Miedo

Miedo

A raíz de este post de Marcos, o más bien de sus comentarios, he recordado La noche del cazador, posiblemente la película con la que he pasado más miedo en toda mi vida. Y no hace tanto que la vi.

Hay una diferencia sustancial entre el miedo indefenso a lo desconocido de cuando era un niño y el miedo posibilista a lo conocido que nos atormenta cuando somos mayores. La película de Laughton te trae directamente las sensaciones del primero, del miedo de debajo de las sábanas, un miedo terrible por indefinido, porque no es a la muerte, o al dolor, no. Es al no saber. Al no saber qué es lo que vendrá después. En las pesadillas de la infancia nunca nos ocurre nada, pero lo que parece que está a punto de ocurrir es terrible. Lo cerca que nos quedamos de ello. Como me dijo Carlos una vez, no es un miedo de escalofrío, que te haga un nudo en el estómago o te provoque palpitaciones, es más bien algo situado en un punto indefinido debajo de las cervicales, detrás del cuello. Indescriptible.

Marcos lo llama a ese miedo infantil un miedo “más puro”. Intento pensar en mis miedos presentes, lo poco puros que me parecen y lo lejos que se encuentran de lo desconocido. Creo que si tuviera que ponerle un nombre a mis miedos de hoy, del yo adulto que parezco ser, los llamaría “miedo a perderlo todo”. Ni más ni menos. En la soledad del domingo por la tarde me ha llegado una punzada de miedo a perderlo todo. Ya se pasará.

12 comentarios para “Miedo”

  1. Cmartin dice:

    No te preocupes, los que tienen miedo a perderlo todo no suelen perder nada. En todo caso lo estropean ellos mismos con su miedo.
    Y los que ya lo han perdido todo ya no tienen miedo, también lo perdieron, vaya.

  2. c. dice:

    Pues chico, hace poco iba yo buscando ese miedo infantil subiéndome a una de las montañas de Salzburgo a medianoche. No es imprudencia; realmente, como sabes, todo por aquí es muy tranquilo. Pero después de un rato caminando en silencio, empecé a escuchar los susurros de las brujas y sus sombras tras los árboles. Fue genial.
    Estos dos días pasados, he estado buscando al Golem entre las calles laberínticas de Praga. Y casi pude verlo entre las lápidas de piedra del cementerio judio.
    ¿Qué miedos infantiles tenemos en España?
    Hum… Ya lo hemos hablado otras veces; me encantaría saber más sobre esto.

  3. k dice:

    Se nota que no eres gallega… bueno, yo ya no lo viví (ya había tele para entonces), pero me contaba una amiga no tan mayor que en su infancia uno de los pasatiempos favoritos de los mayores era acojonar vivos a los niños a la luz del fuego con historias de meigas y de aparecidos. Y siempre recuerdo lo que me cuenta mi padre: que la mejor forma de impedir que los niños se acercaran de noche a la iglesia era decirles que al oscurecer salían las calcetas blancas y las calcetas negras, perspectiva que todavía hoy, en instantes fugaces, les aterroriza… menos mal que no saben lo que son.

    Yo no recuerdo haber tenido miedo de niña. No creo que eso signifique que no lo tuviera, sólo significa que lo he olvidado. Pero ahora sí que lo tengo. Y es exactamente el mismo: a perderlo todo.

    También tengo otro: al dolor.

    Lo que sé, porque me lo han dicho y me lo creo, es que es peor el miedo a que te pasen cosas que el hecho real de que te pasen. Siempre, cuando llegan, no eran ni de lejos como las temías (tal vez por ese mismo asunto de las expectativas). Eso es lo que me hace darle la espalda al miedo siempre que puedo: la seguridad de que, pase lo que pase, no merece la pena sufrirlo de antemano.

  4. Dordoka dice:

    Las cosas se suelen perder por descuidarlas, dejarlas en cualquier lado olvidadas, no prestarles atención…. pon un poquitín de cuidado y no habrá perdidas, seguirás manteniendo todos tus tesoros.
    De todos modos, siempre he pensado que los domingos son un día para no sacar conclusiones. ¿Hay algún otro día de la semana más propenso a la negatividad?

  5. Susana dice:

    No estoy de acuerdo. Las cosas se pierden porque cambian ellas mismas, o las circunstancias, o nosotros. La naturaleza del mundo es el cambio y la pérdida. La parte buena es que cada vez que se pierde una cosa se gana otra… que nos puede gustar, o no.

  6. Dordoka, qué razón tienes: no hay día más propenso a la negatividad que los domingos (¡pero eso tendrá que cambiar!).

    Yo tuve ese miedo a perderlo todo, pero resultó que el “todo” era un auténtico fraude, así que a partir de ahora tengo que esforzarme por no tener miedo a perder nada… Fanshawe, la vida es bella, ¡SONRIE!

  7. martika dice:

    No tengo miedo a perderlo todo. Más bien tengo miedo a que no ocurra nada…. Necesito del cambio como del aire, y lo que más me aterroriza es pensar que un día se vaya pareciendo a otro, que las cosas siempre sean las mismas…
    Creo que necesito un viaje urgentemente :)
    Un beso

  8. Discípulos de Aristóteles dice:

    “Lo que sé, porque me lo han dicho y me lo creo, es que es peor el miedo a que te pasen cosas que el hecho real de que te pasen.”

    Tan cierto y tan humano, K, como que es la base de una buena tragedia. Porque Aristóteles define el miedo como “la expectación del mal” y dice que esta expectación o inminencia es peor que el mal mismo…

  9. ladydark dice:

    Al final yo creo que todo se resume en lo mismo, el miedo a lo que nos es desconocido, si pierdes todo tendrás una nueva situación que no conoces a la que tendrás que enfrentarte, los comienzos yo creo que siempre dan un poco de miedo. Decía Antonio Machado:
    ” Cuatro cosas tiene el hombre
    que no sirven en la mar:
    ancla, gobernalle y remos,
    y miedo de naufragar.”
    Asi que dejemos un poco los miedos ;).

  10. eriol dice:

    el miedo es poder, todo lo que hacemos, todo lo que logramos es gracias al miedo. Miedo a no tener, o a tener demasiado y poder perderlo, sin miedo estariamos vacios, habitaciones vacias humedas y destartaladas, inutiles y sin futuro.
    Sin miedo no habria esperanza, pero es en los momentos dificiles en los que florece nuestro autentico ser.

  11. Yhebra dice:

    Yo tengo muchos miedos pequeñines que me obligo a pisotear y dejar atrás. Porque tengo uno mayor, que es despertarme un día y darme cuenta de que no he vivido, no he aprovechado mis días, no he querido lo suficiente.

  12. Juan Cosaco dice:

    … como el prota de “cosas que nunca te dije”; claro que el miedo es bueno, porque sólo se puede tener cuando se recuerda el dolor o la pérdida.
    Se nota que tienes algo grande, algo a lo que llamar “Todo”.
    El truco… el truco ya lo sabes.
    Salud!

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