Archivo de Enero de 2006

Su ilustrisima…

Martes, 31 de Enero de 2006

Pues eso, la gentuza de Artesonado.com, que han independizado su galería de arte de la “página mamá” y han creado su dominio propio, Ilustrisima. Espacio la mar de mono, oigan, para exponer, ver y ser vistos. Entre otra gente está mi furibundo amor gallináceo, Sarima, que aparte de estar muy buena (y eso que es una gallina), tiene un talento que acojona.

Pinchen en el enlace, pinchen…

Símbolos

Lunes, 30 de Enero de 2006

Tengo una suerte increible con los amigos. Siempre que tengo momentos de flaqueza o un exceso de reflexión, tiro una botella al mar de Internet y suelo recibir respuestas espectaculares, inesperadas, reveladoras.

El viernes tiré una de esas botellas rumbo a Sevilla. Preguntaba a una buena amiga:

¿Sirve de algo destruir los símbolos?

Ella me respondió así:

“Mi abuela estuvo años con Alzheimer, con múltiples complicaciones físicas que la postraron en una cama durante más de un año, agonizando, perdida en su memoria. Tenía ocho hijos que, junto a sus respectivas parejas, se volcaron por completo, cada semana uno de ellos cenaba con ella, la bañaba, le daba de comer y dormía en una habitación anexa cuidando que no le faltara de nada, casi controlándole la respiración. Toda la familia y la propia casa se había ido adaptando durante los últimos años a las necesidades de mi abuela.

El día del funeral, todos regresamos a la casa, alrededor de unas cuarenta personas, entre hijos y nietos. Y todos, automáticamente, iniciamos el mismo ritual: abrimos todas las ventanas y la puerta de la calle de par en par; cogimos toda la ropa de mi abuela y la envíamos al asilo de ancianos, comenzamos a limpiar, a barrer, a reorganizar todas las habitaciones, tiramos todos sus medicamentos, acabamos con todo lo que tenía que ver con ella durante la enfermedad.

No puedo expresar cuánto de liberador tuvo aquello.

Abre la puerta y las ventanas. Limpia el cáncer.”

Mi fido di te

Viernes, 27 de Enero de 2006

Ultimamente leo con fruición determinados blogs y foros donde los autores me parecen personas inteligentes y sensatas y con mucho que decir. Es el caso de Nacho Escolar, o de David Bravo, por citar solo dos ejemplos.

El problema suele ser las agrias discusiones que se generan en los comentarios, tan agrias tan agrias que casi siempre me abstengo de comentar, ya que me suelo encontrar simplemente un fuego cruzado de insultos, descalificaciones y pocas ganas de escuchar qué tienen que decir los otros. Me duele todavía más cuando veo que ciertas posiciones, con las que tal vez yo esté de acuerdo, son “defendidas” con la táctica del “pues tú eres gilipollas”. Y me siento impotente, y a veces pierdo la confianza de que se pueda llegar nunca a ningún acuerdo. Simplemente no se escucha a nadie.

Por eso me reconforta ver como llega un músico, conocido además, y se pone en primera persona en la palestra de Internet a intentar opinar, escuchar y comprender qué está sucediendo con la música, con la música en internet, con las descargas en programas peer-to-peer, con la SGAE, etc. Acaba de empezar, y parece que ha apostado por escuchar a todos y por no tener miedo a hablar o a reflexionar sobre lo que le dicen los que no piensan como él. Me devuelve la confianza ver un movimiento de este tipo.

Eres un valiente Alex. Me fío de ti.

Esto no es un meme

Jueves, 26 de Enero de 2006

En el blog de Yhebra me encuentro un hilo que no es un meme. No se lo pasa a nadie, no llama a ninguno. Simplemente cuenta algunas formas agradables de despertarse. Y se lo robo.

- Con los silbidos de mi padre, siempre alegre tan temprano.

- Cuando aún es de noche y todos todos están durmiendo.

