Anotaciones a la teoría de la entropía y el caos
Jueves, 10 de Noviembre de 2005Lo sé, el título acojona pero no es para tanto. Dejad que me explique.
Hace poco más o menos un mes, C. dejó este comentario, citando a un físico que había conocido haciendo el camino de Santiago:
“todo el bien que tú hagas durante el camino, se esfumará me dijo-. Nadie te lo retribuirá, o por lo menos, no en la misma cantidad en la que tú lo diste. Pues todo es cuestión del trabajo. El trabajo, que es fuerza más desplazamiento, produce calor, y ese calor se evapora, como se evaporará el calor del bien que tú hagas. Así que lo mejor es mantenerse quieto. Va en contra de la vida, pues la vida es desorden, caos y movimiento. La vida es entropía. La quietud es orden. Dios es orden. Y por eso creó el mundo, porque estaba cansado de orden. Así que no hagas mucho bien, porque es inútil”
Por supuesto él se oponía a esta visión y finalizaba su comentario con un expeditivo “¡Viva la entropía!”. Esa idea la uní con la del “Efecto mariposa” pero ahora la reflexión que me hago es ligeramente diferente.
Después de tres días de entropía fulgurante y caótica el orden se ha impuesto y todo vuelve a la línea recta que existía antes. Me pregunto si somos una especie de moléculas dentro del organismo “universo” y por mucha entropía que le pongamos a nuestras vidas al final nuestra tendencia, casi inconsciente, sea la de reorganizarnos y la de volver a nuestras posiciones primigenias. ¿Es cierto que, como células, cada uno tenemos “nuestro sitio”?
PD: La culpa del tono de este post la tiene Zifra, que últimamente le leo demasiado.
