Crecer
Tiro del ovillo que suelta Mariajo:
Comer pescado muy despacio, cantar a voz en grito, hablar de juegos de ordenador antiguos, leer tebeos, jugar a lo que sea pero jugar, pasarme un dia entero haciendo el amor y comiendo, comiendo y haciendo el amor, preparar bocadillos absurdos, hacer diques en la playa, comer helados sentado en el suelo, comprar crucigramas y hacerlos entre dos, o tres, o cuatro, hablar de sexo siendo cada vez más explícito, hacerme batidos, crear un macrotorneo de lo que sea en la play, organizar una partida de rol para novatos, desayunar desde las diez hasta las tres para después comer desde las cuatro hasta las nueve para cenar hasta las cinco de la madrugada…
Son cosas que me gusta hacer cuando a mí me apetece, no cuando mi trabajo, o la vida en general me lo permiten.
Creo que nos hacemos mayores el día en que nuestro tiempo deja de pertenecernos.
Y está claro que no acabo de aceptar esa pérdida.
23 de Mayo, 2006 - 20:37
Me encanta lo de hacer amor y comer, comer y hacer el amor… ;)
Besos
23 de Mayo, 2006 - 21:44
yo creo que nos hacemos mayores no cuando el tiempo deja de pertenecernos, sino cuando nos resignamos y decidimos, de alguna manera, que ya no nos pertenece. El tiempo es nuestro siempre, cada uno elige todos los días, asume riesgos y se lanza o se queda como está, haciéndose mayor poquito a poco. El tiempo es tan mío como la fugacidad del mismo, va y viene, pero yo elijo qué hacer con él, aunque trabaje, aunque tenga que estudiar o tenga que sacar al perro que no tengo… Cuestión de prioridades… Yo elijo seguir intentando disfrutarlo todo
23 de Mayo, 2006 - 23:44
Pues no quiero resignarme, sigo comiendo tabletas de chocolate con zumo de tomate, saltando a la comba con mis hijas, recogiendo gatos abandonados en la calle, pidiendo un deseo para mi cumpleaños, llorando con el patito feo, esperando que llegue el principe azul, bailando descalza en la playa, odiando jugar a los “cacharritos”, haciendo trampas en los solitarios, pisando los charcos,…
24 de Mayo, 2006 - 10:50
una conversación en bolonia me puso el corazón blandito hace ya más tiempo del que realmente ha pasado. me recordaba lo maravilloso que resulta conocer gente y hacerles un hueco en tu vida, porque ayudan a crecer.
y me di cuenta de que echaba de menos irme de acampada, que marcaba la diferencia entre los meses; o hacer el tonto porque si, sin que nadie me dijera lo que habia que hacer; o jugar al parchis convencido de que esa vez iba a ganar; o sentarme a ver las estrellas en una noche de campamento; o que para hablar con alguien muy querido solo hiciera falta susurrar; o que alguien sepa las preguntas (o las respuestas) a lo que me pasa; o que las cosas se arreglen despues de haber llorado; o que una bicicleta me pueda llevar donde quiero ir; o soñar (mas que dormir); o tener todo el tiempo del mundo para detenerme a jugar en un charco; o pasar toda una noche leyendo; o el recreo del colegio; o querer cambiar todo el mundo…
24 de Mayo, 2006 - 13:24
Que para hablar con alguien muy querido solo haga falta susurrar.
Sobre todo, eso.