Pequeños problemas sin importancia

Recuerdo una tira de Mafalda que me gustaba mucho, leída en esos libritos manoseados que tenía mi tía Esperanza en la habitación más maravillosamente llena de libros que yo recuerde. Hablo de memoria, pero en aquella tira Mafalda paseaba por la ciudad y se cruzaba con diversos personajes. De los primeros no me acuerdo, tal vez dos personas hablando de un problema económico grave, quizás alguien que estaba angustiado por el trabajo… no recuerdo. Sé que en la tercera viñeta salía Miguelito mirando hacia el cielo y diciendo “me pregunto si los ángeles podrán volar hacia atrás”. La conclusión de Mafalda era que todo el mundo vive intensamente su gran o pequeño dilema.

En estos días giro en torno a mi catarro y el consecuente mal humor que conlleva. Me lamento por mis discusiones absurdas y sin sentido o por lo desagradable que puede llegar a ser algún cliente, me quejo, en fin, de mi propia serie de noches de trabajo consecutivas.

Mientras tanto, en alguna otra parte, una chica de ojos oscuros se queda sin dormir angustiada por sus problemas en el trabajo y se le alimenta una úlcera por ello, por ello y por la incomprensión del mundo que la rodea.

Otras dos personas luchan por reinventarse una vida más bien lejana de aquella que habían imaginado, mal que bien, como pueden, sonriendo a veces, con libros, con cervezas, con lo que sea.

Hay otra persona que mira y remira su cuenta corriente preguntándose cómo narices va a pagar todos los recibos que se le acumulan en la cómoda de la entrada, pero quieras que no es una persona de naturaleza optimista y se ríe pensando en lo poco que le queda de salir a divertirse.

Hay una chica que lleva más de un año entrenándose para la soledad e intentando no volverse una cínica, rellenando horas de tiempo con minutos de dicha veloz, la que le provocan las pequeñas actividades que configuran su jornada. Fuma un cigarrillo y ve una película en su casa mientras piensa que, después de todo, no se está tan mal.

En Portugal un chico espera ansioso el reencuentro con el amor de su vida después de demasiado tiempo de no verla, entre la ilusión de recuperar lo que tuvo y el terror de no saber sentir lo que sintió. Tiene miedo de no reconocerla pero sobre todo tiene miedo de no reconocerse a sí mismo en los ojos de ella.

Hay una chica risueña a la que se le heló la sonrisa durante dos días en los que la vida dejó de tener sentido y la muerte empezó a amenazar brutalmente con nublar su mundo para siempre. La muerte se marchó después de su bravuconada y ella sonríe enorme de nuevo, pero con una piel de gallina bajo la ropa que tardará aún un tiempo en marcharse.

En algún lugar, al mismo tiempo que sucede todo lo anterior, probablemente Miguelito se sigue preguntando si los ángeles podrán volar hacia atrás… probablemente para él, nada tiene más importancia que eso.

10 comentarios sobre “Pequeños problemas sin importancia”

  1. c. dijo:

    qué cosa tan bonita, Alberto.

  2. Dordoka dijo:

    Uis…. escalofrío. Pero que bonito escribes, maldito.

  3. Yhebra dijo:

    Desde su habitación, Fanshawe observa el ir y venir de los demás, a la caza de personajes, o mejor, a la caza de historias…

  4. Yhebra dijo:

    A veces creo reconocerme en tus textos, pero me da miedo pecar de egocéntrica. La conclusión es que no hay una chica de ojos morenos, ni una chica solitaria, ni un chico en Portugal, sino cientos, miles de cada uno de ellos (y por tanto, cientos, miles de historias esperando ser contadas).

  5. ladydark dijo:

    Los ángeles volarán hacia atrás y también hacia adelante, como la reina del tablero, a cualquier sitio que quieran, como tus palabras, a todos los rincones secretos de los que te leemos, consiguiendo que alguno de nuestros oscuros rincones se ilumine de radiantes destellos. Gracias Al, un beso desde algún rincón luminoso.

  6. La caña de España dijo:

    Y si ante la duda… rompiésemos el cristal?

  7. c. dijo:

    …pues se derramaría todo el agua y los peces de colores morirían asfixiados…

    …o descubriríamos la llave que llevaba oculta tanto tiempo tras el espejo recién hecho añicos…

    …o tendríamos que ir a visionlab a que nos pusiesen uno nuevo…

    …o demostraríamos a nuestra mejor amiga que eso que le ha comprado su novio en Swarowski no es un diamante con forma de corazón…

    …o…

  8. Veva dijo:

    En algún lugar hay una mujer que sí que ha conseguido volar hacia atrás y recuperar la persona que debería haber sido; Con la ventaja de saber dónde estuvieron los errores que ahora son irremediables, pero por conocidos, poco importantes.

  9. itzpapalotl dijo:

    snif

  10. Fanshawe dijo:

    Claro que te identificas Yhebra. Yo, como aquel personaje del Barco de Vapor, Jeruso, lo que quiero es ser gente.

Deje un comentario