Archivo de Octubre de 2005

Fanshawe político

Jueves, 27 de Octubre de 2005

El Fanshawe más político hoy aquí.

PD: Si vuelvo a hablar de mi mismo en tercera persona pegadme un tiro.

¿De dónde viene Maruja a estas horas?

Miércoles, 26 de Octubre de 2005

Hace más de veinte años que Maruja se mudó al piso de enfrente, en la casa de Sevilla. Llegó con la sonrisa llenándone la cara y esa historia increible que contaba de cuando tuvo una trombosis y se le olvidó el español, solo sabía hablar francés y tuvo que aprender su lengua natal de nuevo.

Maruja era viuda y cuando hablaba de su marido le brillaban los ojos como una colegiala. Maruja trajo una vez un perrito pequeñito que tenía que cuidar por un mes y me llamó para que le diera un biberón. Maruja se iba de viaje, a su París del alma, o a casa de sus hermanas, o se recorría Sevilla a ver los Belenes. Maruja olía a casa de abuela y su casa olía a casa del pueblo. Maruja venía una noche sí y otra también a pedirme sillas porque hacía una fiesta en casa y no tenía suficientes. Muchas noches estábamos en el salón viendo una película de esas que terminan a las 2 de la madrugada y sentíamos como se abría el ascensor, y todos nos sonreíamos cómplices y mi madre, como si fuera un rito, siempre decía “¿Pero de dónde viene Maruja a estas horas?”.

Maruja se fue la semana pasada a conocer otros mundos para no volver más. Y, mierda, yo me he enterado hoy y no le he podido decir ni siquiera, como le decía siempre, “buen viaje Maruja. Y nada de deportes extremos”. Adios vecina. Que bien has vivido coño.

Vicios con apellidos

Martes, 25 de Octubre de 2005

En el espléndido blog de Invasiva (en italiano) me encuentro una fenomenal anécdota que cuenta la escritora Blanca Alvarez sobre Manuel Vázquez Montalbán. La reproduzco aquí (de nuevo gracias Invasiva):

“Corría el año 2000, yo presentaba en Barcelona una novela, negra, “Las niñas no hacen ruido cuando mueren!”; Montalbán había prologado la anterior, con el mismo personaje, Baby y se ofreció, con esa generosidad a la que tanto debemos quienes tuvimos la suerte de ser amigos,a presentar él la nueva novela. Por supuesto, sin cobrar y sin solicitar siquiera que lo fueran a buscar. Apareció por la Librería Crisol de las Ramblas, con un trancazo de gripe impresionante. Aún faltaba como media hora, así que nos escabullimos para tomar algo y charlar. Montalban pidió una infusión, pero a la vista del catarro le propuse, si no asesinar, cuando menos emborrachar a alguno de los intrusos.

- ¿Que tal un Cardhu a la memoria de las charlas a su sombra?
- Vale.
Hace una seña al camarero, nervioso porque había reconocido al maestro y le pide dos guisquis Cardhú.
- Ese no, señor -responde atorado el camarero-, solo J.B o Ballantines.
Ahora pienso que menos mal que especificó “guisqui” al principio de la petición. Montalbán sin mover un músculo de la cara replica,
- Bien, pues ponga dos J.B a la salud de Ceaucescu.
- No, señor, el Cewscu ese tampoco -al camarero se le iban los colores de la cara- Sólo J.B. o Ballantaines.
- Dos J.B.
El camarero respiró aliviado, yo tenía clavadas las uñas para no soltar la carcajada y Manolo atusó el bigote para decir.
- No se deben poner apellidos a los vicios. ”

Me encanta eso de los vicios con apellidos. NECESITO saber el apellido de vuestros vicios…

Actualización: Ayer ofuscado perdido se me olvidó decir que la cita original viene del blog de la librería “Negra y Criminal” de Barcelona.

Dicen otros…

Domingo, 23 de Octubre de 2005

Aprovechando que Melonian ha vuelto por esta, su casa, me permito recomendar encarecidamente su página web, llevada al alimón por nuestro melón preferido e |ngenius, con otros colaboradores de categoría (por ejemplo el nunca lo suficientemente ponderado Light Artisan). La vida adquiere colores y aromas variados y dulzones en el maravilloso mundo de Meloncorp

Lo que me lleva a deciros también que el bueno de Massimiliano, aparte de cocinar de puta madre, ha decidido también poner en marcha su propio blog: Keep On Runnin’ , eso sí, en italiano.

