Compromiso
De nuevo rebuscando en el pozo de pensamientos que son los mails de Lucia:
“Punset establece en El viaje a la felicidad, que el hombre contemporáneo, una vez superada la cobertura de sus necesidades básicas para la subsistencia, tiene ahora el tiempo suficiente, más bien le sobra, para poder plantearse la cuestión de la felicidad. Según Punset, uno de los elementos fundamentales que el ser humano necesita para alcanzarla es la elección de un compromiso que, hasta nuestra generación, casi siempre ha sido con la familia, con los hijos, sobre todo, lo que nos trasciende; con el partido político, la nación, etc”
¿Cuál es nuestro compromiso, Fans?”
Mi generación es la de los que se acercan mucho a los treinta y tiene la tendencia a girar en círculos buscando la puerta, como en aquella secuencia de Dentro del laberinto en la que Sarah comienza a correr por un pasillo interminable y al final se derrumba en una de las paredes quejándose: “¡No hay entradas, ni salidas, ni esquinas, solo sigue y sigue!”.
Claro que al final aparece un gusano (si, un gusano) que le dice: “Tú problema es que das demasiadas cosas por sentado”.
¿Cuál es nuestro compromiso?
7 de Febrero, 2006 - 20:40
Todo esto me ha recordado un documental sobre un niño sudamericano que trabajaba todo el día y que, gracias a dios, había sido acogido por una familia que al menos le proporcionó techo. ¿Qué era para ese niño la felicidad?: ¿Más comida en el plato?¿Qué no pasara tanto frio como lo hizo en dias anteriores? Yo fuí absolutamente feliz durante cuatro meses de mi vida, hace unos años. Por supuesto no estaba hundido en la miseria, pero les aseguro que ganaba lo justito para vivir. Mi felicidad fue por todo: podia vivir de mi sueldo, hacia lo que me gustaba y compartia la casa con una mujer que me amaba. ¿Problemas?: muchos, ¿Dificultades?: todas. Y sin embargo fui feliz. Y lo mejor de todo es que no me estanqué en ella, sé que hay felicidad y sigo buscando la proxima, tal vez esta sí para siempre.
8 de Febrero, 2006 - 12:38
Te cito a ti que a tu vez citabas…, que a su vez citaba…(como diría Amancio Prada…): poder hablar sin cambiar la voz, caminar sin muletas, hacer el amor sin que haya que pedir permiso, escribir en un papel sin rayas… escribir sin tener que cambiar la voz, caminar sin rayas…
Sí, vale, más que un compromiso es un desiderátum, pero la aspiración más trascendente va a ser algo de eso.
8 de Febrero, 2006 - 12:45
Hace dos años, cuando yo era pequeño, pregunté al aire en un mail-blog a mi universo qué era la felicidad. Curiosamente, casi todos coincidieron en que la felicidad únicamente tiene un componente endógeno (la excepción era un amigo que afirmaba categóricamente que no existía: es la zanahoria detrás de la que corremos todos… y está podrida).
Muchas veces me da por pensar que la felicidad es resignación travestida o conformismo disfrazado. Sé feliz con lo que tienes. Otras veces creo que es un estado mental más duradero que estar alegre… Chi sa?
Siendo práctico: felicidad es hacer deporte y ser capaz de vivir el momento; o una actitud, una continua decisión de ver lo positivo y ponerlo en práctica; o, saber en cada momento que estás haciendo lo que quieres y/o tienes que hacer; o hacer todo lo que puedas hacer; o Felicidad = P + 5E + 3A. Donde P: son las características de la visión de la vida; E es la existencia (salud, amistad, dinero…) y A es la autoestima, expectativas y ambiciones.
Por último, mi hermanita me dijo respecto de la felicidad: Simplemente intentaría serlo, no puedes aferrarte a nada para ser feliz, no puedes decir:-”si consigo esto o eso voy a ser feliz” porque cuando lo consigues, siempre querrás algo mas y no serás feliz; simplemente hay que vivir la vida siendo feliz, porque si no eres feliz ¿que tienes?
8 de Febrero, 2006 - 14:07
Menudas cuestiones más complicadas que planteas. ¿Y qué podemos hacer los que no estamos “comprometidos” con ningún objetivo? (no por no querer, sino por no ser capaces de encontrar uno que nos haga levantar la cabeza…)
8 de Febrero, 2006 - 14:21
Indudablemente seguir buscándolo. Y, créeme, tarde o temprano, si uno quiere encontrarlo de verdad, se acaba dando un puñetazo en la mesa.
Y de los gordos.
Y te quedas como dios.
8 de Febrero, 2006 - 14:50
Snake, me ha gustado mucho tu formulita… aunque no estoy de acuerdo. Creo que estoy más de acuerdo con tu hermana. La felicidad tiene que salir de dentro, y no venir de fuera, porque las circunstancias externas cambian como cambia el viento, y en seguida nos quedamos con las patas colgando. Sin embargo, no la definiría como resignación. Creo que tiene más que ver con la capacidad de adaptarse a los cambios a los que nos va sometiendo la vida…
8 de Febrero, 2006 - 14:51
Y sin duda, la preocupación está contraindicada.
8 de Febrero, 2006 - 14:52
Y sin duda, requiere de un buen puñetazo en la mesa de vez en cuando.
(¡¡¡HIJOS DE PUTA!!! ¡¡¡PLAS!!!)
8 de Febrero, 2006 - 22:15
Jajaajajajaj Yhebra! sí señor, como Gorriontxu, damos un puñetazo en la mesa y nos quedamos felices… jejejeejej…
10 de Febrero, 2006 - 17:45
yo, aunque quisiera se estoica como seneca, me temo que no tengo la suficiente fuerza mental (por no decir guebos) para que me resbalen las miles de cosas que me pasan al día. Y son muchas, tengo 4 vidas que llevar palante, y eso hace que aunque controles una de ellas con inyecciones de positividad cada mañana, las otras se te escapen como agua entre los dedos. Tengo 3 retoños que me dan felicidad. Tengo 3 retoños que hacen que las preocupaciones broten, germinen, crezcan, se reproduzcan..y hasta que me muera
11 de Febrero, 2006 - 15:22
En ese libro, que es uno de los últimos que me he leído, dice Punset que la felicidad es la antesala de la felicidad. Hace unas semanas me fui a Vigo y el rato en el aeropuerto antes de coger el avión fue el mejor, las expectativas, las esperanzas, las ilusiones, todo estaba allí, luego fue maravilloso pero no tanto, luego hubo ratos malos, pero en el aeropuerto imaginandolo todo era perfecto. Creo que eso es la felicidad, el rato que yo pase allí pensando fui feliz.
Las hormigas en la boca del estómago antes de un examen o de conocer a alguien a quien le tienes muchas ganas, preparar las maletas para viajar, ahí está la felicidad, en la búsqueda, en el camino, no en la meta.
No creo que haya fórmulas mágicas, creo que hay que levantarse y dirigirse hacia la meta y sobre todo no mirarse al ombligo, eso es imprescindible.
El tiempo más feliz que recuerdo de mi vida fue en la Universidad, iba todos los días a un comedor de Cáritas y no comía nunca, ellos no me dejaban porque la comida era para ellos, pero me sentía bien, hacía algo práctico, salía de mi hacia los demás.
En mi egoísmo, dentro de mi casa, comiendome el coco contra lo malo que es el mundo no consigo la felicidad.