Mmmm… huele a nuevo por aquí.
El caso es que no ha sido el mejor mes de octubre del mundo, no. Acepté un trabajo en un hotel, dos noches y una tarde por semana, bastante bien pagado, esperando mejorar mi precaria situación económica. Pero la realidad es que ese trabajo me ha bloqueado para hacer nada más. Las noches son más o menos llevaderas. La tarde a la semana es espantosa. No es que me traten mal (más bien al contrario) pero… vaya ODIO este trabajo.
La cosa es que no lograba escribir una línea desde que cogí el empleo, y cuando intentaba poner algo en palabras llegaba bitacoras.com y me decía “móntate aquí y pedalea”. Bitacoras.com ha naufragado. Los foros han sido abandonados al SPAM, ningún administrador hace acto de presencia desde hace cuatro meses y ahora funciona, como decían en un foro, como si fuera una nave virtual a la deriva que funcionase por su propia inercia… hasta que choque con algo gordo que termine de desmontarla. Ninguna explicación, ningún aviso, nada, cero.
Coquevas , mi gran gurú informático y uno de mis mejores y más antiguos amigos, me aconsejó el traslado a wordpress… y que me comprase mi propio domino. Eso hice. Luego él se ha ocupado de toda la migración, de vigilar que todos los posts y comentarios llegaran a buen puerto, en definitiva se ha convertido en mi auténtico ángel de la guarda. EL proceso terminó ayer (niños, por favor, actualizad vuestras feeds) y el resultado es ésto, mi propio sitio, con una herramienta de trabajo fiable y en el que, poco a poco, pienso poner en marcha muchas cosas, como la edición de este blog en italiano en paralelo al blog español y otras ideas por el estilo.
Ayer fue un gran día. Esta migración me ha hecho sentir francamente mejor conmigo mismo, y mi admirado Marcos Tarácido me dio la oportunidad de entrar a formar parte del equipo editor de Libro de Notas , “trabajo” con el que he comenzado hoy mismo. Es un inmenso honor.
Para terminar de mejorarlo, me encuentro con la consecución del Desafío CPI , y con que Remo me ha clavado una sonrisa durante casi 14 minutos seguidos.
He vuelto. Por fin.