Ese cuerpo que vive conmigo

Por circunstancias que no vienen al caso, hace bien poco tuve una conversación sobre la relación de uno mismo con su cuerpo. Aparte de otras consideraciones, empecé a reflexionar acerca de qué opinión me merecían estos 59 kilos que me acompañan a todas partes, donde quiera que vaya.

Me di cuenta de que hace mucho tiempo que no mantengo ninguna relación con él. Hace varios meses, en un arranque de locura (tal cual), decidí fotografiar mi propio cuerpo en un intento de tomar consciencia de qué era o a qué se parecía, ya que no lograba reconocerlo al mirarme en un espejo. En aquel momento la sensación de verme las costillas marcadas y la piel demacrada me provocó sincera repulsión.

Ese momento ha pasado, pero es cierto que desde entonces no guardo ninguna relación con él. Hemos dejado de ser un solo ente para dividirnos en dos seres independientes, cada uno a su puta bola, pero ligados por una cuestión meramente física. Y ya está.

Cuando he tenido otro cuerpo cerca de mí desde ese momento ha sido el cuerpo ajeno el que he vivido como mío, y no el mío propio, que carecía absolutamente de importancia. Con esto no hablo de un rechazo hacia él, en absoluto, sino de una sincera indiferencia. No lo castigo como antes, funcionamos como una sinergia extraña, donde él se encarga de llevarme y yo lo alimento, lo lavo o le hago reposar.

Es como cuando un niño de unos 13 años se enfada con su padre y dejan de hablarse. Un día el niño viene con la rodilla deshollada por un accidente jugando al fútbol. El padre, único presente en la casa, le cura sin dirigirle una sola palabra. Lo mío con mi cuerpo es algo así, solo que sin el enfado.

Me pregunto si es una sensación permanente o simplemente circunstancial. Pero aún después de reflexionar sobre ello sigo sin darle una entidad ligada a mí cuando lo miro en un espejo. Me sigue pareciendo un extraño que no me dice absolutamente nada…

4 comentarios sobre “Ese cuerpo que vive conmigo”

  1. Sarah dijo:

    Jops. A mi eso no me ha pasado nunca.

    Eso sí, ni me peso ni me miro mucho al espejo, para no llevarme un disgusto. Un año sin hacer nada de ejercicio y estudiando como una burra no sienta muy bien que digamos :S

    Cuida de tu cuerpo, que es el único que tienes.

    Por cierto, igual para el año que viene me voy a Verona a trabajar. Aun está la cosa en el aire, y sería en verano (hablar x hablar, vaya), pero me hace mucha ilusión ^^

    Bexitos!!

  2. fernanda dijo:

    con lo guapo q eres!!!
    si tú no lo disfrutas, los q paseamos a tú lado lo hacemos…y seguro q habrá muchos dispuestos y encantados de cuidártelo…
    de todas formas…es muy raro….
    te estás convirtiéndo en un ángel…
    yo también haré un viaje el prox verano..las probabilidades de q duerma en tu casa son de un 2% …no te preocupes, iré con invitación…

  3. martika dijo:

    Al, vaya peloteo que te están haciendo aquí :P
    Cuidate mucho amigo :)
    Besos

  4. El Primo dijo:

    Joder, macho, mira que eres rarito, ¡eh!

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