- Con ella, cuando estaba, aún sin despertar.

- Oliendo a café, a tostadas, escuchando bullicio fuera de tus cuatro paredes, desde la cocina.

- Cuando abres un ojo y se filtra la luz por las persianas y adivinas, solo adivinas, qué día estupendo hace fuera.

- Con Carlos escribiendo cualquier cosa en el salón como primera visión del día.

- Mucho antes de lo que deberías. Y durmiéndote de nuevo.

Al no ser un meme evidentemente no se lo paso a nadie. Aunque es muy susceptible de ser robado.

Los tengo todos

Martes, 24 de Enero de 2006

Aunque no estoy convencido de que sean pecados todos ellos. Pero en menor o mayor medida, de alguna forma sí están presentes.

Pereza: Siempre fue mi pecado por definición, procrastinare, ¿os acordáis? El sentirme ahogado por “todo lo que tengo que hacer” y aún así dejarme llevar por la pereza. Ahora las cosas han cambiado y es el no hacer nada lo que me da pereza, y angustia, tanta que los días se han convertido en una sucesión de tiempos rellenos de acciones. No hacer nada, desgraciadamente, ya no es una opción.

Gula: Se fue, se marchó con muchas otras ganas incontrolables, y solo regresa en la soledad del insomnio de madrugada, casi como en los tebeos de Mortadelo, en forma de muslos de pollo que flotan delante de mis ojos.

Envidia: La de los besos que veo y que no son para mí, la de las sonrisas que se regalan los enamorados, la de mi mismo hace un tiempo, la de mí mismo dentro de un tiempo. La del verano en Buenos Aires.

Avaricia: Reducir al mínimo, desprenderse de casi todo, renunciar a la posesión, al “esto es mío”, sentir que lo que regalas, o prestas indefinidamente, es como una huella que dejas de ti en otra parte, en otro tiempo, donde alguien dirá “esto me lo dejó Fanshawe una vez…”.

Soberbia: Ahí sigue, esperando aplausos, creyendo aún que estás predestinado a salvar el mundo y, mientras tanto, te entrenas salvando a los que tienes a tu alrededor. Creerse indispensable, aunque lo indispensable sea sentir que eres indispensable, y no serlo propiamente dicho.

Lujuria: Matizada, dulcificada, abandonándose en las cosas más pequeñas, y abriendo la manga, por qué no. Pero la ceguera de la lujuria sin control deja tales escombros que todavía no me he animado a liberarla, así que solo la sueño, la imagino, la escribo… y el voyeurismo, que sigue perteneciéndome.

Ira: Demasiada. Concentrada dentro, bajo las vísceras. Descargada en soledad. Devorándome…

Cuando los secretos no me dejan dormir

Lunes, 23 de Enero de 2006

Muchos domingos por la noche pago en sueño la pereza de levantarme a una hora más o menos decente. El lunes por la mañana madrugo para trabajar y siempre, sin fallar ni un día, acaba cogiéndome el toro del descanso en forma de película, de libro o de bitácora envuelta de humo.

No puedo dormir porque pienso en comida, a pesar de haber cenado dos veces, y me entra el hambre del que sabe que no hay nevera que la vaya a calmar.

No puedo dormir por las pequeñas cosas procrastinadas, por no hacer deporte, por seguir fumando demasiado, por el dolor de espalda, por la lágrima de sueño que se me forma en el ojo izquierdo.

No puedo dormir por no haber hecho el amor, por no hacerlo desde hace tanto tiempo, por no hacer, por no amor, por el frío intenso que se acumula en todos los sitios que no están debajo de mi edredón.

No puedo dormir por la reconstrucción permanente, por el sube y baja de cada día, por no resolver ni poner en fila las ideas, por no tener un plan más allá de la semana que viene, por la última concesión a la pereza, que es mi propio sueño.

