Mi primer contacto con una Aventura Gráfica fue aquel maravilloso “Indiana Jones y la última cruzada” de Lucasarts, que rulaba como podía en mi Inves 286 que era VGA pero el juego solo estaba en EGA (16 colores). Me lo prestó mi amigo Santi, del colegio, que lo tenía original y que tenía una presentación espectacular, dentro de la caja hasta traía el Diario del Grial del viejo Henry Jones.
El “Loom” me lo acabé en nada, me desesperé con el “Maniac Mansion” y nunca llegué a engancharme del todo a “Monkey Island”. Cuando llegaron a mis manos las primeras aventuras de la época “moderna” de Sierra-on-line aquello me parecía Ciencia Ficción.
Siempre me han encantado, pero nunca he tenido el tiempo o la paciencia de ponerme varias semanas seguidas a intentar resolverlas. A veces C. y yo fantaseamos con encerrarnos una semana entera a jugar a cuatro manos a alguna de las difíciles, difíciles, resolver los puzzles, encontrar las pistas, avanzar, avanzar, avanzar.
Había una muy chula de Sherlock Holmes, creo que se llamaba “La Rosa Tatuada”. La historia arrancaba con una explosión en un club “chic” de Londres, alguien había puesto una bomba, y entre los heridos estaba Shylock, el hermano del detective, que inmediatamente se lanza a intentar descubrir al responsable.
La pantalla principal era un mapa de Londres, y desde allí podías ir al 221b de Baker Street, al Club, al Hospital y a la comisaría de policía. A medida que avanzabas en el juego iban apareciendo nuevos sitios a los que ir, el mapa se ampliaba cada vez más y los enigmas se complicaban.
En toda buena Aventura Gráfica que se precie llega siempre ese momento en el que estás atascado, completamente bloqueado, y te toca volver a empezar a revisar cada localización desde el principio, a ver qué se te ha pasado por alto: la casa de Holmes, el club, el hospital, todo de nuevo, mirando cada rincón, llegas a hacer un auténtico barrido con el cursor del ratón por la pantalla para ver si en alguna esquina te has dejado algo sin remover.
En toda mala Aventura Gráfica ese momento se alarga demasiado y pasan los días sin que avances un milímetro. Hoy es fácil encontrar las respuestas por internet, pero hace algunos años o tenías la solución de la Micromanía o te tenías que comprar el “libro de pistas”. Si no hacías alguna de esas dos cosas posiblemente acababas por mandar al cuerno el juego. Dos semanas girando por los mismos escenarios era demasiado.
Llevo varios días que me siento un poco así, girando por los mismos escenarios y mirando cada rincón esperando que aparezca alguna pista que se me haya pasado por alto. Circulo de una a otra pantalla y poco a poco me voy quedando sin ideas, en estos meses aparecieron localizaciones nuevas con una cierta facilidad, y ahora aquí me veis, recomenzando de nuevo, a ver cómo narices doy un paso adelante…
¿Alguien ha comprado la Micromanía de este mes?