non ho provato dolore.
L’invidia di ieri non è gi finita:
stasera vi invidio la vita.

Ma adesso che viene la sera ed il buio
mi toglie il dolore dagli occhi
e scivola il sole al di l delle dune
a violentare altre notti:
io nel vedere quest’uomo che muore,
madre, io provo dolore.
Nella piet che non cede al rancore,
madre, ho imparato l’amore.

Vuelvo

Viernes, 24 de Junio de 2005

Días convulsos estos, que han roto mi dinámica de publicación. Pero hoy vuelvo, lo prometo. Nos leemos en seguida.

¿Qué dolor es?

Lunes, 20 de Junio de 2005

Mi vicio más arraigado es la serie de televisión “Urgencias”. Con frecuencia, en muchos capítulos, uno de los médicos le hace a algún paciente una pregunta, al menos para mí, aterradora:

“¿Cómo es el dolor que siente?”

No sé cómo se contesta eso…

El bocado perfecto

Viernes, 17 de Junio de 2005

En una película mediocre como “El amor tiene dos caras” rescato un momento estupendo en el que Jeff Bridges observa maravillado la forma de comer de Barbra Streisand. Le dice “tú siempre buscas el bocado perfecto, la exacta cantidad de ensalada, carne y salsa para obtener el máximo de sabor de una sola vez”.

Carlos me recordó ayer ese bocado perfecto. Nosotros dos, y me consta que no seremos los únicos, tenemos esa tendencia de buscar el bocado perfecto y dejarlo para el final. Ejemplo: Lomo de ternera con salsa y guarnición de puré de patatas. Yo me como la mayoría del puré tal cual, en seco, y dejo el fondo para mezclarlo con la salsa. Me como la parte grasa del lomo, y después la más dura. Entonces, al final queda ese trozo de medida exacta y forma irregular. Con sumo cuidado lo baño en la mezcla que queda del puré de patatas perfectamente conjuntado con la salsa. Un grano de pimienta y un pequeño trozo de cebolla. Lo miro, admirando mi obra… y a la boca. Mastico despacio, dejando que cada elemento se distribuya por toda la boca, que las papilas gustativas hagan su trabajo al ciento por ciento. Después me recuesto sobre el respaldo de la silla y me permito unos segundos de saborear el regusto que queda en la boca mientras una dulce melancolía me invade…

Me recordaba Carlos que el bocado perfecto no se limita a la comida. Es toda una metáfora que se puede aplicar a un millón de cosas. Me ponía varios ejemplos que repetirá él, si quiere. Aquí dejo algunos míos:

- Cuando dos sabores de helado en la misma tarrina se complementan perfectamente y estás en ese punto, cercano al final, donde han compuesto un sólo helado perfectamente combinado.

- Lo recuerdo vagamente… pero cuando en un ejercicio de matemáticas, de ecuaciones, después de dos horas desarrollándolo llegabas a ese momento de “entonces x=17″. Ahhhh….

- Uno morboso: después de hacer el amor. Cuando lo que Aute llamaba “el quieto cansancio que te esparce” se apodera de los dos, ella te abraza por la espalda… el primer momento que sientes el roce de su pecho, de sus pezones aún firmes, en ambos omoplatos…

El viejo Ali Farka

Jueves, 16 de Junio de 2005

Nos creemos que sabemos. Creemos que sabemos de cine, o tal vez de literatura, o puede ser que de música. Creemos que somos unos expertos, que no se nos puede sorprender, que a estas alturas podemos criticar, juzgar, decidir y valorar con el acerbo de años y años de conocimiento.

Luego llega el viejo músico de Mali, llega el bueno de Alí Farka Touré, y resulta que no teníamos ni idea de nada. Alí nació hace 66 años en la región de Tombuctú, el hijo numero catorce de una familia noble, el único que ha sobrevivido de todos ellos.

