Archivo de Diciembre de 2005

Se fue

Miércoles, 21 de Diciembre de 2005

En dos días regreso a Sevilla por un par de semanas.

Adiós 2005. Que te vayan dando mucho por culo.

Y a la puta Era de Acuario, también.

Se va, se va…

Lunes, 19 de Diciembre de 2005

Tanto en tan poco tiempo…

Patricia, la nieve, Bologna, Perugia, Toscana, Venecia, Salzburgo, los trenes, el retraso, las clases, Ciccio, la Bodega Potosí, la casa de via Pietralata, las paredes desnudas, el restaurante L’incanto, Massi y su cocina, que bueno todo joder, Inger, Marco y nuestro perro Zoe, el polvo, las arañas, el armarito de mi pared, los preservativos sin usar, via Nosadella, el vicolo della neve, los autobuses, el tabaco, la Piazza Maggiore, la estatua de Neptuno, la Cineteca Lumiere, la versión original, el ordenador, la conexión a internet que se cae, el emule, los capítulos de urgencias, los de futurama, las pelis de Berlanga, todas toditas todas, el primo, mi prima, Maruja que se fue, la calefacción, el termo de casa, sin butano para variar, mi hermano, Alemania, el cuaderno de Otis B. Driftwood, las fokas, todas ellas, el trivial, las peleas por la mierda de la coordinación, el Melrose Place a través de un chat, Liguria, las cinco tierras, monia y sus pelos rojos, Viviana, Gianluca, Alessandro, la via del Pratello, el Osvaldo, la depresión, el dolor, las lágrimas, las que ya no salen, las llamadas, la música del movil, Elisa, los buenos propósitos, el abandono, la soledad, las fotos desnudo, el asco, la locura, la Play Station inclinada porque si no no carga, Elena, mi principita siempre al pie del cañón, que habría hecho sin ti, Catu, apagar el cerebro, David, los aperitivos, el salami, los quesos, el vino, Mariajo y el guión que se estira, Reducir al mínimo, los lamentos, el niño Dickens, Celentano y Luttazzi, el Libro de Notas, el foro artesonado y sus honorables mierderos, Melonian y sus melones, Zifra, Remo y Patxi, los dibujantes y guionistas de comics (Jorge, mel, Alvaro, los demás), la Feltrinelli, la libreria descuento, el Info Modo Shop, Franci, los del miércoles, el teatro, Teatrugas, el fakir, la encantadora de serpientes, la playa, el sexo, el sexo solo, el sexo entre lágrimas, Miguel, hermano, amigo, mi serpiente locuaz, mis padres y la abuela, que duro para ellos, Espe, sus dudas, sus niños, la tita Noha, los kilos que desaparecen, la danza, los Strokes, la casa de via Aglebert, la playa, Ade y Oscar, bien por ellos, Trizia, para mi siempre la Patri, y su Paco, Lucia y su eterno retorno nietzscheano, como la comprendo, Enrique y Arika, Arika y Enrique, la hamburguesa de champiñones, las traducciones, David Bravo, Eduardo, Josefina, mi pequeña hermanita, el calendario de películas de cine en la pared, coque, los reservoir blogs, Gloria, sin sangre o no mucha al menos, el coche, el viaje, el hotel Formula 1, el Betis, la Copa, la Champions, la Juve, Del Piero, Simona, Alessandra que siempre reaparece, Silvia y Fabio, el Paleotti, los de vigilancia, los asistentes, Pino, los estudiantes, Fra, Silvia y su maromo el del kickboxing, zihuatanejo, los españoles, las dos rusas, el clan griego, Cris y Anastasia, Gastón, Debbie y su boludo regreso a Argentina, Eli, mi niña, me duele cada dolor que pueda llegar a tener, Bochum, el caracol sin concha, la gata vagabunda, Teresa los jueves, Daniela mi loca romana y la legión de traductoras, los nervios de Ariana y su pendiente en el labio, Rosalinda, la paleografa, Nacho Escolar, el jodido boicot, Pilar y su estupidez, el buen contrabandista, el plan B, la semana de cine, los responsables del Lumiere, Luisa, el ingeniero Fukowski, eternal sunshine of the spotless mind, la crisis de los otros, la incomprensión, el ordenador nuevo, el contrato, la francesita pelirrojilla, las sonrisas, Santiago, los mails elegidos, los blogs escondidos, la polaca, que siempre vuelve también, la buena de Martika, los juegos de ordenador, el MadTv, los altavoces, los ceniceros, Attila, el frío frío, la vuelta del trabajo, las fotos de Villa Serena, la prueba del Sida, la sala de espera, la calma, el estado zen, Fanshawe el gris, el mono furioso, Clarita, Giulia tan guapa como siempre, la noche relámpago en Milán, Almensilla, los ojos nuevos, los superpoderes, los cuentos, Carlos, Carlitos, siempre Carlos, mi espejo, mi mitad, mi sangre…

