La interpretación de Copenhague
Husmeando por el CPI, me encuentro una referencia muy interesante a la llamada Interpretación de Copenhague. Esto es lo que dice la Wikipedia:
Un sistema físico existe en uno y sólo uno de sus estados posibles después de realizar una medición. Es decir después de observarla y por lo tanto después de haber interferido en el sistema físico como tal. La observación no tiene que ser forzosamente a través de la vista, puede ser cualquier otro sentido que nos aporte información vivencial sobre el sistema o complejo físico a medir. Antes de la medición, el sistema no posee existencia física y sólo puede describirse en términos de la probabilidad de cada posible resultado de una medición.
Interesante. Me viene a la cabeza la pregunta de si las personas existen antes de que las conozcamos. Y el efecto de extrañamiento que sufrimos cuando aparecen de golpe elementos de su existencia antes de que nosotros entráramos en ella…
10 de Marzo, 2006 - 10:28
Esse est percipi…
10 de Marzo, 2006 - 11:25
Ufff, pero qué de comentarios (y qué nivel) en el blog de CPI… No me los he leído todos, pero he visto que eran bastante complicados, muy matemáticos, así que voy a intentar explicarlo un poco más sencillamente aquí.
Un sistema tiene un número de estados posibles. Para caracterizar cada uno de esos estados, nosotros hacemos mediciones de propiedades. Hay dos tipos de propiedades: unas se pueden determinar con precisión (”valores propios”) y otras nos (”valores impropios”).
Cuando medimos un valor propio, siempre obtenemos el mismo número (medida precisa). En cambio, cuando queremos medir un valor impropio, cada vez que medimos obtenemos el valor de esa propiedad en uno de los estados del sistema, pero no tiene necesariamente que ser el estado actual del sistema.
Imaginemos que el sistema tiene una bolsa llena de valores posibles para la propiedad X, y cada uno de esos valores se corresponde con un estado. Cuando medimos un valor propio, miramos en la bolsa y tomamos el valor correspondiente al estado de nuestro sistema. Cuando medimos un valor impropio, metemos la mano en la bolsa sin mirar, y cogemos un valor a ciegas, al azar. Por lo tanto, cada vez que midamos un valor impropio, obtendremos un número diferente.
El resultado de la medida de un valor impropio no es exactamente al azar (recordemos: de entre todos los valores permitidos, es decir, los incluídos en la bolsa) sino que unos tienen mayor probabilidad de salir que otros.
Una explicación a esto la da la interpretación de Copenhagen: en realidad el sistema no se encuentra en un solo estado, sino en todos a la vez, con mayor proporción en unos que en otros. Cuando medimos, introducimos una perturbación en el sistema y éste “colapsa” a un estado concreto. Si la propiedad que medimos es un valor propio, el sistema siempre colapsa al mismo estado. Si medimos un valor impropio, cada vez colapsará a un estado distinto.
Este tipo de comportamiento cuántico se pone de manifiesto en los sistemas microscópicos. También ocurre con los macroscópicos (échate a temblar, Fansh, jeje) pero con la salvedad que en el mundo macroscópico las diferencias en cuanto a probabilidades entre los distintos estados son mucho mayores: hay un estado con una probabilidad muy alta, prácticamente del 100%, y las probabilidades de que se dé cualquier otro son ínfimas, por eso no observamos este comportamiento.
Espero que la explicación haya sido a la vez suficientemente sencilla y precisa.
En cuanto a la definición de la wikipedia, no estoy de acuerdo: por supuesto que el sistema tiene existencia física antes de realizar la medida. Otra cosa es que nosotros no seamos capaces de comprender esa existencia con nuestros métodos de medida habituales, por ejemplo, los sentidos. Por eso los fenómenos de la mecánica cuántica escapan a nuestra intuición.
Y ahora viene la parte más bonita, Fansh:
cada estado, por raro que sea, tiene una probabilidad finita, así que
TODO PUEDE OCURRIR
10 de Marzo, 2006 - 11:27
Vale! Ya esta! Quieres ser mi amigo del alma?!!!!
Es que a nadie se le habia ocurrido antes esto??????!!!!
Llevo a~nos dandole silenciosas vueltas al tema en mi cabeza ante el temor de esas miradas de: “tu estas loco, verdad?”
10 de Marzo, 2006 - 11:31
En cuanto a las personas, yo diría que sí que existen antes de que las conozcamos. En El Lobo Estepario, Herman Hesse nos explica que cada persona es a la vez lobo, león, gato, tortuga… No somos de una sola forma, sino de muchas a la vez, pero dependediendo del momento, mostramos una o otra cara.
Quizás cuando conocemos a alguien hacemos que muestre una de esas caras más frecuentemente que las otras. A veces, incluso olvidamos que esa persona tiene más caras. Por eso, cuando de pronto descubrimos una nueva, nos asombra, maravilla o incluso decepciona, según.
10 de Marzo, 2006 - 11:57
Estoy totalmente de acuerdo con este último comentario de Yhebra (el otro se escapa de mis posibilidades de entendimiento). Mis hijas, que tienen 5 años, no comprenden como ha existido algo antes de que ellas nacieran, se extrañan cuando les hablo de mi vida “pre-madre”, como si mi existencia estuviera reducida a iniciarse en el momento en que ellas dieron su primera bocanada en este mundo, es decir, para ellas nacimos las tres juntas o algo parecido (aclaro que son gemelas y ellas si que nacieron juntas).
10 de Marzo, 2006 - 12:19
Yhebra, mi querida amiga, gracias por haberlo explicado tú, porque en cuanto ví el post y debajo observé “0 comentarios” dije: si hay cuántica de por medio, me voy a enrollar como una persiana… pero abrí el post y ahí estaba tu explicación. Me ha gustado mucho, creo que yo no hubiese sabido contarlo con más claridad.
Lo que no sé es si Fanshawe pretendía hablar de cuántica, me da que no. Fans, otro día cuentas la paradoja del gato de Schrödinger, ya verás qué pajas mentales nos hacemos todos aquí, jaja
10 de Marzo, 2006 - 16:33
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¡¡Gatos de Schrödinger!! ¿Donde están? ¿Están?
¿No están?
Las personas no existen hasta que no las conocemos. Mientras tanto, simplemente esperan, como el resto del mundo que no conocemos: Simplemente aguarda a que lo descubramos.
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10 de Marzo, 2006 - 16:49
Sabía que Light se pasaría por aquí con este post ;-)
Seguid seguid, como si yo no estuviera…
10 de Marzo, 2006 - 18:08
las personas no existen hasta que no las imaginamos/soñamos. Acordaos de Atreyu y Bastian.
Besos
10 de Marzo, 2006 - 21:45
Ah, Atreyu y Bastian…
Tocado me has la fibra sensible, joven Jedi.
Gracias.
16 de Marzo, 2007 - 20:04
He aqui, que no.
La existencia parte de la existencia de interacción. No de la conciencia de ser interactuado (ojoooo). Si nos creemos la no “localidad de la interacción por graviton”, for exampel, significa que somos existentes (aunque no conscientes) y por tanto existentes.
He aqui que, el menda existe, aunque vos no lo noteisssssss.
Soy como un susurro en el universoooo.
Kap-ishiiii?