Entre acordes y humo

Cuando tenía 16 años empezaron a gustarme mucho los cantautores. Ya me gustaba Aute desde antes (Slowly, ¿recuerdas?) pero fue con el “Mano a Mano” con Silvio Rodríguez que empecé a consumir cantautores como un loco. Incluso me hice buena parte de la colección que editó creo que Orbis Fabbri, donde había discos y autores de todos los colores: Joan Baptista Humet, Labordeta, Lluis Llach, Raimon, Pablo Guerrero, incluso Mari Trini o Cecilia. Por supuesto tenía mis favoritos: el gran Silvio en la cúspide, la segunda línea con Aute, Víctor o Sabina, y la base potente, con Llach, Serrat y los jovencitos que salían en aquel momento, como Pedro Guerra o Ismael Serrano. Era todo un universo por descubrir, lleno de canciones que me parecían maravillosas de gente como Luis Pastor o Amancio Prada, nombres que había oído alguna vez en boca de mis padres o, sobre todo, de mi tía Esperanza.

Cuando tenía 16 años el hermano mayor de mi amiga Marta (que era una niña con un pavo adolescente de manual) tocaba en un grupo llamado “Los Rowlands”, nombre puesto por un bar en el que se juntaban David Summers y su banda en la película “Sufre Mamón”. Los Hombres G eran una referencia para ellos, cosas de la edad :-). Marta estaba enamorada del cantante del grupo, que hacía pop facilón ochentero, en un momento en el que lo que quedaba de la movida ya se terminaba de desintegrar. “Los Rowlands” tocaban en un bar llamado Café Sevilla (ahora se llama “Rayuela”) en el centro, y allí que fuimos una noche a verlos. Justo antes de los Rowlands tocaban dos cantautores locales: Alfonso del Valle y Pepe Camacho. Pepe tenía una voz y un estilo calcados a los de Serrat, contaba chistes malos y sólo le acompañaba su guitarra. Sus letras eran maravillosas. Alfonso en cambio era un tío que me parecía muy mayor (e igual sólo tenía 35 años, pero cuando tienes 16 todo es relativo), cantaba más bien regular y sonaba más pop. Le acompañaba una banda pequeñita, con una chica al bajo y un chico a la percusión.

Me enamoré de ambos al momento. Cuando terminó el concierto fuimos a hablar con ellos y yo me sentía en un sueño, hablando con los artistas, con esos dos enormes que habían estado apenas un segundo antes sobre el escenario. Nos contaron que tocaban cada martes en la Carbonería, un bar del que yo no había oído nunca hablar. Entre las 22 y la 1, más o menos.

Puf, Martes, pensé. Miércoles hay clase, salir de noche entre semana, hasta tan tarde… Armándome de valor, le conté a mi madre que había visto unos cantautores geniales, que eran de Sevilla, que me gustaban mucho… y que tocaban los martes en la Carbonería. Mi madre sí conocía la Carbonería. No tengo la menor idea de qué se le pasó por la cabeza en aquel momento. Yo siempre había sido un niño muy bueno y responsable, al igual que mi hermano, siempre había sacado buenas notas y llegado a horas decentes a casa. Posiblemente era la primera vez que le pedía algo a lo que se sintió tentada a responder que no, que no podía hacerlo. Me gusta pensar que en el fondo le hacía ilusión verme enamorado de los cantautores, superando mis temores y poniéndome delante de ella para pedirle permiso, recordando lo que significaron para ella Victor y Ana, Serrat, Labordeta en algún momento de los años setenta. No lo sé.

Pero el caso es que me dejó ir, con la única condición de volver siempre en taxi.