Agapo.

La eternidad y un día

Viernes, 16 de Diciembre de 2005

A través del bellísimo blog de Bahia de la Plata me encuentro con esta cita, infinitamente hermosa, infinitamente hermosa:

“Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien). Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre una vez ha vivido libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?
[…]”

Luis Cernuda
El tiempo. Ocnos, (1940-1963).

Honestidad

Martes, 13 de Diciembre de 2005

La de verdad. La de reconocerlo todo delante de uno mismo. La de no mentirse bajo ningún concepto. La de no admitir “no sé lo que me pasa” como respuesta válida a la pregunta “¿Por qué estás así?”. La que te convierte a veces en un villano, la de reconocer los malos pensamientos, el odio, el rencor, el deseo infame. La del sexo por el sexo, la de querer aprovecharte de otros, la del decirte “no eres tan buen tío”.

La de reconocer a veces que no estás siendo honesto contigo mismo.

Parole, parole, parole…

Lunes, 12 de Diciembre de 2005

Siguiendo con mi recién descubierto don de la ubicuidad, hoy ando también por aquí. Hablando de Cenlentano. Como suena.

No le cogieron vivo

Sábado, 10 de Diciembre de 2005

Adoro a Remo cuando se pone en este plan.

“Y en éstas se lió la pajarraca. En el aeropuerto de Amsterdam un queso Gouda con ojos azules y piernas infinitas anunciaba que al avión lo había partido un rayo. A la electrónica del avión, más concretamente. Y que si teníamos pensado llegar a Washington ese mismo día, mejor que nos fuéramos mentalizando de que no. Que esta vez no. La masa de 330 pasajeros salió corriendo hacia el mostrador de transfer 8, que es ese sitio donde te putean cada vez que tienes un problema en un viaje. Yo, que no soy un atleta pero que cuento con la ventaja de la edad, había adelantado por el camino a unos 150 pasajeros y me hallaba en la primera centena en la cola para se reubicados en otros vuelos a Washington. Y aquí empecé a echar de menos mi patria, tan denostada. Porque aquello no era normal. Uno no se explica cómo cojones pudieron estos malditos flamencos aguantarnos tantos asaltos en Ostende o Amberes, si luego son incapaces de protestar cuando KLM les tiene dos horas de reloj, dos, esperando en una cola que, directamente, no avanza. Nada. Ni un puesto. Niet. Nein. Rien. Kaputt. Caca.”

Todo el texto aquí.

Historia de un empleado (y 9): En mi hora de libertad

Viernes, 9 de Diciembre de 2005

En la cárcel el empleado descubre una realidad nueva, es el sitio mas desprovisto de individualismo que existe, ya no es mas el empleado, se ha transformado en otra cosa. Descubre un nuevo modo de entender la vida, el significado de la palabra “colectivo”, el significado mas profundo de la palabra “poder”. Por primera vez deja el “yo” para pasar al “nosotros”, y paradojicamente encuentra por fin su libertad dentro de las cuatro paredes de una prision. Y retoma la “Cancion del Mayo” para gritar, con mas fuerza si cabe, su ultima gran declaracion: todos estamos implicados. Todos. Esto no ha hecho mas que empezar…

EN MI HORA DE LIBERTAD - Fabrizio de André

Respirar el mismo aire
por solo un segundito no me va,
por eso he decidido renunciar
a mi hora de libertad,
si hay algo que repartir
entre un prisionero y su plantación
que no sea el aire de ese patio,
quiero solo que sea una prisión.
Que no sea el aire de ese patio,
quiero solo que sea una prisión.

