El bocado perfecto
En una película mediocre como “El amor tiene dos caras” rescato un momento estupendo en el que Jeff Bridges observa maravillado la forma de comer de Barbra Streisand. Le dice “tú siempre buscas el bocado perfecto, la exacta cantidad de ensalada, carne y salsa para obtener el máximo de sabor de una sola vez”.
Carlos me recordó ayer ese bocado perfecto. Nosotros dos, y me consta que no seremos los únicos, tenemos esa tendencia de buscar el bocado perfecto y dejarlo para el final. Ejemplo: Lomo de ternera con salsa y guarnición de puré de patatas. Yo me como la mayoría del puré tal cual, en seco, y dejo el fondo para mezclarlo con la salsa. Me como la parte grasa del lomo, y después la más dura. Entonces, al final queda ese trozo de medida exacta y forma irregular. Con sumo cuidado lo baño en la mezcla que queda del puré de patatas perfectamente conjuntado con la salsa. Un grano de pimienta y un pequeño trozo de cebolla. Lo miro, admirando mi obra… y a la boca. Mastico despacio, dejando que cada elemento se distribuya por toda la boca, que las papilas gustativas hagan su trabajo al ciento por ciento. Después me recuesto sobre el respaldo de la silla y me permito unos segundos de saborear el regusto que queda en la boca mientras una dulce melancolía me invade…
Me recordaba Carlos que el bocado perfecto no se limita a la comida. Es toda una metáfora que se puede aplicar a un millón de cosas. Me ponía varios ejemplos que repetirá él, si quiere. Aquí dejo algunos míos:
- Cuando dos sabores de helado en la misma tarrina se complementan perfectamente y estás en ese punto, cercano al final, donde han compuesto un sólo helado perfectamente combinado.
- Lo recuerdo vagamente… pero cuando en un ejercicio de matemáticas, de ecuaciones, después de dos horas desarrollándolo llegabas a ese momento de “entonces x=17″. Ahhhh….
- Uno morboso: después de hacer el amor. Cuando lo que Aute llamaba “el quieto cansancio que te esparce” se apodera de los dos, ella te abraza por la espalda… el primer momento que sientes el roce de su pecho, de sus pezones aún firmes, en ambos omoplatos…
17 de Junio, 2005 - 16:19
Ese! Ese! El de las ecuaciones!!!! Poke! Poke!
17 de Junio, 2005 - 23:25
Pero por favor, las ecuaciones… vaya asquito. Ahora sí, coincido con el bocado perfecto después de hacer el amor, aunque de una manera diferente; a mi me gusta que me abracen a mi…
18 de Junio, 2005 - 17:16
Pocas cosas de las matemáticas me gustan… pero las ecuaciones sí.
Siempre que he tenido que hacerlas me sentía como si estuviera resolviendo un puzzle.
18 de Junio, 2005 - 21:57
Algunos de mis bocados perfectos:
- Invierno, por la noche, el momento de meterte en la cama, y las sábanas están frías…
- Por la mañana, esos días en que te despiertas y asomas la cabeza por encima de las sábanas para admirar los puntitos de luz que forma la persiana en la pared de enfrente.
- En mi casa de Rota, en verano había una determinada hora al atardecer, un intervalo de unos cinco minutos como mucho, en que la luz entraba cejada por la ventana del cuarto de baño, se reflejaba en el espejo e inundaba mi habitación con un fantástico arcoiris… Calculaba la hora de volver de la playa para no perdérmelo.
- Y las noches siguientes a la luna llena, que está como un queso amarillo y si esperas un poco, la ves ponerse encarnada y esconderse detrás del mar…
- Y el sushi: mezclar la justa cantidad de wasabi, muy despacio, hasta que se disuelve en la salsa de soja; mojar luego una pequeña porción de maki, sostenerla con los palitos y disfrutar de su aroma y de su color; morderlo después, dejar que los sabores se difundan por toda la boca, la garganta, las fosas nasales…
18 de Junio, 2005 - 22:02
No puedo decir que las matemáticas ni cualquier otro aspecto de la ciencia sean un bocado perfecto para mí, porque nunca está planeado….
Lo que sí puedo decir es que el día en que comprendí la ecuación de Schrödinger entré en éxtasis…
18 de Junio, 2005 - 22:12
No puedo decir que las matemáticas ni cualquier otro aspecto de la ciencia sean un bocado perfecto para mí, porque nunca está planeado….
Lo que sí puedo decir es que el día en que comprendí la ecuación de Schrödinger entré en éxtasis…
20 de Junio, 2005 - 13:22
Pues si coméis cerca de don Gabriel, mejor que no dejéis ese bocado exquisito apartado en un borde del plato, porque tiene la extraña afición de robártelo, comérselo y luego decir… “si lo habías apartado es porque no lo querías, ¿no?”
23 de Junio, 2005 - 2:24
Pa mí el bocado ideal es cuando estoy comiendo chocolate.
siempre en la última onza muerdo y mastico la mitad, pero la otra la dejo entre el paladar y la lengua para que se derrita lentamente y parezca que dura mas…