La posibilidad de otra vida

Estos días he visto dos películas muy comentadas que se me habían quedado en el tintero, arrinconadas en mi disco duro. Una es Italiano para principiantes. La otra es Match Point. En ambas he tenido sensaciones muy desasosegantes, sobre todo en la segunda, son dos películas llenas de gente que me desagrada, que no quisiera encontrarme en ningún momento de mi vida, malas personas directamente, o personas demasiado egoistas para mi grado de soportabilidad.

Pero no quería hablar de eso. Estaba pensando en Chris, el protagonista de la película, y en la extraña (o no tanto) evolución que sufre su personaje a lo largo de las dos horas de metraje. Lo poco que se parecen el Chris de los primeros quince minutos con el que termina el filme. Chris elige una vía, agarra una posibilidad, un tren que pasa delante de sus ojos. Y se monta. Para ello renuncia a muchas cosas intrínsecas a sí mismo, se aferra a la opción de vivir otra vida, completamente distinta a la que ha llevado hasta entonces.

Hay muchas novelas y películas que tocan ese argumento, el “¿que hubiese pasado sí?” y me doy cuenta de lo fascinante que resulta palpar la posibilidad de otra vida. Me temo que soy una persona de cliché fácil en la boca y suelo soltar frases lapidarias huecas como “cuando alguien se marcha intentando escapar de sus problemas, éstos tienden a meterse dentro de la maleta” o cuando animo a alguien a cambiar de ciudad e incluso de país casi siempre argumento que “allí nadie da por presupuesto nada, partes de cero, puedes ser tímido aquí y el colmo de lo extravertido allí”. Bologna en muchos sentidos me ha dado esa posibilidad de otra vida, esa misma que me retiene aquí y que me impide desear en algún momento volver a Sevilla.

Preguntaba Javi Moya hace poco en su blog que, de poder escoger uno y solo un superpoder, cuál sería. Yo escogería el control del tiempo, poder rebobinar, tener derecho al ensayo y error en cada faceta de mi vida. En el fondo la posibilidad de otra vida es tan embriagadora que jugamos con ella a través de otros personajes en un blog, o en cartas o novelas, en cuentos e historias que contamos a quien no puede comprobarlas. Cómo evitar sentirse atrapado por el aroma adictivo de la imaginación al servicio de la fantasía con aquel que podrías ser y no eres. ¿Cuál es la línea que separa el valor y la temeridad? ¿Se es más cobarde por dejar pasar trenes como el que coge Chris?

16 comentarios para “La posibilidad de otra vida”

  1. C. Martín dice:

    Creo que no se trata de cobardía, sino de que lo único que podemos elegir -y lo de “elegir” es una forma de hablar-, es la forma de equivocarnos. Entre otras cosas porque no podemos decir que hemos acertado sin saber qué hubiera pasado de verdad si hubiésemos tomado la otra opción, si se acepta que efectivamente “opción” implica libertad o facultad de elegir.
    Cuando uno elige, cierra una puerta tal y como está en ese momento. Puede darse, o no, que te vuelvas a encontrar a lo largo de la vida con esa puerta años más tarde, pero ya no es la misma y tú tampoco eres el mismo.
    Ahora mismo voy a desayunar, Heráclito, ya terminé ;-)

  2. Yhebra dice:

    Creo que el único cobarde es el que no toma sus decisiones acerca de su propia vida, sino que se limita a dejarse arrastrar. A menudo no nos damos cuenta, pero toda nuestra vida pende de un hilo invisible; cambiar de vida no significa más que cambiar de hilo, como un tarzán saltando de liana en liana. Quedarte en casa puede ser tan arriesgado y terrorífico como coger el tren.

    Besos

  3. Yhebra dice:

    Hola C. Estamos los dos leyendo el blog y desayunando a la vez :)

  4. El Enrique dice:

    A mi es que la palabra “rebobinar” me gusta un monton… es una palabra que parece como si tomara carrerilla. Arranca y acelera progresivamente segun avanza (y mas aun en andalu’)… como la vida misma, vaya… rebobinar… uf, cuanto tiempo que no la oia/veia.

  5. El Enrique dice:

    La gente en Espanya desayunando y yo mirando las fotos del conyo de la britney spears como excusa para no irme a dormir…

  6. ladydark dice:

    También dejar pasar el tren es una opción, una decisión, y como dice Yhebra, podría ser más arriesgada que cogerlo. Sartre (perdonar el rollo filosófico) nos cuenta la angustia que genera la toma de decisiones, como es muy largo os dejo un link donde cuenta la historia de un joven enfrentado a tener que tomar una decisión, la angustia generada en definitiva por la libertad del ser humano para decidir:
    Pues no lo dejo, el cuaderno de Fans me conceptua como spam y no me permite dejarlo ¡ay que triste la vida de la incomprendida filosófica! (EDITADO POR FANSHAWE: Ahí va -
    http://www.geocities.com/Athens/Delphi/9247/Sartre.html )
    Si alguno quereis echarle un vistazo buscad el existencialismo es un humanismo y arreglado :)
    (Yo ya he desayunado :P)

  7. C. Martín dice:

    Discrepo, Yhebra, en lo de que tengamos la posibilidad de elegir o arrastrarnos. Personalmente me parece una ficción necesaria, como tantas en la vida, para seguir viviendo y dar sentido a lo que hacemos, que no es poco. Creo que la vida depende tanto de nuestras, digamos, elecciones como de la p.casualidad (más sobre el tema en http://www.zonalibre.org/blog/veleidad/archives/097350.html).
    Es más, creo más incluso en el efecto mariposa porque cuántas decisiones importantes de nuestra vida no están basadas en que se dio la circunstancia de que fuiste a ese colegio, conociste a no sé quién, te quedaste sin salir esa tarde, volviste a casa por otra calle, por ejemplo. Y eso ha podido condicionar tu elección, esa que tomas libremente y tal y tal.