Ha comenzado una hora antes
y una hora después ya se había acabado;
he visto gente venir sola
y luego ir juntos hacia la salida;
no me esperaba vuestro error
hombres y mujeres del tribunal,
si hubiese estado en vuestro lugar…
pero en vuestro lugar no sé estar.
Si hubiese estado en vuestro lugar…
pero en vuestro lugar no sé estar.

Fuera del aula en la calle
pero en mitad del “fuera” también fuera de allí,
he pedido con mi mejor cara
una reclamación de dignidad,
que, en fin, a los ceños, las muecas, los mohines,
les vayan a explicar que es primavera,
que ya lo saben pero prefieren
ver como se la quitan a quien va a la cárcel.
Que ya lo saben pero prefieren
ver como se la quitan a quien va a la cárcel.

En fin, los ceños, las muecas, los mohines,
pocas las caras, entre ellas la de Ella,
se está preguntando, todo en un día,
se interroga, juraría,
¿Qué será lo que dirá de mí la gente?
Lo que dirá os lo digo yo:
desde hace un poco de tiempo que estaba algo cambiado
pero no cuando me decía “amor mío”;
desde hace un poco de tiempo que estaba algo cambiado,
pero no cuando me decía “amor mío”.

Es verdad que lleva su tiempo,
desde unos ejercicios de obediencia
hasta un gesto mucho más humano,
a algo que te de la razón de la violencia;
pero es necesario hacer tantas otras cosas
para llegar a ser así de gilipollas
como para no lograr comprender
que no hay poderes buenos.
Como para no lograr comprender
que no hay poderes buenos.

Y ahora aprendo un montón de cosas
en medio de otros vestidos iguales
excepto cuál es el crimen adecuado
para no pasar por criminal.
Nos han enseñado la maravilla
hacia la gente que roba el pan,
ahora sabemos que es un delito
el no robar cuando se tiene hambre;
ahora sabemos que es un delito
el no robar cuando se tiene hambre.

Respirar el mismo aire
por solo unos segundos no nos va,
hemos decidido aprisionarlos
durante la hora de libertad
venid ahora a la prisión
escuchad sobre la puerta
nuestra última canción
que os repetís otra vez:

POR MUCHO QUE OS CREÁIS ABSUELTOS,
ESTÁIS IGUALMENTE IMPLICADOS

POR MUCHO QUE OS CREÁIS ABSUELTOS,
ESTÁIS IGUALMENTE IMPLICADOS

(El original en italiano aqui)

Por si tenía poco lío

Martes, 6 de Diciembre de 2005

Con eso de que tengo tanto tiempo libre y tal (añádase tono MUY sarcástico a la frase anterior) he decidido meterme, con el bueno de Hotellunge, en otro charco más.

Así que proponemos un Plan B

(En italiano, eso sí)

Historia de un empleado (8): Vendrán a preguntarte por nuestro amor

Lunes, 5 de Diciembre de 2005

(NOTA: Esta canción fue la que me impulsó a traducir todo este disco de Fabrizio De André. Para mi la mejor canción de desamor jamás escrita, y toda una bandera que llevo encima defendiendo una manera de amar - amor que gira, que se mueve, que cambia, que se trasforma, que crece, que convulsiona, que revoluciona, que respira, que palpita - que espero que no me abandone nunca, aunque pueda condenarme a la soledad - o no)