Cuenta el periodista Manuel Villar: “Todavía un niño, una serpiente con una extraña marca en la cabeza, llamada Ghimbala, relacionada con los espíritus del río, se le enroscó en el cuello. Consiguió quitársela, pero a partir de ese momento entró en un mundo nuevo y sufría ataques epilépticos. No sentía ni el agua ni el frío y lo llevaron al poblado del Homborí, en el país Dogón, donde consiguió curarse y allí empezó a tocar. A su regreso, los espíritus del río lo recibieron de nuevo y siguió creciendo y tocando con ellos. ”

Ali domina como ningún otro el Djerkel, una guitarra de una sola cuerda, y la Njarka, violín de una sola cuerda. Y jugando con esa cuerda, acariciándola, hablándole, susurrándole, comprendiéndola, logra extraer los sonidos más hermosos, más emocionantes, más conmovedores que se pueda imaginar.

A finales de los sesenta, durante una visita a Bamako de Otis Redding, Ray Charles y John Lee Hooker, el blues negro americano y la música de la tierra de Alí se encontraron y se enamoraron en el acto. El viejo Alí escuchó las notas y la voz ronca y cavernosa de Hooker y corrió a preguntarle si era originario de África, porque le parecía escuchar la música con la que había nacido y que había amado toda su vida. Y los grandes bluesmen escuchaban boquiabiertos a este músico de sonrisa inmensa y eterna, cómo de sus dedos y de una sola cuerda salían las melodías que ellos consideraban tan suyas. Se amaron en el acto. Eso es algo que no se puede evitar, ¿verdad? Cuando dos almas se aman de inmediato no se puede detener.

Por suerte para nosotros, tal vez no para él, Ry Cooder lo escuchó tocar en los años ochenta en nigeria y le convenció para venir a occidente y grabar “Talking Tombuctú” juntos. Y gracias a eso, el que se cree mundo civilizado pudo escuchar como un mago del corazón del África Negra te dice con tranquilidad, sin soberbia, sin pretender nada, “esta es mi música, te la regalo, compártela”. Y yo, al escucharlo, sólo puedo cerrar los ojos y sentirme feliz de saber tan poco, tan poquito, como para tener el privilegio de escucharle por primera vez. Y cuánto envidio a aquellos que a partir de ahora le escuchen esa primera vez. Porque yo ahora sólo puedo saborearlo, disfrutarlo, pero no sentir de nuevo esa euforia de cuando tienes la sensación de que es la primera vez que abres los ojos, y necesitas, NECESITAS realmente, buscar a alguien para agarrarle de los hombros y decírselo. Te faltan las palabras pero lo quieres contar. Quieres decir “escucha al viejo Ali, que me ha dicho que el mundo es tan grande tan grande que no he hecho más que comenzar a conocerlo por un ángulo pequeñísimo”.

Desde entonces, desde “Talking Tombuctú”, el viejo Ali ha decidido que está demasiado ocupado con sus cultivos y sus animales como para volver a Occidente a grabar. Hay cabezotas, como el productor Nick Gold, que decidió que si él no iba a occidente, occidente iría a él. Instaló un estudio de grabación improvisado en una fábrica de ladrillos abandonada en Niafunké, el poblado a orillas del Níger donde el viejo Alí vive, duerme, ríe y toca. Y cuando todo estaba preparado, el viejo Alí terminó tranquilamente sus quehaceres diarios, comió y bebió con sus amigos, escucharon viejas historias y después cogió del brazo a Nick y le dijo “¿vamos a tocar viejo amigo?”. Y Nick se sonríe al darse cuenta de que, afortunadamente, la música sigue siendo mucho más importante que todo lo demás, y siente la punzada de placer de volver a los orígenes, y la tentación terrible de mandar a la mierda a su productora y dedicar lo que le queda de vida a disfrutar la vida y la música como lo hace Alí.

Dice el viejo alí Farka Touré en una de sus canciones: «Soy Alí y éste es el mensaje a mi gente/que la miel no sabe buena en una boca/estoy aquí y voy a compartirla/todo lo que he ganado con mi música volverá a la tierra y a mi gente».

Que la miel no sabe buena en una boca.

Amén Alí. Amén.