Archivo de Septiembre de 2005

4, 3, 2, 1, 0… ya

Viernes, 30 de Septiembre de 2005

El primer damnificado en mi día a día cuando se me agrieta el corazón es la música. Me doy cuenta de que necesito sonidos a mi alrededor porque el silencio me deja sordo, pero esos sonidos no deben poder cantarse, no pueden tener ritmo… la música es algo que cedo con pasión a las personas que me rodean y los convierto en sus propietarios, deja de tener sentido sin una cara que asociarle. En períodos como este tengo que dejar pasar un poco de tiempo antes de poder volver a escucharla sin sentir frío.

Pero esta mañana, en el coche de camino al aeropuerto, de mi casette ha salido la voz de Josele Santiago para recordarme que, efectivamente, estos son los efectos de haber dejado ya de jugar. Con apenas tres o cuatro frases entrelazadas, Los Enemigos ponen en palabras esta crisis generacional que nos ha tocado vivir.

La cuenta atrás

Hola chaval
Prepárate para dejar de jugar
¡1, 2, 3, ya!
Ahora la carrera es de verdad
Habrá que limpiar
Los colores que hay en tu cristal
¿Lo ves claro ya?
Bienvenido hijo, a la realidad
Llave en mano
Entra, hijo, entra sin llamar
Y no cedas jamás
¡No cedas jamás!
El mundo rula y al caer
Se muerde la cola
¿Por qué has tenido que crecer?
¡Maldita la hora!
Debes ganar
Y pisar fuerte, hay que impresionar
Vas a flipar
Tendrás que ser mejor que los demás
¡Qué solo estás!
Mi queridísimo hijo mi chaval
La cuenta atrás
¡4, 2, 3, 1, 0, ya!
Bienvenido
Al club de los que vamos a triunfar
La vuelta ya nos la darás
¡Tú vales chaval!

La serpiente locuaz

Jueves, 29 de Septiembre de 2005

Conocí a la serpiente locuaz allá por el mes de junio, a través de un amigo común. El venía a Italia por una estancia de investigación para su doctorado, aunque finalmente haya venido a recorrerse la bota y transformar la vida de las personas que se le han cruzado.

El bueno de snake vive en el país de la piruleta, un reino maravilloso donde la única regla es “lo quieres, lo tienes, ergo eres feliz”. Es un poco dictador dentro de su reino, no deja que nadie se quede si no cumple estrictamente las reglas de la felicidad, pero se pasa la vida intentando convencer a todos de que deberían hacer el esfuerzo de ser felices y quedarse a vivir en su reino. Dice que merece la pena. Le creo.

En apenas cuatro meses, con pausa veraniega en medio, la serpiente se ha enroscado en mi alma de tal forma que, ahora que quedan menos de veinticuatro horas para que se marche, tengo la sensación de que me están quitando el suero que me alimenta y me mantiene vivo. La serpiente me ha enseñado a conspirar en mi cocina, a querer sin esquinas polvorientas, a besar y abrazar porque sí, porque me da la gana, a ponerle una sonrisa a casi todo, a crear humor absurdo desde cualquier coordenada espacio temporal, a comer chocolate como si fuese la droga más salvaje, por enseñarme el jodido reptil me ha enseñado hasta la ley de partidos políticos española.

Llevo tres o cuatro días que no puedo evitar estar enfadado con él, me parece completamente injusto que se meta así en cada punto de mi corazón y ahora se marche con la vulgar excusa de que vive en otro país. Memeces.

En realidad lo que me pasa es que me da vergüenza ponerme delante de él e intentar explicarle lo mucho que le quiero, lo importante que es para mí, lo indispensable que se ha vuelto, lo mucho que le voy a echar de menos, de la forma que menos le gusta a él, es decir, sintiendo su ausencia, sintiéndome mal porque no ronda por aquí, sintiéndome como un mutilado porque él ya es parte de mí…

Non ti muovere

Martes, 27 de Septiembre de 2005

Non ti muovere,
no respires,
no pienses, no sientas, no cantes
no tararees canciones,
no muevas los pies, no bailes,
no vayas al teatro, no actues.

Non ti muovere,
no soples, no abras, no cierres,
no cuentes, no llores, no grites,
no te lamentes más.

Non ti muovere,
così, fermo, non urlare, non tremere,
non rompere pezzi di carta,
non salire, non scendere,
non correre per le strade vuote.

Non ti muovere,
non chiamare, non farti dei pensieri,
non riflettere, non analizare,
non credare,
non confessare.

Non ti muovere,
así, quieto,
no tragues, no saborees, no gires,
no remuevas nada,
no avances.

Non ti muovere,
così, fermo,
non ti muovere,
non ti muovere,
non ti muovere…

La cuadratura del círculo

Lunes, 26 de Septiembre de 2005

En un acto de muy consciente masoquismo, estuve anoche revisando toda la bitácora desde sus inicios, releyendo cada post, cada comentario, intentando vislumbrar cuanto se parece mi vida de ahora, cuanto me parezco yo a aquel Fanshawe que abría fuego a partir del impulso.