Por cierto, el subtitulo de este blog es la frase más famosa de Fabrizio de André, pertenece a la “Canzone del Maggio”, dentro de esa maravillosa “historia de un empleado” que creó hace casi treinta años. Esa frase se ha convertido en el lema de aquellos que, en Italia, no se lavan las manos ante lo que sucede a su alrededor: “Per quanto voi vi crediate assolti, siete lo stesso coinvolti”. Por mucho que os creáis absueltos, estáis igualmente implicados.

¿Repetimos?

PER QUANTO VOI VI CREDIATE ASSOLTI, SIETE LO STESSO COINVOLTI

Y ahora que cada palo aguante su vela.

Balanza

Jueves, 20 de Octubre de 2005

Por unas palabras del bueno de stereo_t, pensé en lo que más me gusta de mi trabajo.

Lo que más me gusta de mi trabajo es que arranco muchas sonrisas.

Lo que menos, que las personas pasan y no se quedan.

Lo que más me gusta de mi casa es que los que estamos dentro nos queremos mucho.

Lo que menos me gusta es que no hay rastros de mí en ella.

Lo que más me gusta de mi ordenador es que me hace crecer los brazos y los ojos.

Lo que menos me gusta es que me está convirtiendo en ermitaño.

Lo que más me gusta de Bologna es que me pertenece.

Lo que menos me gusta es lo solo que me siento en ella tantas veces.

Lo que más me gusta del blog es que siempre digo la verdad.

Lo que menos me gusta es que nunca digo toda la verdad.

El efecto mariposa (o “toda la culpa es mía”)

Lunes, 17 de Octubre de 2005

A raíz de algún comentario leído por aquí (sí, Fernanda, estoy hablando de ti) me he acordado de que cuando comencé esta andadura por la blogosfera, cierto exiliado me llamó demiurgo. Joder, que responsabilidad. Yo esto lo comencé como catarsis personal y para dejar mis huellas digitales en alguna parte. Ahora lo llevo adelante casi porque sí, tal vez con la esperanza de que haya alguien al otro lado. Pero a través de esta bitácora he observado cómo se desencadenan cosas, como se crean lazos, como se generan discusiones… es el puñetero efecto mariposa, donde yo desde Bologna pongo en letras alguna paja mental (y sin correrme, que es lo peor) y de repente los usuarios pasan de mí y se enzarzan en cuestiones suyas, personales, como dicen los italianos “cazzi loro” (pollas suyas, je).

El Dr. Breavman de vez en cuando me lo echa en cara. Cada x tiempo entra en el messenger y me suelta “todo esto es culpa tuya”.

Joder, yo que sabía…

(Nota: si alguien no entiende nada de lo que estoy hablando, creedme, mucho mejor para ellos y su paz de espíritu)

De máscaras y azares

Miércoles, 12 de Octubre de 2005

Hace diez años leí mi primer libro de Paul Auster, Leviatán. Desde entonces he ido dosificando las dosis del escritor americano intentando que no se me acabase demasiado pronto. A veces paso momentos donde me tengo que pegar en la mano para no coger uno tras otro todos sus libros. Otras puede pasar más de un año sin que ni siquiera me acuerde de él. Pero él siempre vuelve. Desde que entró en mi vida, de una u otra forma, siempre vuelve, y siempre cuando menos me lo espero. Hace dos días, buscando cualquier cosa para leer en la habitación de Massi, encontré uno de sus libros más extraños y me lo llevé.

Fanshawe es la máscara, una de tantas, bajo la que se esconde Alberto, y a estas alturas no está muy claro quién es el real y quién el personaje. Fanshawe es el protagonista ausente de La habitación cerrada, de Auster; es el objeto de la búsqueda del narrador, su personalidad está configurada por su no presencia, y aún así es el protagonista absoluto de la novela. En su día escogí ese nombre como apodo sin pensarlo demasiado, simplemente sonaba bien. Tanto tiempo después me siento completamente ligado a él, lo siento parte de mí, propiedad mía, como el color de mis ojos o mi barba, ya formamos un todo Fanshawe-Alberto, Alberto-Fanshawe, tanto da, son las dos mitades de la misma cosa.

Carlos sabe bien que cuando digo que Auster ha vuelto en realidad estoy hablando del azar. Paul Auster teje madejas imposibles en las relaciones de sus personajes y siempre explica las cosas de una manera irrefutable: por casualidad. Miles de cosas ocurren por casualidad. Conoces a tres personas en un día y las tres se llaman Miguel. Canturreas una canción vieja y a las dos horas suena en la radio. Llamas a un amigo con el que hace mucho que no hablas justo cuando él está buscando tu número en la agenda. Pequeñas casualidades y a veces también enormes, como encontrarte en Londres en un café a una sevillana y que sea la hermana de un buen amigo tuyo. ¿Cuántas posibilidades hay de que ocurra eso? Ínfimas. Pero suceden, y con cierta frecuencia además.

