La sonrisa por defensa

Hay una pequeñaja francesa que siempre que entra en el Paleotti mete un rayo de sol entre tanto ordenador.

Se llama Emmanuelle, es parisina, hija de francés e italiana. Tiene un pelo larguísimo rojo fuego y muchas muchas pecas. Anda muy despacito, siempre vestida con mucha ropa superpuesta, a veces con dos trenzas, como en los comics de Asterix, a veces con un moño. Y sonriendo. Siempre sonriendo. Con una hilera de dientes blanquísimos perfectos que sobresalen de un labio superior en punta.

Cada vez que aparece, aunque sea las nueve de la mañana, todos, Barbara con su mal humor de las 9, Marco con sus bromas, Salva reflexivo, yo siempre medio dormido, todos nos paramos a mirarla y a impregnarnos de la luz que lleva consigo. Emmanuelle es una joyita que nos alegra los corazones siempre que nos regala su presencia.

Un día le dije, tomándole el pelo, que qué era eso de marcharse de la sala de ordenadores sin pasarse a saludarme. Desde entonces siempre que llega o se va se da uno de sus paseitos, piano pianino, hacia donde estoy yo para darme un beso y decirme hasta luego.

Ayer pasó, como siempre, a saludarme y yo, como siempre, le dije “come va, piccola?”, y sin dejar de sonreír movió las manos como diciendo “así así”. “¿Por qué, qué te pasa?”. “Cosas duras en mi familia”. “¿Quieres contármelas?”. “No mucho… mi primo quiere suicidarse. Y estoy enfadada con mi padre porque creo que es culpa suya”.

Se me heló la sangre. Allí estaba, delante de mí, pequeña, sonriente, soltando una bomba de tales proporciones. Allí estaba diciendo en una frase que en este momento mis jaleos eran una gilipollez considerable, y mis malas caras, y mi cansancio, allí estaba Emmanuelle luminosa como siempre contándome problemas antes de los 20 años que yo, cerca de los treinta, no creo que supiera afrontar.

Dije: “Salgo a las tres y media, ¿quieres que tomemos un café luego?”. Y ella contestó: “No, voy a ir un ratito a casa de una amiga”. Me guiño un ojo y llenó su cara con esa sonrisa enorme, inmensa, inabarcable que tiene. “Es que ha hecho una tarta”.

Luego se giró y se marchó, despacito despacito, con su melena roja suelta sobre los hombros, dejando tras de sí un rastro de sol, luz y calor…

12 comentarios sobre “La sonrisa por defensa”

  1. C. dijo:

    Sol, luz y calor.

  2. gatavagabunda dijo:

    Tengo un amiga que siempre me muestra su sonrisa también como defensa. Dice que así, al cabo de un rato, simplemente por sonreir y mostrarse feliz ante otros, acaba sintiéndose mejor por dentro. Y si el autoengaño sirve para terminar estando bien de verdad, qué buen método se han inventado estas personas que nos iluminan a los gruñones…

  3. Yhebra dijo:

    Yo pienso que el primer paso para sentirse mejor está dentro de uno mismo.
    Claramente, algunas personas saben dar este primer paso mejor que otras…

  4. Aguacate dijo:

    Lei una vez que tener una sonrisa y no usarla es como tener un millon en el banco y no llevar bloc de cheques. Yo no sonrio mucho, no es que esté triste, sino que creci viendo pelis de Humphrey Bogart y llegué a creer que eso es lo que buscaban las niñas. De tanto llevar el rictus serio y la mirada indiferente ha llegado a parecer que siempre voy cabreado. A veces tengo que practicar cuando voy a hacerme una foto de carnet, para que el DNI no tenga durante 10 años la foto de uno de los terroristas más buscados. Me gustaria conocer a tu amiga. Por lo pronto me conformaré con conocer tu blog. Un saludo.

  5. kaitana dijo:

    Personitas que consiguen contagiar la sonrisa… búsquense una, señores y señoras, porque una sonrisa al día puede parecer poco, pero es mucho, muchísimo. Incluso sabiendo las miserias que hay por debajo.
    Gracias por tus siempre bienvenidas visitas, fanshawe

  6. snake dijo:

    el país de la piruleta está para eso, para escoger lo bueno. y hay sitio de sobra para todos!

  7. melonian dijo:

    pero está buena o no???
    Hostia…espera, que aquí suelo intentar parecer profundo…uh!

    Desde que tengo uso de razón (es decir, la última media hora (y la frase anterior no cuenta)) me he dado cuenta de que poner buena cara en el 90% de la situaciones te ayuda a generar buen rollito y que los otros se sientan relajados y predispuestos a contar contigo en momentos adversos. Esos sí, como también me ha pasado en ocasiones, una excesiva buena cara hace que la gente acabe por pensar que eres el tonto del pueblo y que precisamente por eso te pueden torear.

    Así que por muchos problemas que tenga, por mucho que haya llovido y esté calado hasta la última ventrícula, casi nunca dejo que eso afecte en mi forma de actuar publicamente. Luego en casa lloraré y estaré de mala hostia…seguramente mi familia y mi novia sí tendrán una impresión de como ando, pero en el curro o con los amigos siempre va mi buena cara por delante…sobre todo porque nadie tiene la culpa de que yo tenga problemas y por que a mi me jode pagar la mala leche de otra gente porque se ha peleado con su pareja/madre/hijo…

    Aunque lo verdaderamente importante de este post es saber si la jovencita francesa está buena o no :P

  8. fanshawe dijo:

    Pues… no. O si. No sé que decirte melón. Cuando la veo me sale decir que es “muy bonita”. No que esté buena. La veo como una pequeñaja preciosa :-)

  9. Virginia dijo:

    ¿Iluminar la vida a los demás o que te tengan envidia por ser feliz? A mi cuando me ven contenta se mosquean, les gusto más deprimida, soy menos plasta, hasta con mi familia me pasa.

    Se me nota mucho cuando no estoy bien, me cambia mucho la cara. Cuando soy feliz debo tener cara de “jodete que yo estoy contenta” porque no me lo explico.

    Todos se me acercan si tengo mala cara y me preguntan, pero cuando rio y me rio más que nadie sé que no les gusta.

    En este país de envidiosos es mejor dar pena, así nadie te dice nada.

  10. fanshawe dijo:

    Jolín Virginia… ¿Mal día? Bueno, la historia que yo cuento no tiene lugar en “ese país de envidiosos” sino en “este país de envidiosos” donde vivo, que es Italia. Y no estoy muy de acuerdo con tu última frase: realmente creo que si regalas sonrisas recibes sonrisas. Mira esta :-)

    Un beso.

  11. HenryKiller dijo:

    Magnífico post, caballero. Y por cierto, me encanta su nick. (Es que precisamente ahora me estoy leyendo “La habitación cerrada” y me ha hecho gracia la coincidencia. Un saludo.)

  12. fanshawe dijo:

    Oiga, pues bienvenido, póngase cómodo. Y claro que ha sido una coincidencia. Con Auster por medio…

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