Y así, durante un año, fui todos los martes a la Carbonería a escuchar al viejo Alfonso, a Pepe, a veces tan envidioso, a Joaquín, el mejor de todos ellos y también el más soberbio, al bueno de Manolo Guerra, perdido en textos imposibles y en su amor por Silvio. En aquellas mesas largas compartidas, donde un paquete de cigarrillos era el de todos (aunque yo no fumara por aquel entonces), donde a nadie se le ocurría levantarse a la barra sin preguntar a los demás si querían algo, aunque no los conociera; allí, donde nos sentíamos importantes porque creíamos que cantaban sólo para nosotros, porque cuando llegábamos venían a saludarnos y nos dedicaban canciones, donde empecé a hacerme mayor, a ver como ellos también eran terrenos, se divorciaban, se peleaban, tenían envidias, a veces no tenían cuerpo para salir a cantar.

Allí, entre acordes y humo, donde en algún momento de la noche Alfonso nos contaba, otra vez más, la historia de esos dos amigos suyos que acabaron poniendo una pastelería y vivían como dos locos muy felices entre tartas de café…


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41 comentarios para “Entre acordes y humo”

  1. Medusa dice:

    Siempre encontré algún tipo de pasión en las pastelerías y ahora entiendo el porque. La lujuria de sabor de una buena tarta predispone las hormonas para el romance…sigamos degustando

  2. Medusilla, Medusilla, que nos perdemos del tema principal… :)

    Pues a mí me gustan algunos cantautores, aunque conozco más bien pocos. Será cuestión de explorar. Eso sí, los que me gustan me gustan con todas sus consecuencias… (consecuencia inmediata: que necesite poner música en español, preferiblemente tipo cantautor, para resolver ejercicios con papel y lápiz, y cantar en voz alta, con la consiguiente tortura para los que me rodean)

  3. pregunta: ¿por qué los martes es “noche-cantautor” en tantas ciudades? ¿se ponen de acuerdo los bares especializados en ello?

  4. Dordoka dice:

    Aihns Gata… ojalá en todas las ciudades hubiese bares cantautor con martes incluidos en la agenda. Se echa de menos por estas tierras del norte!

  5. Veva dice:

    je, yo también me hago de vez en cuando una sesión Silvio Rodríguez, generalmente en la ducha! Lo has escrito muy bonito, Fans.

  6. c. dice:

    Precioso.

  7. Oyros dice:

    Había un cantautor que me gustaba mucho. Conocía de memoria sus canciones y trataba de desentrañar qué mensaje había bajo cada palabra. No era un ídolo, pero me interesaba lo que pensaba. Pero un día aquel hombre que hablaba de utopías, tristezas y alegrías salió por la televisión defendiendo las ideas que había criticado en sus obras.

    El mito se desmoronó. Nunca volví a escuchar lo que decía.

  8. Oyros dice:

    En cuanto a lo que has escrito, Fanshawe, me ha hecho recordar cosas que hace tiempo estaban enterradas y he sentido nostalgia. La verdad es que no quería que acabara el relato…

  9. Medusa dice:

    Querida gata: sabes que soy una enamorada de los cantautores, no hay más que ver mi cdteca. Los suyos son mis conciertos preferidos, en muchas ocasiones tengo la sensasión de que me cantan al oido, y no para todo el auditorio. Dejan claro que para hacer buena música no se necesitan artificios (si nos quedamos en el concepto clásico de cantautor).

  10. Yhebra dice:

    A mí no suelen gustarme los cantautores, supongo que porque para mí primero la letra y luego la voz son los únicos elementos prescindibles en una canción (aunque tenga una marcada debilidad por determinado tipo de voces).

    Por otra parte, Gata, ¿ponemos una pastelería juntas? Me encantaría vivir como una loca muy feliz entre tartas de café y chocolate…

  11. Yhebra dice:

    Por cierto, la mayoría de ustedes no lo saben, pero hago la mejor tarta de chocolate del mundo.

    Sí, me gusta presumir de tarta, qué pasa.

