Historia de un empleado (y 9): En mi hora de libertad

En la cárcel el empleado descubre una realidad nueva, es el sitio mas desprovisto de individualismo que existe, ya no es mas el empleado, se ha transformado en otra cosa. Descubre un nuevo modo de entender la vida, el significado de la palabra “colectivo”, el significado mas profundo de la palabra “poder”. Por primera vez deja el “yo” para pasar al “nosotros”, y paradojicamente encuentra por fin su libertad dentro de las cuatro paredes de una prision. Y retoma la “Cancion del Mayo” para gritar, con mas fuerza si cabe, su ultima gran declaracion: todos estamos implicados. Todos. Esto no ha hecho mas que empezar…

EN MI HORA DE LIBERTAD - Fabrizio de André

Respirar el mismo aire
por solo un segundito no me va,
por eso he decidido renunciar
a mi hora de libertad,
si hay algo que repartir
entre un prisionero y su plantación
que no sea el aire de ese patio,
quiero solo que sea una prisión.
Que no sea el aire de ese patio,
quiero solo que sea una prisión.

Ha comenzado una hora antes
y una hora después ya se había acabado;
he visto gente venir sola
y luego ir juntos hacia la salida;
no me esperaba vuestro error
hombres y mujeres del tribunal,
si hubiese estado en vuestro lugar…
pero en vuestro lugar no sé estar.
Si hubiese estado en vuestro lugar…
pero en vuestro lugar no sé estar.

Fuera del aula en la calle
pero en mitad del “fuera” también fuera de allí,
he pedido con mi mejor cara
una reclamación de dignidad,
que, en fin, a los ceños, las muecas, los mohines,
les vayan a explicar que es primavera,
que ya lo saben pero prefieren
ver como se la quitan a quien va a la cárcel.
Que ya lo saben pero prefieren
ver como se la quitan a quien va a la cárcel.

En fin, los ceños, las muecas, los mohines,
pocas las caras, entre ellas la de Ella,
se está preguntando, todo en un día,
se interroga, juraría,
¿Qué será lo que dirá de mí la gente?
Lo que dirá os lo digo yo:
desde hace un poco de tiempo que estaba algo cambiado
pero no cuando me decía “amor mío”;
desde hace un poco de tiempo que estaba algo cambiado,
pero no cuando me decía “amor mío”.

Es verdad que lleva su tiempo,
desde unos ejercicios de obediencia
hasta un gesto mucho más humano,
a algo que te de la razón de la violencia;
pero es necesario hacer tantas otras cosas
para llegar a ser así de gilipollas
como para no lograr comprender
que no hay poderes buenos.
Como para no lograr comprender
que no hay poderes buenos.

Y ahora aprendo un montón de cosas
en medio de otros vestidos iguales
excepto cuál es el crimen adecuado
para no pasar por criminal.
Nos han enseñado la maravilla
hacia la gente que roba el pan,
ahora sabemos que es un delito
el no robar cuando se tiene hambre;
ahora sabemos que es un delito
el no robar cuando se tiene hambre.

Respirar el mismo aire
por solo unos segundos no nos va,
hemos decidido aprisionarlos
durante la hora de libertad
venid ahora a la prisión
escuchad sobre la puerta
nuestra última canción
que os repetís otra vez:

POR MUCHO QUE OS CREÁIS ABSUELTOS,
ESTÁIS IGUALMENTE IMPLICADOS

POR MUCHO QUE OS CREÁIS ABSUELTOS,
ESTÁIS IGUALMENTE IMPLICADOS

(El original en italiano aqui)

1 comentario sobre “Historia de un empleado (y 9): En mi hora de libertad”

  1. kkienn dijo:

    ¡No me lo creo!Estaba buscando esta canciòn de De Andrè traducida en español (para enviarla a un mi amigo q habla solo español) y la encontrè traducida por tì, q bonito cuando uno se encuentra por azar. Q bonitas estas afinidades.

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