No me resisto
Sábado, 14 de Enero de 2006Que sí, que ya sé que no va con la filosofía del blog y bla bla bla.
Pero es que desde que lo vi anoche en Escolar no he parado de reirme.
Que sí, que ya sé que no va con la filosofía del blog y bla bla bla.
Pero es que desde que lo vi anoche en Escolar no he parado de reirme.
Cuando el diablo descansa, mata moscas con el rabo. El maléfico Satanás nos tiene el territorio comido, así que no nos queda otra que luchar con sus propias armas. Eso sí que no se lo espera, cree que sólo podemos combatir con la tranquilidad y las medias tintas.
No.
Ahí se está equivocando…
¿No lo oís? Está llegando… empiezan a moverse los pies, la cabeza, las manos, todo el cuerpo, todo el cuerpo, todo el cuerpo…
Ya viene… estamos preparados… al diablo le vamos a combatir con la taranta…
Ya llega…
El baile de San Vito - Vinicio Capossela
Salchichas, hígados,
visceras a la brasa
y antorchas danzantes,
llamas balanceates
sobre el dorso de la iglesia llameante.
Vino, tenderetes,
tierra seca y rosa,
tierra del sur, tierra del sur,
tierra de confine,
tierra de donde termina la tierra
Y al continente le da igual
y no al viento,
y al continente le da igual
y no al viento.
Mustafá viene de Africa
y aquí sopla el viento de Africa
y nos dice mantenedme quieto
y nos dice mantenedme quieto
¡Tengo el baile de San Vito y no me pasa!
¡Tengo el baile de San Vito y no me pasa!
La desolación que había en la noche
se la ha llevado el viento,
se la ha llevado el ron,
se la ha llevado lejos de donde estaba.
Viejos y jóvenes picados,
viejos y jóvenes picados
por la taranta, por la taranta,
por la tarántula, laaaaaaaaaaaaaaalalalalalalalaaa
círculo que cierra, círculo que abre,
círculo que aprieta, círculo que empuja
círculo que abraza y luego te expulsa.
¡Tengo el baile de San Vito y no me pasa!
¡Tengo el baile de San Vito y no me pasa!
Dentro del círculo del vudú me arrojo
y allí veo que la vida es ese momento
¡Expulsa, expulsa a Satanás,
expulsa el diablo que te pasa!
¡Expulsa el mal que tengo dentro o no me paro!
¡Expulsa el mal que tengo dentro o no me paro!
Nosotros dos bailamos la danza de las espadas
hasta el desgarro rojo del alba.
Ninguno que me espera, ninguno que me espera,
ninguno que me espera o me sospecha.
El bizco que tiene los ojos del revés,
el curado no se cura,
el razonador no razona
San Pablo no perdona
¡Tengo el baile de San Vito y no me pasa!
¡Tengo el baile de San Vito y no me pasa!
Este es el mal que llevo
desde hace treinta años encima.
Quieto no sé estar en ninguna parte.
Rueda rueda rueda la roca
rueda por encima, rueda por bajo
y el musgo no crecerá sobre la piedra,
y el musgo no crecerá sobre la piedra.
¡Expulsa expulsa a Satanás,
expulsa al diablo que te pasa!
Las noches se consumen,
empiezan los temblores
de la taranta, de la taranta,
de la tarántula, laaaalalalaaalaaaaaaaaaaa
(En italiano original aquí)
Es la palabra latina (e italiana) para el verbo Procrastinar en español. Según el DRAE, signfica “diferir, aplazar”.
Es decir, “dejar algo para mañana”, como siempre hacía Escarlata en “Lo que el viento se llevó”.
El filósofo José Antonio Marina, en su excelente ensayo La inteligencia fracasada, no está demasiado de acuerdo con esta definición, por demasiado pobre en contenido. El especifica:
“La procrastinación no es un simple aplazamiento, ni es negarse a hacer una cosa. (…) El procrastinador toma la firme decisión de hacer una cosa mañana, decisión que volverá a ser aplazada con la misma resolución al día siguiente. Tiene, pues, una gran fuerza de voluntad para actuar en el futuro, pero una débil voluntad para el presente. Es como si se diera a sí mismo un talón con fecha renovable.
(…)
Lo curioso es que cuando alguien se libera de este tipo de “adicción al día siguiente”, se encuentra realmente bien. Si una persona decide utilizar la primera media hora de trabajo para responder a todas las cartas, conseguirá una envidiable tranquilidad para el resto del día.”
Todo esto lo cuento porque… bah. Ya lo explicaré mañana.
La Piccola Volpe lo decía hablando de la anorexia, pero el ramalazo de genialidad con el que me obsequió ayer es más que aplicable a muchísimas cosas más. Así que copio, traduzco y pego:
“Es un comportamiento un poco ligado a la anorexia. Hambre infinita y negada de comida, necesidad ancestral e incontenible de afecto. No hay espacio para elecciones o ponderaciones, no se logra elegir pensando en el propio bien.
Es desahogo incontrolado.
Haría falta un dietista del afecto. Cada vez con más frecuencia, a fuerza de tratarse mal, uno se olvida “como se hace” para quererse bien … “
… en posición fetal, enredado en mi mismo, como un ovillo enorme y completamente liado. A ver quien encuentra ahora el principio para desenredarlo, porque ni se ve.

Foto: El ovillo. Marián Angulo
Un momento del 2005. Me quedo con mi primer cigarillo a escondidas, como un quinceañero, oculto en el baño de un aeropuerto, acompañado por un pajarillo nervioso y brillante de manos destrozadas. Compartimos el humo en silencio, disfrutando de estar cerca el uno del otro y de la travesura que algunos dicen que ya no tenemos edad para hacer.