Símbolos
Tengo una suerte increible con los amigos. Siempre que tengo momentos de flaqueza o un exceso de reflexión, tiro una botella al mar de Internet y suelo recibir respuestas espectaculares, inesperadas, reveladoras.
El viernes tiré una de esas botellas rumbo a Sevilla. Preguntaba a una buena amiga:
¿Sirve de algo destruir los símbolos?
Ella me respondió así:
“Mi abuela estuvo años con Alzheimer, con múltiples complicaciones físicas que la postraron en una cama durante más de un año, agonizando, perdida en su memoria. Tenía ocho hijos que, junto a sus respectivas parejas, se volcaron por completo, cada semana uno de ellos cenaba con ella, la bañaba, le daba de comer y dormía en una habitación anexa cuidando que no le faltara de nada, casi controlándole la respiración. Toda la familia y la propia casa se había ido adaptando durante los últimos años a las necesidades de mi abuela.
El día del funeral, todos regresamos a la casa, alrededor de unas cuarenta personas, entre hijos y nietos. Y todos, automáticamente, iniciamos el mismo ritual: abrimos todas las ventanas y la puerta de la calle de par en par; cogimos toda la ropa de mi abuela y la envíamos al asilo de ancianos, comenzamos a limpiar, a barrer, a reorganizar todas las habitaciones, tiramos todos sus medicamentos, acabamos con todo lo que tenía que ver con ella durante la enfermedad.
No puedo expresar cuánto de liberador tuvo aquello.
Abre la puerta y las ventanas. Limpia el cáncer.”
30 de Enero, 2006 - 19:57
Amigo Fanshawe (¿Le puedo llamar amigo? Esta oscura confianza de internet…) Tengo la conexión desconexionada por estas injundias de la telefónica española. Así que le leo cuando puedo y algún buen samaritano me permite gorronearle su ordenador. Sigo atento a sus link y consejos, pero no entiendo la afición por la musica, no así por los blog con discusiones… seamos sinceros: los españoles tenemos afición por la lucha. Tenemos grandes nombres en la historia de la lucha: Jababo (criminal que mató a unos cuantos), varios grupos terroristas (aunque estos no se consideran españoles) y finalmente, cualquier españolito de a pie cuando sale de un partido de futbol los domingos. Vale, esto es cinismo, pero en serio: ignore la parte insultiva (¿existe esta palabra?) o disfrute viendola. Cuando yo veo que dos se pelean y no hay peligro de sangre suelo sacar las palomitas y disfrutar. Ultimamente veo a los politicos sin sonido (como si fuera cine mudo) y me esta gustando cada día más este mundo.
Perdone esta reflexión tan pseudopesimista y cinica, pero es que algunos días…
Un saludo.
30 de Enero, 2006 - 20:16
Fíjese si seremos amigos que hasta nos tratamos de usted…
Reflexione, reflexione, no se corte, es parte de la dinámica de mi casa. Yo digo algo y luego los demás se meten a discutir de sus cosas pasando olímpicamente de mí. Siempre ha sido así :-)
Yo soy un guerrillero nato, siempre lo he sido, y me meto y me meteré en cada charco que se me ocurra que vale la pena meterse. Y es estupendo que sea usted un cínico, gran parte de mis grandes amigos son grandes cínicos. Por una parte me permite pisar tierra firme de vez en cuando. Por otra me gusta ver el choque que produce con mi decidido no-cinismo.
Así que reflexione libremente, caballero. Faltaría más.
31 de Enero, 2006 - 9:46
No sé si me gusta eso de limpiar los símbolos. A mí casi me parece mejor aprender a vivir con ellos y aceptar que forman parte de nuestra persona.
31 de Enero, 2006 - 9:48
Vaya, no sé.
31 de Enero, 2006 - 9:48
Qué pobreza lingüística la mía…! ay, madre…
31 de Enero, 2006 - 12:30
destruir símbolos ayuda a no ver lo que representan… ¡destruye la imagen! ¿para qué quedarse en la superficie?
por favor, que nadie me interprete literalmente
31 de Enero, 2006 - 18:29
Ea, pos a la mierda los dos muñequitos de ShinChan que tenía junto a mi ordenador en el trabajo.
(Había escrito un comentario mucho más largo y bonito, pero se ha borrado, buaaaaa)
31 de Enero, 2006 - 22:26
Una vez escuché a una echadora de cartas explicar que, en realidad, las cartas por sí mismas no eran capaces de decir nada, sino que funcionaban como signos a través de los que cada uno interpretaba su propia vida. Dicho de otra manera, las cartas no aportaban ninguna información, se convertían en símbolos para su espectador y ofrecían a este la oportunidad de tener una visión (nueva o no) de su propia vida.
31 de Enero, 2006 - 22:29
Vamos, que sí, que a veces nos viene bien evitarnos ciertas evocaciones innecesarias, eliminando o quitando de nuestro campo de visión ciertos símbolos.
Dios, esto es semiótica!!!!
1 de Febrero, 2006 - 13:36
Bueno, en eso mismo consiste el Iching, ¿no? El oráculo chino… Tiene un ritual en el que tiras unas monedas, y el resultado te manda a una sección del libro que te da una “predicción” muy vaga y poética, y tú mismo tienes que interpretarlo, así que me imagino que simplemente es un instrumento que te ayuda a reflexionar…