  12. amelie dice:

    doy fe, yo soy una adicta a la tarta de chocolate de yhebra…y a los cantautores. ultimamente me ha dado por guccini. Pero por aqui no solemos tener conciertos los martes a la noche…

  13. amelie dice:

    (pero los jueves a la noche solemos tener concierto de jazz, espero que te valga, fansh…)

  14. sagan dice:

    Ya hemos comentado alguna vez el extraño paralalelismo que han seguido nuestras vidas en las epocas en que no nos hemos visto tanto. Curiosamente, después de unos años, nos re-encotrabamos y nos dabamos cuenta de que en la distancia y por caminos diferentes habiamos llegado al mismo sitio.

    En este caso puedo coger tu relato, y sustituír unas pocas palabras clave y despues firmar como si lo hubiera escrito yo. Por ejemplo:

    Cuando hablas del hermano mayor de tu amiga “Marta” yo diria “Idoia”.

    Cuando dices tocaba en un grupo llamado “los Rowlands” yo diría “Dos de copas”

    Cuando dices “Marta” estaba enamorada del cantante yo diria otra vez “Idoia”

    Cuando dices tocaban en un bar llamado “Café Sevilla” yo diría tocaban en un bar llamado “Madison”

    Cuando dices toban los “martes” yo diría “martes y jueves”

    Todo lo demás quedaría exactamente igual.

  15. Dr. Malcolm dice:

    punto 1. vale, que sí, que ya voy a ir a la carbonería.

    punto 2. cantautores, psé. lo normal. algunas canciones de algunos (me gustaba mucho una que le oí a ovidi montllor hace mil años en el concierto homenaje a raimon y al vent que echaron en la tele, toma ya dato pedorro y pedante).

    punto 3. la tarta de chocolate de yhebra es mejor que la del otro día? si la respuesta es sí, debe ser de caerse p’atrás.

    punto 4. que levante la mano el que no ha intentado perpetrar yolanda con una guitarra para ligar…

    punto 5… bueno, vale, no hay punto 5, aunque tiene una rima que pa qué

  16. espe dice:

    cuando muchos de vosotros aún no habiais nacido,ya andaba yo escuchando a Silvio en una buhardilla destartalada,con una panda de gente absolutamente genial.Después fui descubriendo a los demás.Algunos terminaron por cansarme a fuerza de repetir lugares comunes, pero otros me siguen enamorando como entonces porque han ido…digamos “madurando” conmigo.Pero también andaba loca por los Hombres G y,por supuesto (siempre!) por Miguel Bosé.
    Lo mejor de todo es que han pasado taitantos años y sigue habiendo pandas de gente geniales a los que les siguen emocionando las tartas de café y el slowly.Besitos

  17. Dordoka dice:

    Vale, soy una convencida: SI, QUIERO TARTA DE YHEBRA! :)

  18. k dice:

    Pues yo creo que esta entrada no habla de cantautores tanto como parece. Habla de hacerse mayor. De cómo el joven Fanshawe, que era un niño bueno, le pidió permiso a su madre para crecer y ella, que por lo visto es sabia, se lo dio, con la condición de que volviera siempre en taxi.

    Qué mayor te sientes en un momento como ese, cuando dejas atrás las cosas de niños y te enfrentas a situaciones para las que muchas veces no estás preparado.

    ¿Nunca has deseado que la infancia hubiera durado un poco más? Menuda historia acojonante cuentas como quien no quiere la cosa.

  19. Fanshawe dice:

    Para la tarta no tengo palabras. Gocé de una de ellas en mi cumpleaños.

    Muchas gracias por los comentarios. Y siempre volví en taxi :)

  20. Fanshawe dice:

    (Ah… hasta yo hice lo de Yolanda…)

  21. ele dice:

    No sé por qué, hoy cuando escribía esta dirección, sabía ya que tu post me iba a emocionar .)

  22. Ternin dice:

    Ya te lo comenté una vez: Bravo por la música que nos hace mágicos.

