Los hijos del DivX
En cualquier caso, no debemos caer en la confianza hippy Coppoliana. El enemigo es fuerte, aunque nosotros seamos más. Los señores de sesenta años que llevan el tinglado de la distribución seguirán empeñados en que somos delincuentes, a pesar de que los millonarios son ellos. Nosotros sólo queremos ver películas. De manera que sigamos trabajando: conservemos lo descargado, en DVDs, discos duros, etc. Recordemos que hemos pagado un impuesto por ello. Luego no sólo es legal, sino que es bueno: descargar películas de internet ya da dinero a la SGAE, ergo a los autores y editores. Conservémoslo, tengámoslo organizado y compartámoslo con la gente que viene. Que los de la corbata no nos oculten el acervo cultural de tantas generaciones.
16 de Febrero, 2007 - 23:46
Amén.