Dice k:
A través de estas ventanas tenemos otra vida pública, en la que enseñamos lo que queremos. Lo que creemos que nos define, con la mayor sinceridad, con toda la honestidad posible. Y los que leen saben si somos listos o tontos, tímidos o presumidos, interesantes o aburridos. Lo saben o lo deciden, no sé. Y te dejan sus hilos para que los sigas si quieres. Y tú decides si ellos…
Siempre me he preguntado cuánto hay de real en esa extraña intimidad que se crea virtualmente con tanta facilidad en estos tiempos. El verano pasado pasé por Santander a conocer a Dordoka, con la que ya compartía amistad por Internet desde hacía algunos años. Era la primera vez que nos veíamos.
Necesitamos aproximadamente unos veinte segundos para darnos cuenta de que íbamos a congeniar igual de bien en persona que por el chat. Luego pasamos dos días hablando como cotorras y poniendo una tercera dimensión a algo que estaba más que definido ya en dos.
Pero lo cierto es que no siempre ha sido así. He conocido a otras (pocas) personas con las que tenía sólo relación virtual y cualquier parecido con el feeling creado a través del ordenador era pura coincidencia. Timidez, tonos de voz, expresiones… qué sé yo. Pero hay una mezcla extraña de imaginación y verdad en todo esto de internet, de los blogs, de aquellos a los que acabas por considerar buenos amigos sin darte cuenta siquiera. A veces me recuerda a la sensación de los campamentos de verano, donde después de diez días tienes la mejor pandilla de amigos del mundo, amigos para siempre, pactos de sangre, juramentos de amistad eterna, incapacidad de soportar la idea de que no los verás más, o al menos no tan a menudo. Otras veces pienso en lo mucho que se parece al proceso de enamorar y enamorarse, esos momentos en los que das lo mejor de ti, sacas a pasear al personaje más maravilloso que tienes guardado en la manga por unas horas, días o semanas. Luego viene el yo real, a veces muy parecido al virtual (eso es lo ideal), otras bastante más mezquino o quizás mucho menos interesante.
Hay personas detrás de la pantalla que se toman la molestia de pasarse por aquí a diario y dejan un saludo, o un beso, o se enfadan, o se quedan un rato a charlar. Cuento con ellos. Ya no puedo hacer otra cosa. Y me río de mi mismo descubriendo a gente que me cae muy bien o de la que me sale decir “somos buenos amigos” cuando en realidad hay una mitad oculta que aún no conozco y, sobre todo, que aún no conocen de mí. Me gusta pensar que el Fanshawe de
Yo no tengo duda: son la mismita persona (y esto tómatelo como quieras) :P
Muy honesto lo que has escrito, Alberto-Fanshawe.
Consuelate, Alberto, todos somos un poco snobs….Además, querido, y te lo digoen un buen sentido, tu ERES un personaje, igual que todos los demás somo personajes de nuestra propia historia que continuamente se mezcla con novelas /películas de otros…La cuestión es que no todo el mundo es conciente de vivir una historia única en el mundo, y tú si…
Y por eso eres como eres!! :)
Un besote
Me gusta pensar que estas ventanas son cavernas invertidas. Que lo que enseñamos aquí es la imagen; la sombra es lo de fuera. La sombra es la imagen mezclada con circunstancias del “exterior” que no nos estorban en la intimidad entre tus dedos y las teclas. La imagen es esencia, potencia. Eso quiero pensar. En un tiempo “intuyes” a la otra persona, aunque sólo veas un porcentaje de ella, no se puede hacer un papel cuando el contacto es largo. Pero… también nos gusta fabricar trajes que ponerle a nuestros contertulios. Si la tecla engaña, el ojo mezclado con los propios deseos puede engañar más. Me gustan las ventanas. Limpian, fijan y dan esplendor.
Hola don “muy liado”. Que complejo es esto de las personalidades por internet. Todo el mundo suele decir “soy tal y como me ves” pero mirando a los ojos de la persona es cuando se sabe en realidad cómo te va a caer y si tenéis algo en común.
Un alto porcentaje de la gente que me ha conocido en persona dice que soy maja (algunos dicen un encanto pero ya sabes que no soy mucho de fardar :P) pero no adivinarás lo que pienso yo. Sí, eso… exacto. Que no me lo dicen en serio.
Me gusta leerte.
tengo una llamada pendiente, lo digo en serio. Estoy deseando conocerte in person mi amado némesis ahora que las idas y venidas del destino te traen de vuelta a Sevilla.
Y ¿no es un personaje también el Alberto que pasea por Sevilla? Sólo que en la calle no hay tanta gente dispuesta a dejarse enamorar.
Al fin y al cabo, uno de los mejores inventos del hombre es la máscara.
Pero al final no podemos fingir ser quienes no somos. Siempre hay algo de verdad, en algún sitio.
“Escribo”, dicen que digo, “para que me quieran más”.
Supongo, K, que a lo que aspiro es a que esa máscara acabe fusionada con la cara real, porque la máscara me cae bastante bien, la verdad..
Como el dios Quetzalcoatl
Yo te leí primero y luego te ví. Me gustaste aún más. Montón!! Listo, guapo, cariñoso, diferente…Sevilla también es un buen decorado, a tu altura..