De cada minuto único
De vez en cuando me recuerdo a mí mismo que soy un privilegiado por la posibilidad de vivir ciertos momentos. Aunque sean momentos duros.
Coque me contó hace poco cómo había salido ardiendo su edificio. La moto de sus vecinos, aparcada delante de su ventana, había estallado en llamas y pronto el caos se apoderó del lugar, la madre de mi amigo, una mujer impresionante a la hora de enfrentarse a situaciones críticas, tomó el control de todo, de cómo se debía respirar, de llamar a los bomberos, de tranquilizar a los chavales propietarios de la moto… de todo. Cuando llegó la calma, eran ya las seis de la mañana. Coque debía levantarse pronto para estudiar, su madre para trabajar. Demasiadas emociones, ya no había quien volviese a la cama.
Ambos se acurrucaron bajo unas mantas y vieron un par de capítulos de “Doctor en Alaska”. Fuera amanecía.
Me recuerda a una de las escenas finales de “Eternal sunshine of the spotless mind”. Cuando llegan al punto de no retorno. Dice Kate Winslet: “¿Y qué hacemos ahora?”. Contesta Jim Carrey: “Disfrutarlo”.
3 de Febrero, 2006 - 16:53
Bueno, bueno, bueno, ¿sabes qué te digo? Pues que voy a disfrutar este momento, ahora que puedo decirte otra frase, que es la contraria de aquella que tantas veces te he dicho:
“¡¡¡¡¡Tío, que voy a madurar!!!!!”
Y tú te preguntarás ¿en dónde?, ¿verdad?
Pues para saberlo, me lo tendrás que preguntar en persona y no a través del Blog, que no tengo tanto afán de protagonismo (MENTIRA, jejejeje).
Además, así sabré algo de tí, que no sé nada desde fin de año (por cierto, cumpliste con lo de la corbata, para el año que viene, chaqueta o traje, ese es tu nuevo reto).
Un abrazo, tron.
3 de Febrero, 2006 - 20:56
Me gusta como lo ha contado, y no le digo más que tengo que abandonar este ordenador prestado.
6 de Febrero, 2006 - 0:54
Primo… no me seas mamón… que hasta agosto no vuelvo…
6 de Septiembre, 2006 - 23:50
Doctor en Alaska es mi serie favorita. Es inefable, simplemente hay que verla.
Edición DVD, ¡ya!