Anoche Auster volvió a mi vida dejándome perplejo. Esta mañana me ha confirmado que ha venido para quedarse. De esto último prefiero no hablar. Pero de lo de anoche sí.

Ayer fui a correos a recoger un paquete que me ha enviado C. con viejos textos míos, que había perdido en mi viejo ordenador. Recogí el paquete con el sobre completamente destrozado, hecho jirones, y todo metido en una bolsa de plástico. Alguien había decidido que era un paquete potencialmente peligroso y lo había hecho trizas para revisarlo. Luego, como lo recogí camino del trabajo, dejé el contenido olvidado dentro de mi mochila hasta más o menos las cinco de la mañana, que es cuando me metí en la cama. Entonces se me ocurrió echarle un vistazo a mis viejos escritos, que apenas recordaba.

- Por casualidad comencé con el guión de “Pequeña muerte”, un cortometraje que escribí hace tiempo sobre una pareja que solo se comunica mientras uno de los dos duerme. Por casualidad esa mañana había leído un abrazo de Galeano que se llamaba Pequeña Muerte. Lo reproduzco aquí.

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su
viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más
alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor,
aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de
raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte,
llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos
nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos
empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha
de ser, si matándonos nos nace.

- Estaba leyendo la acotación inicial del guión, es una descripción muy detallada de la escena, del lugar donde se suceden los hechos. Leo la descripción de la habitación de la pareja. Un cuarto, lleno de posters, ropa sobre una silla, revistas, discos… sobre la mesita de noche un libro, Experimentos con la verdad, de Paul Auster. Miro a mi izquierda en ese momento. Sobre mi mesita de noche (todavía de cartón) un libro: Esperimento di verità, de Paul Auster.

En fin…

Domingo, 9 de Octubre de 2005

Ya lo sé, ya lo sé… así es la vida…

Nchts…

Le cittàcappio

Sábado, 8 de Octubre de 2005

Lo podríamos traducir como las “ciudad-soga”, esos lugares que a veces parece que se enroscan en el cuello de sus hijos y les aprietan la garganta hasta que extraen el último aliento.

Massi, mi compañero de piso y además buen amigo (y mejor cocinero), me ha sorprendido gratamente con un comentario que ha dejado en el post anterior. No sabe una palabra de español (excepto “joder”, “me cago en la leche”, “tus muertos” y “el coche fantástico”, todas expresiones aprendidas jugando a la Play Station) pero tenía ganas de contar lo que ha sentido cuando después de tres meses ha vuelto a pisar su pueblo natal, de camino de regreso a Bologna. Lo he traducido y aquí lo dejo.

“Morrisey suena en el estereo. Su voz es terriblemente molesta, no sé por qué no me había dado cuenta antes. Hoy es uno de esos días. El tiempo está estúpidamente gris: es difícil hacer venir a la cabeza alguna idea buena. Acabo de llegar en coche desde Lecce.

A lo largo de la carretera de vuelta he salido varias veces de la autopista por culpa del metano y he pasado por muchos pueblecillos meridionales a los que les daba el animoso nombre de “desasosegantes”. Después he llegado a mi propio pueblecillo, Falconara Maritima, y lo he contemplado con los ojos del que llega de fuera, con los ojos de uno que observa, quiero decir, y así he visto mi “desasosegante” personal, y yo como uno de sus hijos.

¿Cuantos “pueblos-soga” existirán en Italia, en el Mundo? Cuantos son sus hijos? ¿Hasta qué punto serán desconsideradas las acciones que ellos, los hijos, ejecutarán en el intento de dar por lo menos un paso adelante? ¿Quién derramará al menos una lágrima por ellos?

Ha llegado el otoño en esta ciudad y todo sigue inmóvil. Desde la ventana veo el mar hincharse y el cielo cerrarse amenazador. Ha llegado de nuevo el otoño.”

Como si fuera un mantra

Miércoles, 5 de Octubre de 2005

De vez en cuando me lo repito, a ver si por una vez, aunque sea por casualidad, se cumple…

TODO SE TRANSFORMA - Jorge Drexler

Tu beso se hizo calor,
luego el calor, movimiento,
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino
que bebió tu boca roja.

Tu boca roja en la mía,
la copa que gira en mi mano,
y mientras el vino caía
supe que de algún lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado, volvería
un día a darte las gracias.

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.

El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
y antes de eso en Torino,
y antes de Torino, en Prato,
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino.

Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama
con las luces de la aurora,
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía,
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería……

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.