La eternidad y un día
A través del bellísimo blog de Bahia de la Plata me encuentro con esta cita, infinitamente hermosa, infinitamente hermosa:
“Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien). Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre una vez ha vivido libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?
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Luis Cernuda
El tiempo. Ocnos, (1940-1963).
17 de Diciembre, 2005 - 1:11
ahí lo llevas!
Pues sí, es curioso como durante esos años no existía el tiempo.
A veces lo echo de menos… Y aunque nos hayan echado de ese paraiso y ahora tenemos que “contar” con el tiempo, las cosas también se disfrutan mucho… de otra manera, sí, pero mucho.
17 de Diciembre, 2005 - 1:18
Me cuelo otra vez:
me hace gracia, esta tarde viniendo en el coche, estaba escuchando una coplilla de Los Piratas que decía algo así como
“Aún no he encontrado nada que me divierta tanto como jugar con los coches” (los de miniatura, se entiende).
Sacado de contexto queda un poco bobo, pero yo, que me he pasado tardes y tardes enteras jugando con los cochecitos, lo enlazo de alguna manera con lo que ha colgado el boloñés. Y es que hay cosas irrepetibles.
Salut.
17 de Diciembre, 2005 - 10:26
Tú si que eres bel-lo!
Disfruta tu piazza.
17 de Diciembre, 2005 - 18:09
Bonita frase, desde luego. Y preciosa ciudad. Un abrazo
17 de Diciembre, 2005 - 19:34
Querido Fanshawe:
A la vista está, dado el último post que has colgado, que te estás haciendo viejo. Pero, ¡enhorabuena hombre! Somos más o menos de la misma edad y yo me dí cuenta cuando tu hermano aún vivía en nuestra marianísima provincia, ¡fíjate!
Esas tardes de invierno, de atardeceres eternos, con nubes negras que se resistían a dejar paso al ocaso, precursor de las noches de relente en el campo de fútbol del barrio. ¿No os invade la nostalgia? ¡Pues a mi no! Aún recuerdo que con esa edad sólo quería saber conducir un coche, darme el lote con una novia guapa, tener dinero para viajar y jugar a las maquinitas y no tanto y tan jodido tiempo sin poder ser llenado, tiempo enorme pleno de aburrimiento, tiempo que se dilataba hasta el infinito y el balón de fútbol olvidado en casa, tiempo…
¡Ay, que lejos queda el tiempo y que cerca la plenitud de la vida! Mejor ahora, dueño de mi escaso tiempo, pero dueño de él al fin y al cabo.
18 de Diciembre, 2005 - 9:18
¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?
Es una frase preciosa y que da que pensar… según la propia experiencia en una hora te daba para ilusionarte con tus juegos, idear un sistema nuevo que nadie conoce para ellos, hacer tremendos planes, ejecutarlos, ilusionarte con el resultado para al momento desilusionarte y sufrir en tus carnes la más tremenda de las decepciones, te daba para inundarte en lágrimas por ello, para enjugarlas, y después… inventar un juego nuevo e ilusionarte con él…
NOTA AL LECTOR: Meter este último bloque en un ciclo y repetir hasta el infinito ;)
¡¡Y que os voy a contar sobre cuando tenías que esperar una hora para algo!! Un viaje, una fiesta, una visita esperada… el tiempo no pasaba… ¡reptaba! caracoleaba a tu alrededor sin saber muy bien cuando pasar de largo y traerte lo que tanto esperabas.
Claro que yo era una niña hiperactiva, supongo que mi percepción del tiempo podría estar alterada por esta circunstancia ^_^U
Saludos,
EU
19 de Diciembre, 2005 - 13:57
No te diré “estás mayor” porque significaría que yo estoy más mayor aun y eso no me mola, la verdad. Te voy a contar algo… me arriesgo a cachondeos pero en fin… Me han recomendado unas pastillas como complemento de la dieta, algo de soja y té verde. Hablo con la farmacéutica, que me mire bien si contiene algo de azúcar por lo de la diabetes y tal… me dice que no, que las puedo tomar perfectamente. Cuando llego a casa leo el papelito, tienen unas propiedades buenísimas para todo y paso a leer una de ellas que es la que me ha causado el trauma: “algunos de estos efectos beneficiosos consisten en disminuir los síntomas de la menopausia… etc”.
Me siento mejor desde que las tomo, así que mi pregunta es: ESTOY MENOPÁUSICA?
“Haría cualquier cosa por recuperar la juventud… excepto hacer ejercicio, madrugar, o ser un miembro útil de la comunidad.” (Oscar Wilde)
Qué crá era el tío a veces.
19 de Diciembre, 2005 - 23:00
Me lo he comprado, hermano.
El cuarto libro de poesía que me habré comprado por iniciativa propia en toda mi vida, tras “Rimas”, de Bécquer, “La tierra baldía” y “Old Possum’s Book on Practical Cats”, de T.S. Eliot.
“Ocnos”, de Cernuda. Me ha costado un riñón, pero mu bien gastado.