Pero sobre todo no puedo dormir por los secretos, los dos o tres secretos que anidan en mi cabeza. Por aquello que no le conté ni a mi espejo, por dos pequeñas mentiras que giran para demostrar quien sabe qué cosa. Recuerdo aquella novia que tuve que creó un amor del pasado que incluso le escribía cartas, a pesar de que jamás salió de su propia cabeza. No puedo dormir por la mujer que tengo atravesada en los ojos, como dijo Galeano, y como dijo él también, no puedo decirle que se marche porque tengo una mujer atravesada en la garganta. No puedo dormir por quien quiere amarme y se encuentra corazas y paredes de acero, no puedo dormir por las cartas que aún no han respondido, por el anonimato, por los ojos tristes de mis amigos, por el quedar bien y por el no quedar bien. No puedo dormir por el protocolo, por el rellenar huecos de tiempo, por decir un par de verdades y no estar demasiado convencido de que sean verdad.

Pero sobre todo no puedo dormir por el secreto de aquello que hice y no cuento, de aquello que siento y no cuento, de aquello que acabo de desear y no cuento…

El lunes por la noche suelo dormir bien.

Contra la espada

Jueves, 19 de Enero de 2006

Lucia me deja palabras en sus cartas que me sumen en mis pensamientos:

“Conforme ha ido pasando el tiempo, y con él nuestros pequeños - grandes dramas y nuestra amistad alrededor, me queda más claro que somos de los que, cuando se ven acorralados entre la espada y la pared, deciden atravesar ellos mismos la espada.”

¿Y qué hay todavía mejor que eso?

Jueves, 19 de Enero de 2006

¿Os acordáis de esto?

¿Y qué hay todavía mejor que eso?

Ver la película en preestreno dentro del “Future Film Festival”, aquí en Bologna.

¿Y qué hay todavía mejor que eso?

Pues ni lo intento. Total, me voy a quedar corto…

Por cierto Carlitos. Empieza con una voz en off. Y con una leyenda…

De que no (bonita metáfora florido-surrealista)

Martes, 17 de Enero de 2006

Resulta de que hay que montar una estantería de esas niquela niquela, flamman total, con sus bigudíes y sus cositas, to maquea ella, que vamo a pone en el fondo del salón pa simula que leemo.

Así que to puesto me arremango y digo “dejarme solo que ya lo hago yo”, y los colegas me miran to flipaos y se van patrás no vaya a se que se sarpiquen algo der pegote.

Y allí que voy yo, to convensio, cojo er cajón de las herramientas que tiene: un martillo cascao, dos clavo arrumbrao, un destornillado de estrella y cuarto y mita de puntilla. Y no te vaya tú a cree que la estanteria era del ikea ese, que va, compra en er tres por do der carrefú y ya testas largando que me estorbas en la cola de clientes.

Lo disho, me cojo to dispuesto el martillo y las arcayata y miro er manua de instrusione, que como e normá está en coreano, que lo domino poco. Pero da iguá, yo voy lansao, y allí que me meto a da piñote con er martillo, y pum pum, y pum pum, y toma, y toma otra ve so mamon… y cantando y con un lapi en la oreja, a ve que te ha creío tú.

Y na, ar fina pasó lo que tenía que pasá. Despué de dos hora me han sobrao cuatro tablone y la estantería solo se quea en pie si se lo pide mu por favó y si le mete debajo er disionario de fransé-ruso que tiene er Masimiliano del año la polka. Totá, un paná. Y ahora no vea la peresa de desclavá to otra ve, joe, que desde que terminé llevo dos día escaqueandome de mi casa, que parezco er Kunfú, tor día andando por la calle.

Y ensima como no es fea la estanteria de los cohone…

Si e que cuando uno no vale pa argo, mejó que ni lo intente…

Vigila tu cordura

Sábado, 14 de Enero de 2006

En Fuerteventura, nadie oirá tus gritos…

El trailer lo encontráis aquí. Estos dos tíos son unos genios.