Archivo de Febrero de 2007

Transblog

Martes, 13 de Febrero de 2007

Concepto inventado por mi primo, el Dr. Breavman, y que copio aquí malversando su significado.

Tengo cosas que contar pero otros también. Esta semana, que estoy muy liado, hablarán otros por mí.

De golpe

Lunes, 12 de Febrero de 2007

…me pongo a correr.

Pon Pilas /3

Viernes, 9 de Febrero de 2007

A ver si salimos de la modorra…



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Un pequeño insecto

Jueves, 8 de Febrero de 2007

Tengo un puntito de ansiedad y otro puntito de insomnio. Nada que no se quite respirando hondo, fumando despacio o viendo alguna serie de televisión. No tengo nudo en el estómago ni en el pecho, pero sí la boca seca y una ergonomía horrible en mi habitación. Las paredes huelen a humo y me he dado de vacaciones hasta el domingo para no hacer nada y no sentirme mal por ello.

Me llega un regalo extraño, una especie de lámpara que cambia de color cada pocos segundos. Está encima de mi mesa, parece un duendecillo de esos de las películas de Miyazaki y durará poco porque no lo he apagado desde que me lo dieron.

Mis amigos del blog son discretos, que cosas estas la de los blogs, como dice Whitmore, y me mandan besos y abrazos en dos líneas al correo electrónico y me llaman Alberto y dejan lo de Fanshawe para otras cosas.

En uno de esos mails alguien me dice que me imagina recogiendo los trastos, cerrando las ventas y abriendo otras. Yo le digo que me veo más bien empaquetando todo despacio para que no se acabe enseguida y viviendo una secuencia que pasaría muy rápida en cualquier película, un montaje acelerado de los que se usan cuando alguien se mudo para no aburrir al espectador con los detalles. Porque, al fin y al cabo, no está sucediendo nada. Y en ese último plano la habitación esta vacía, como siempre y yo apago la luz.

Ha calado el frío en Bologna y debe quedar un solo insecto vivo. Está aquí conmigo, en mi habitación, de madrugada. Se ha cruzado varias veces por delante de la pantalla del ordenador. Está medio atontado, fuera de estación, y he estado a punto de matarlo. Luego he decidido que no, que mejor que se quede volando por aquí.

Sin fundido

Domingo, 4 de Febrero de 2007

Aunque te quiera, aunque me quieras, no es suficiente. Aunque me encanta como eres te quiero diversa, me quieres diverso. Yo un poco más como los tuyos, tú un mucho más como los míos. Te sientas, lo hablas y nos damos cuenta de que no hay mucho más que decir al respecto. Y se nos cae la cara abajo de la pena porque, en fin, yo te quiero y tú me quieres. Pero no lo bastante, o no como se debe, o no como se debería.

Pero como ya he dicho alguna vez, por muy civilizadas que sean las rupturas en las películas nunca te hablan del después. Y por mucho que hubiera besos, abrazos y caricias, por mucho que pareciera el mejor final de los posibles, cuando he subido al tren no ha llegado ese fundido en negro con los títulos de crédito que hubiesen puesto una guinda a una ruptura indolora. No. No ha habido fundido. En lugar de eso he tenido ocho horas de tren por delante para sentir todas las ausencias que se me han quedado y un regusto amargo en la boca, como el de morder una cáscara de pomelo.

Vaya mierda.