    Y no tiene nada que ver, pero me siento hoy como si tuviera cien años, agghh.

  8. MC dice:

    “We’re all extremely fragile and no matter how much we think we are in control, deep down we´re like children who haven´t figure out who they are or what they’re doing in this world. We can say our purpose in life is this or that; the only thing we know for sure is that our needs and urges motivate us to live, but why? We don´t know”.

    Fragmento de una entrevista hecha a Simen Johan, fotógrafo escandinavo.

    Gran fotógrafo pero algo espeluznante para mí. Eso sí, no te deja impasible. Si queréis comprobarlo, http://www.simenjohan.com

  9. melonian dice:

    Yo tengo la extraña capacidad de cambiar de vida como el que usa ciertos artilugios de latex que separan a una pareja cuando está lo más cerca posible: casi nunca usas más de uno a la vez, pero siempre los tienes cerca por si acaso.

    Y lo digo porque yo nunca he cambiado de vida escapando de problemas, o por sentirme atrapado o enquilosado (qui lo sá) en un sitio.

    Crecí en México, volvimos a Barcelona cuando tenía 8 años, dos años en Barcelona, luego nos volvemos a marchar a un pueblecito de la costa del extraradio y a los 23 BAM…me piro a vivir a Grecia un año…
    Ojo no soy un aventurero que vive validando vibraciones venideras (toma aliteración) sino que conocí al amor de mi vida y me fui. Estaba de puta madre en casa de mis padres, pero la necesidad de vivir cerca de alguien que me hace sentir feliz (y que me hace usar esas cosas de las que hablaba antes) fue suficiente como para dejar mi trabajo, mi familia y mi tierra para irme.
    Al año nos vinimos para aquí, dejamos tiropitakias y partenones atrás…sólo de momento…ya se verá, para que mi novia hiciera un master, yo empezara y acabara dos carreras más, hiciera algo de dinero y ahora que está casi hecho nos planteamos volver a cambiar de vida.
    Dentro de dos meses se me acaba el contrato de alquiler de mi piso y ya le he dicho al case que no lo renovamos, que nos vamos, que la brújula siempre apunta al norte y que por una vez, vamos a seguirla.
    Nos iremos a vivir a Suecia…adios familia (otra vez), adiós trabajo (que me paga bien) y adiós mi piso favorito. No me voy porque tengo, no me voy porque me sienta mal, pero si no cambio de vida para ir a un sitio más limpio que este y con gente más educada que la de aquí ahora que puedo, siempre diré, que habría pasado si no me hubiera ido…que pasa si otra vez, no cambié de vida!!!

    Seguro que en algún lado, en un universo paralelo, nunca he cambiado de vida…en uno me quedé en México, en uno me quedé en Barcelona, en otro nunca fui a Atenas y en otro, no me voy a ir a Suecia….quiero pensar, que en todos ellos, soy menos feliz de lo que lo soy en este…

  10. Yo, de poder elegir un superpoder, eligiría ser opaco: que la luz no pudiera traspasarme.
    P.D.: me debe usted un comentario, que no me he olvidado.
    Un saludo.

  11. El Enrique dice:

    Yo, si tuviera que construir / empezar / elegir otra vida elegiria la del Pedro, que no solo era el mas alto de la clase sino que ademas se cargaba al ultimo superengendro del Terra Cresta en una sola partida mientras se fumaba tranquilamente un pitillo en la sala de maquinas de Rafael, el manco (Pedro, quien por cierto ademas se magreo en pelotas con la Eva en el tren en el viaje a Cazalla en septimo de EGB… si, si, la Eva, la tia mas buena del cole y la unica de la que conociamos a ciencia cierta que tenia vello pubico desde quinto).

    Pero en realidad solo me cambiaria por el del 82 al 84.

    Y de superpoderes me pido… hmmm…. bueno, mejor me callo porque me estoy acordando de la Eva y me voy a pedir el superpoder equivocado. Me lo pienso y te lo digo manyana.

  12. Me temo que llego un poquito tarde al carro de la conversación. Yo respecto a este tema ya he pasado por todos los estados posibles.

    Últimamente tiendo a pensar que no tengo absolutamente ninguna capacidad de decisión sobre absolutamente nada. No hablo de que crea en un “destino”. No creo en ningún destino. Simplemente, soy una hoja caída que lleva el viento.

    Y ya. No hay más.

  13. Yhebra dice:

    Bueno, yo nunca he dicho que nuestras elecciones o decisiones sean completamente libres, ni que tengamos el poder de dirigir nuestra vida. Creía haber dicho más bien lo contrario. No creo en el destino, no creo que tengamos el control absoluto sobre nada. Precisamente por eso lo que al principio puede parecer una elección segura puede acabar convirtiéndose en un vagón de montaña rusa bocabajo y sin barra de seguridad.

    Lo que sí me parece una actitud cobarde, o comodona si queréis, es no tomar ninguna decisión en base a esta falta de control. No, yo no quiero ser una hoja caída, prefiero saltar de corriente en corriente aunque no pueda saber hacia dónde me lleva el viento.

  14. C. Martín dice:

    Ah, vale, entendido entonces.

    Por cierto, ¿por dónde sopla hoy? ;-)

  15. J. Addams dice:

    De mi (modesto) historial de mudanzas por varias ciudades, creo que lo único que he aprendido es a no asustarme, no formarme opiniones a primera vista, tomar las cosas según vienen, y buscar ante todo una buena ferretería.
    saludos

  16. Fanshawe dice:

    Gracias por los comentarios. Lamentablemente estoy poco lúcido, pero os lo agradezco di cuore.

Deja un comentario