Historia de un empleado (4): En el baile de máscaras

El empleado sueña que se autoinvita al baile de máscaras de la nobleza y la burguesía, donde se juntan en pocos metros cuadrados todos aquellos a los que siempre ha admirado, temido, aquellos que le han impuesto el comportamiento justo. Sueña como les lanza la bomba y con ver su reacción, su destrucción su descomposición. Pero su rebelión ya es absoluta contra todo lo impuesto, y la bomba cae también sobre su padre, su madre y sobre el amigo que le ha enseñado a matar. Es su rendición final al individualismo absoluto contra el que intentaba luchar.

EN EL BAILE DE MÁSCARAS- Fabrizio De André

Cristo drogado concede demasiadas derrotas
cede a la complicidad
de Nobel, che le expone lo práctico
de un eventual premio de la bondad.
Maria ignorada por un Edipo ya taimado
imita su nostalgia de Natividad,
yo con mi bomba traigo la novedad,
la bomba que debuta en sociedad,
en el baile de máscaras de la celebridad.

Dante en la puerta de Paolo y Francesca
espía a quien lo hace mejor que él:
allí detrás se cuenta un amor normal
pero el sabrá después convertirlo en genial.
Y el viaje al infierno ahora hazlo solo
con la última envidia dejada allí, debajo de una sábana,
sorpresa en la puerta de la felicidad
la bomba ha perdonado a la normalidad
en el baile de máscaras de la celebridad.

La bomba no tiene una naturaleza gentil
pero empujada por la imparcialidad
convulsiona la improbable intimidad
de una aparente estatua de la Piedad.
Doncella de Manhattan, estatua de la libertad,
ahora ya no tiene rivales tu vanidad
y el juego de los espejos no se repetirá
“soy más bella yo o la estatua de la piedad”
después del baile de máscaras de la celebridad.

Nelson arrancado en su carnaval
persigue su identidad
y busca su máscara, el orgullo, el estilo,
empeñados siempre en vencer y nunca en morir.
Después de la chistera ya hecha jirones
intenta sacar el conejo de su Trafalgar
y en su agonía, desparramada por aquí y por allí,
implora una Santa Elena aunque sea en copropiedad
en el baile de máscaras de la celebridad.

Mi padre pretende aspirina y afecto
y tropieza con su autoridad,
confía a una bata su último papel
pero él explota después, primero va su decoro.
Mi madre se aprueba en añicos de espejo,
debería aceptar la bomba con serenidad,
el martirio y su profesión, su vanidad,
pero ahora acepta morir solo a medias
la parte que aún está viva le provoca tanta piedad,
en el baile de máscaras de la celebridad.

Alguno ha dejado la luna en el baño
encendida solo a medias
ese poco que me basta para contar los caídos,
asombrarme de su fragilidad,
y ahora puedes quitarme el pie del cuello
amigo que me has enseñado el “cómo se hace”
si no te llevo de vuelta en pocos minutos
te pongo a conversar, te pongo sentado
entre Nelson y la estatua de la Piedad
en el baile de máscaras de la celebridad.

(Aquí el original en italiano)

4 comentarios para “Historia de un empleado (4): En el baile de máscaras”

  1. melonian dice:

    Supongo que en más de una situación, todos los presentes se han sentido atraídos por el individualismo, el hedonismo y la autorealización.
    Bajo la premisa de “qué le den a los demás” cerramos la puertezuela mental que nos une al mundo exterior para intentar vivir lo mejor que se pueda de forma autónoma.
    Yo personalmente he perdido la fe en los que me rodean (como raza, no como individuos) tantas veces que me he visto recluído a mi mismo y a los míos una y otra vez.
    A veces y sólo a veces te encuentras con gente que te hace replantearte si no has tomado el camino equivocado, si hay todavía una esperanza de la mano de algunos que “como tú” todavía no han perdido el norte…luego no sé si soy yo el que ha perdido el norte.
    Así que vamos a la ralla de ese individualismo descolgándonos por los que valen la pena y olvidando a los que hace tiempo que se perdieron, al menos, a nuestros ojos.

    Échale un vistazo a estas letras. Son de Dark Tranquillity, metal sin igual. No las traduzco porque perderían la majestuosidad, el hedonismo y su individualidad!

    Enter suicidal angels;

    How hungry have we become;
    Like animals naked in shame
    Fed with the hooves of apocalypse
    That galloped down, disordered
    Worlds behind

    From word to a word I was led to
    A word
    That spanned over cultures in rage

    Crimson masses, steeped in decadence
    Holding our tongues to the thirsty
    Sun
    So, is the future still open?
    Then enter, hornet, from our hive-dark
    Hearts
    To draw down the end from within

    We need not the horns
    That emanate from our warty, haunted
    Bodies

    Nihilist, hedon
    The priceless art of their lives
    Sorrow is a wing laid atop their
    Heads.
    Skin deep, we carve our immeasurable
    Sorrow
    In the fold of your shivering arms

    Hedon,
    Your children wild
    And filled with death

    Jupiter in our unforgiving eyes;
    A pandemonium of bodies and gold
    Eager, as a part of your face
    And the sickness attached to your
    Skin (stone)
    As the wine-rush,
    Chargin from androgynous wombs
    To open free the lid of pain

    Hedon,
    Rinsed in post-human shadows
    A monument scorned by the teeth
    Of time
    Stale-faced keeper of secrets,
    Leaded with implosive fire
    The whore that carried the apostle
    To the mating point on the graves
    Of giants

    We look at you, afraid
    To see what we really are.

  2. Para mí, lo explica muy bien Nanni Moretti en “Caro diario”:

    “Io stavo pensando una cosa molto triste, cioé che io, anche in una società più decente di questa, mi troverò sempre con una minoranza di persone. Ma non nel senso di quei film dove c’é un uomo e una donna che si odiano, si sbranano su un’isola deserta perché il regista non crede nelle persone. Io credo nelle persone, però non credo nella maggioranza delle persone. Mi sà che mi troverò sempre a mio agio e d’accordo con una minoranza…e quindi…”

  3. fanshawe dice:

    Gracias melonian. No soy yo de metal, pero la letra, al menos, impone.

    Me permito traducir a Moretti, señor contrabandista, si me lo permite:

    “Estaba pensando una cosa muy triste, es decir que yo, incluso en una sociedad más decente que esta, me encontraré siempre con una minoría de personas. Pero no en el sentido de esas películas donde hay un hombre y una mujer que se odian, se destrozan en una isla desierta porque el director no cree en las personas. Yo creo en las personas, pero no creo en la mayor parte de las personas. Me parece que me encontraré siempre a gusto y de acuerdo con una minoría… así que…”

  4. Perfecta la traducción.

Deja un comentario