Ahora la reducción al mínimo (con su pase por la reducción al absurdo) ha llegado a la reducción al gris, y en esas está. Me doy cuenta como sin querer me entran ganas de contestar o matizar cosas que dije, como ya no quedan rastros de la euforia, ni de la ansiedad, como ya somos héroes y sigo queriendo pedir un deseo, como todavía como en el Refugio de San Vitale y ya nadie me calienta el corazón en Bologna…

A pesar de esas ganas de volver sobre lo mismo de repente me he acordado que en estos días hace un año que conocí a Elena, mi “piccola volpe” particular, y como un 22 de abril conté que me fui de vacaciones a su casa y brindamos con camomila prometiendo querernos para toda la vida.

Bueno, toda la vida no sé, pero cinco meses después vamos por muy buen camino.

Feliz aniversario de amigos, principita.

Ese cuerpo que vive conmigo

Sábado, 24 de Septiembre de 2005

Por circunstancias que no vienen al caso, hace bien poco tuve una conversación sobre la relación de uno mismo con su cuerpo. Aparte de otras consideraciones, empecé a reflexionar acerca de qué opinión me merecían estos 59 kilos que me acompañan a todas partes, donde quiera que vaya.

Me di cuenta de que hace mucho tiempo que no mantengo ninguna relación con él. Hace varios meses, en un arranque de locura (tal cual), decidí fotografiar mi propio cuerpo en un intento de tomar consciencia de qué era o a qué se parecía, ya que no lograba reconocerlo al mirarme en un espejo. En aquel momento la sensación de verme las costillas marcadas y la piel demacrada me provocó sincera repulsión.

Ese momento ha pasado, pero es cierto que desde entonces no guardo ninguna relación con él. Hemos dejado de ser un solo ente para dividirnos en dos seres independientes, cada uno a su puta bola, pero ligados por una cuestión meramente física. Y ya está.

Cuando he tenido otro cuerpo cerca de mí desde ese momento ha sido el cuerpo ajeno el que he vivido como mío, y no el mío propio, que carecía absolutamente de importancia. Con esto no hablo de un rechazo hacia él, en absoluto, sino de una sincera indiferencia. No lo castigo como antes, funcionamos como una sinergia extraña, donde él se encarga de llevarme y yo lo alimento, lo lavo o le hago reposar.

Es como cuando un niño de unos 13 años se enfada con su padre y dejan de hablarse. Un día el niño viene con la rodilla deshollada por un accidente jugando al fútbol. El padre, único presente en la casa, le cura sin dirigirle una sola palabra. Lo mío con mi cuerpo es algo así, solo que sin el enfado.

Me pregunto si es una sensación permanente o simplemente circunstancial. Pero aún después de reflexionar sobre ello sigo sin darle una entidad ligada a mí cuando lo miro en un espejo. Me sigue pareciendo un extraño que no me dice absolutamente nada…

Final de la partida

Jueves, 22 de Septiembre de 2005

Dice la serpiente locuaz que por culpa de las películas y los libros nos pasamos la vida buscando las conversaciones perfectas, los diálogos brillantes, el plano contraplano, hasta los dichosos títulos de crédito.

Pero sí es cierto que algunas veces tienes la sensación de que todos los elementos se conjugan para que las cosas salgan de la manera más cinematográfica posible, y los diálogos precisos se sucedan, y percibas el plano contraplano, y adivines el montaje, y oigas suavemente la música. Y algunas veces te marchas y no puedes evitar la sensación de que la cámara se aleja, la música sube y los títulos de crédito comienzan a salir de abajo hacia arriba.

Hasta siempre agapo. Cuídate mucho.

Por si viene el gusanillo…

Miércoles, 21 de Septiembre de 2005

Hoy ando por aquí.

Por cierto, igual mañana cuento por qué actualizo poco y mal.

O igual no lo cuento, a saber.

Y ya somos héroes…

Lunes, 19 de Septiembre de 2005

Hace meses me preguntaba si podíamos ser héroes como decía Bowie. Ahora que ya lo soy, que sí, que lo soy, sobre la montaña como me dice Elena, pues oye, que no es tan divertido.

Al final a los héroes solo nos quedan las frases chulas.

Como la de Batman. “Que importa quien sea. Mis actos me definen”.

Pues que bien.

A estas horas…

Sábado, 17 de Septiembre de 2005

… después de tanto tiempo sin llegar despierto a cerca de las cuatro de la mañana; después de un día de compras básicas, cocina rápida y trabajo relajado, cual si de adulto me tratara; después de una cena adormecido por el cansancio, la paz que me da Miguel y la sonrisa reconfortante de María; después de que se nos una en la mesa un chico del que no recuerdo el nombre pero que se ha golpeado - tal cual - dos veces en la cara por hacer un comentario equivocado; después de poner sobre la mesa que me sigue gustando discutir, de lo que sea; después de sorprenderme de un cuerpo entero y dar las buenas noches; después de todo eso mi cerebro me juega una mala pasada y me dice una frase sin sentido: “más de lo que yo pensaba”.

Y tengo el corazón tan encogido que no puedo respirar.

Declaración de intenciones

Viernes, 16 de Septiembre de 2005

Voy a intentar, mucho más que hablar de cosas, no hablar de cosas. Es realmente complicado, pero voy a intentarlo.

Para empezar hoy no voy a hablar de romanticismo.

No he dicho.