Señor Presidente…

Fíjese, señor Prodi, hago el mismo camino a la misma hora (más o menos las diez y diez de la noche) desde hace ocho meses. Los seres humanos somos animales de costumbres, y aunque tengo tres o cuatro maneras posibles de llegar a casa, siempre cojo por el mismo lado. Esto es, vía Rizzoli hasta Piazza Maggiore, atravieso la plaza en diagonal (de noche es mi sitio favorito de Bologna) y luego cojo por las callejuelas hasta via Porta Nova, que ya sale a Piazza Malpighi, al ladito de casa.

Pero hoy me he quedado bloqueado en Piazza Maggiore por la cantidad enorme de gente que la copaba. Al principio me he extrañado, pero después he caído en la cuenta: “ah, las elecciones. Están celebrando”. Y mientras intentaba hacerme hueco ha aparecido usted. Vaya, el premier italiano en persona, montado en un autobús, dos días después de ganar las elecciones en Italia. No me lo esperaba, la verdad, aunque luego lo he recordado. Es que usted y yo somos vecinos, es cierto, su casa está detrás de la Iglesia de Santo Stefano. Ahora tendrá que irse a Roma un tiempecito, bueno, pasaré a darle un ojo a las macetas de vez en cuando, si me dejan entrar los dos carabinieri que hay siempre en su puerta, claro está.

La gente estaba exultante, ¿les ha visto? Había sensación de ligereza, de alivio, de respirar hondo. Pero con ojeras, oiga, unas ojeras enorme, de la mala noche que nos hizo pasar el lunes. Y esa sombra de inquietud que queda de saber que ha ido de poco, y que la realidad dice que la mitad del país prefería a Berlusconi de presidente.

Usted no estaba nada eufórico. Saludaba y sonreía satisfecho, pero sus ojeras tampoco se quedaban atrás. Le noté reflexivo, algo preocupado, rumiando. Le queda muchísimo por hacer, y lo sabe. Y además le está mirando todo el mundo fijamente.

Yo si fuera usted descansaría bien estos días. Porque le quedan cuatro años dificilísimos gobernando este país tan apasionante, contradictorio, chabacano, impredecible y enamorador que se llama Italia. Y que es mi casa.

Buena suerte professore. La va a necesitar.

(NOTA: Hablo de cómo se me ha quedado el cuerpo con las elecciones aquí)

4 comentarios sobre “Señor Presidente…”

  1. amelie dijo:

    y tanto que hay trabajo!yo tambien me enamore de ese pais, fansh, a pesar y por todos sus defectos.

  2. gatavagabunda dijo:

    Dicen que el camino se hace al caminar, así que con tiempo y una caña, poquito a poco… quién sabe…

  3. Fainberg dijo:

    Muy bien lo escrito en Librodenotas. Las preguntas finales suenan un poco a telenovela, pero me parece indicado.

  4. fanshawe dijo:

    Si, el famoso culebrón berlusconiano…

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