Los de Marta Peirano, La Petite Claudine. Llevo más de un año leyéndola. Y este es el más grande que ha tenido. Touchè, Marta.
“Hernán tiene razón, estamos podridos. Pero no es, perdona que te diga, por petulancia o por arrogancia sino por pura y simple cobardía. Y te lo dice una medio uruguaya. Porque ya no escribimos porque no podemos evitarlo sino por dinero, por miedo o por vanidad, y a veces por las tres juntas como es mi caso. Porque hace mucho que no leemos otra cosa que a nosotros mismos y a nuestros amigos, para comparar. Y a veces hasta publicamos cosas que no hemos leído y recomendamos películas que no hemos visto, como cuando me ganaba la vida escribiendo catálogos de nuevas tecnologías para la Fnac. Y nos vamos cubriendo los golpes antes de que lleguen con chistes para cuatro listos y cinismos de esos de estar de vuelta de todo como el que se rapa media cabeza y se tiñe de verde la otra mitad para poder decir que el mundo no le comprende y no que está muerto de miedo y no se atreve a dar la cara tal cual por si se la parten. En esas estamos.”
Todo lo demás, aquí.
El miedo es libre. Todos tenemos miedo.