(”Bombarolo” es un término italiano acuñado en los años sesenta para señalar a la persona que, por medio de artefactos explosivos normalmente caseros, atentaba contra instituciones y organismos, generalmente defendiendo posiciones o anarquistas o fascistas)
Cuando despierta del sueño el empleado comprende que su planteamiento inicial era equivocado: ahora sabe donde debe andar y lo que debe hacer, a quién debe golpear exactamente. Va sin pensarlo dos veces hacia el Parlamento con el objetivo de romper de una vez por todas el poder establecido, va a arrojar una bomba sobre gente real, que morirà de verdad. Pero su habilidad como bombarolo es solo una fantasía enloquecida; lo cierto es que, torpemente, sólo consigue la bomba ruede escaleras abajo sin llegar a su objetivo y acabe por hacer estallar un kiosko de prensa. Y justo antes de la tragedia, su mirada se queda absorta en lo único que le devuelve a la realidad: en la portada de las revistas aparece su novia, última conquista de la falsa aristocracia y de la hipocresía…
EL BOMBAROLO - Fabrizio De André
Quien va diciendo por ahí
que odio mi trabajo
no sabe con que amor
me dedico a la trilita,
es casi independiente
todavía unas pocas horas
después le daré la orden
al detonador.
Mi Pinocho frágil
pariente artesanal
de mecanismos construidos
a escala industrial
de mi no hará nunca
un caballero del trabajo,
yo soy de otra raza,
soy bombarolo.
En bajar las escaleras
pongo más atención,
sería imperdonable
ajusticiarme en el portón
justo en el día en el que
la decisión es mía
sobre la condena a muerte
o la amnistía.
Por la calle tantas caras
no tienen buen color,
aquí quien no aterroriza
enferma de terror,
hay quien espera la lluvia
para no llorar solo,
yo soy de otra calaña,
soy bombarolo.
Intelectuales de hoy
idiotas de mañana
devolvedme el cerebro
che le basta a mis manos,
profetas tan acróbatas
de la revolución
hoy lo haré yo por mí mismo
sin una lección.
Os descubriré enemigos
para vosotros tan ajenos,
y después de haberlos matado
estaré entre los forajidos
pero hasta que les busque yo
los forajidos son ellos,
he elegido otra escuela,
soy bombarolo.
Poder demasiadas veces
delegado en otras manos,
lanzado y recargado
de tus aeroplanos,
yo vengo a devolverte
un poco de tu terror
te tu desorden
de tu ruido
Así pensaba con fuerza
un treintañero desesperado
si no completamente certero
casi nada equivocado,
buscando el lugar idóneo
apropiado para su trilita,
en fin, el lugar digo
de un bombarolo.
Hay quien lo vio reír
delante del Parlamento
esperando la explosión
que probase su talento,
hay quien lo vio llorar
un torrente de vocales
viendo explosionar
un quiosco de periódicos.
Pero lo que le hirió
profundamente en el orgullo
fue la imagen de ella
que se asomaba desde cada folio
ajena al ridículo
en el que le dejó solo,
pero en primera página
con el bombarolo.
(El original en italiano aquí)