El empleado es encarcelado, y en su celda no puede quitarse la imagen de su novia en las revistas, vendida a aquello contra lo que él está luchando. El único individualismo que le sirve es el del amor, el amor que se ha marchitado y ha fallecido víctima de su propio inmovilismo, de la incapacidad de evolucionar, del hastío. Entonces le escribe una carta desde prisión a Ella, mirándola a los ojos, acusándola y acusándose de no haber sido capaces de cambiar ni lo más mínimo el uno del otro. Y en esas letras destila la amargura absoluta del amor que se ha autodestruido y del que solo queda la nostalgia…

VENDRÁN A PREGUNTARTE POR NUESTRO AMOR - Fabrizio De André

Cuando anticipándose a tu estupor
vendrán a preguntarte por nuestro amor,
a esa gente experta en escucharse a sí mismos
un amor así de largo
no se lo des a la ligera.
No abras de par en par los labios a un atasco de palabras,
tus labios que se frenan tanto en las fantasías del amor,
después el amor tan seguro va a refugiarse en los “siempre”
en la hipocresía de los “nunca”…
no he conseguido cambiarte,
no me has cambiado, lo sabes.

Y detrás de los micrófonos te traerán un espejo
para embellecerte a ti e imaginarme ya viejo;
tu regálales un maquillaje que conmigo no llevabas
y ellos se asombrarán
de que tu no me bastaras.
Diles también que el poder yo lo he arrojado de mis manos
donde el amor no era adulto y te dejaba dibujos en el pecho,
para volver después del amor
a las caricias del amor
en fin, ya era fácil.
No has conseguido cambiarme,
no te he cambiado, lo sabes.

Diles que tus ojos me los han devuelto siempre
como flores regaladas en mayo y devueltas en noviembre,
tus ojos como vacíos que pagan a quien te ha dado trabajo,
tus ojos contratados desde hace tres años,
tus ojos son para ellos,
que ya son buenos para tamizar playas con la excusa del coral,
o para arrojarse a un cine con una piedra en el cuello,
y demasiado cansados para no avergonzarse
de confesarlo delante de los míos,
que son idénticos a los tuyos…
he conseguido cambiarte,
lo he conseguido, lo sabes.

Pero sin que los otros sepan nada,
dime sin programarlo, dime, ¿come se siente uno?
¿seguirás admirándote tanto como para quererte llevar al altar?
¿harás el amor por el amor
o por haberlo prometido?
¿irás a vivir con Alice que se fabrica el whisky destilando flores
o con un Casanova que te promete que te presentará a sus padres?
¿o te quedarás simplemente
donde un momento vale otro
si preguntarte por qué…?

¿seguirás dejando que elijan por ti,
o finalmente elegirás?

(El original en italiano aquí)

Vaya tres tipejos

Sábado, 3 de Diciembre de 2005

Hay tres tipejos por ahí que me tienen enganchado todo el santo día con sus bitácoras. Y encima son de ciencias, que manda cojones, pero es que no puedo dejar de visitarlos, y hasta de dejar comentarios en las cosas que cuentan, desde luego donde se ha visto, yo, un literato de pro.

Por una parte tenemos a ese individuo, Zifra, que va y resulta que adora dar clase en la universidad, es un escéptico convencido y convincente, aglutina parroquia a su alrededor con una facilidad pasmosa y encima es capaz de poner juntos un problema de matemática discreta (sea lo que sea eso) y una versión friki-informática de “Imagine” de John Lennon, sin despeinarse el tío. Y encima tiene sentido del humor.

Por otra parte tenemos esos dos seres indecentes, Remo y Patxi, que me llenan la cabeza con explicaciones sobre cada una de las pequeñas cosas que nos rodean, como la forma de las patatas fritas, la resonancia en los puentes, las burbujas de aire en los helados o la forma de evitar que la coca-cola nos estalle en la cara cuando la abrimos. Ya lo dicen ellos mismos, Curioso… pero inútil.

En fin, adicto perdido que estoy a esta gentuza, que si paso un día sin leerlos me entra un síndrome de abstinencia de tres pares de colloni… pero es que me lo paso como los indios leyéndoles, nchts… que vida esta…