  23. itzpapalotl dice:

    mi madre me preguntaba porqué siempre llegaba apestando a cigarro, y yo le decía: es que tus amigos fuman madre, fuman! jeje
    Ah, y yo quiero tarta. Se podrá empaquetar una por fedex?

  24. ad dice:

    No sé cómo he acabado aquí y a estas horas. Miento. Sé cómo he llegado, lo que no entiendo son las horas de visita. No son horas, que diría mi madre. Con taxi o sin él.
    Odio los cantautores, profundamente. Si andas jodido, con tu pan te lo comas, pero no cojas una guitarra y además me jodas a mí con ello. Siempre han conseguido deprimirme, dejarme abatido, apesadumbrado. Vamos, como ya dije antes, simplemente jodido.
    Tarta de chocolate. Eso sí es evocar recuerdos y no los cantautores. Había una tal Azucena, con unos ojazos verdes inmensos, que aún tengo la imagen mientras removía el chocolate antes de … bueno, esto a nadie le interesa y el día que decida dar el coñazio tipo catautor, abriré un blog.
    Y ahora me pregunto, ¿a qué viene todo este rollo ya estas horas? Que, vuelvo a repetir, no son horas como diría mi madre.
    Ah sí, centrándome. Pastillita azul. Recordar. Pastillita verde, mañanas. Azul, noches, es fácil, joder.
    Lo que quería decir es que he estado en La Carbonería y que pese a sus varias capas de turismo de bermudas y chancleta tenía sabor. Y me gustó, mucho. Y aún se fuma, mucho y canta gente y es bonito.
    Y la conozco gracias al Sr. Fanshawe, que virtualmente me llevó por Sevilla. Gracias.

  25. Oyros dice:

    Cambio Tarta de Chocolate por Paella (auténtica de pollo y conejo) o Caçola (arroz al horno).

    (La buena comida se escribe en mayúsculas :) )

  26. maga-esporádica dice:

    Conozco a muy pocos cantautores, a mi me emociona mucho Pablo Milanés, entre otros ya citados por vosotros, actualmente me pasa como a Yhebra, primero la letra luego la voz, pero es que las melodias de estos chicos son tan tristes… tanto que ahora me aficioné al hip hop español(no me lincheis, entre otro estilos),ahora busco las letras que me identifican usando las palabran que uso yo, es verdad todo lo que los cantautores decian y dicen, todo es mas triste ahora que cuando uno tiene 16 y comprendi por fin por que esas melodias te llenaban de una pena no experimentada,ahora con el tiempo sabe uno que no puede ser de otra forma,aunque yo ahora prefiera enfadarme que entristecerme. Ha sido muy bonito acordarme de mi antes y de Ele¡¡¡¡, compañera de canciones con melodias tristes.
    Yhebra… yo quiero tartaaaaaaa,pero luego ahora toca rebujito¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  27. ad dice:

    ¿Paella? ¿han dicho paella?
    No, déjelo. Tranquilo Sr. Fanshawe que me reprimo.

  28. Colette dice:

    La verdad es que no soy la fan número uno de los cantautores. Me gustan algunos, pero no siento la especial predilección qur tengo por otro tipo de música. Sin embargo, me ha encantado la forma en que has contado la historia, me resulta preciosa y muy (aunque esta palabra suene un poco cursi) evocadora…me ha encantado.

    A mí nunca me han intentado ligar tocando Yolanda con la guitarra…me siento discriminada!!!

    Tarta de chocolate…mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

  29. Fanshawe dice:

    @Colette, te he quitado algunas “m” que se salían de línea :-)

    Gracias de nuevo por los comentarios. Estaba pensando que siempre me he sentido afortunado con respecto a la música. He pasado por todo tipo de períodos (últimamente ando muy bizarro, verdad yhebra?), el pop de los 40 principales, los cantautores, el rock andaluz de Triana, las bandas sonoras, el rock británico de los setenta, la música de sintetizadores, la música experimental… hasta por el tecno me ha dado. Al final, como nunca me autorepudio, pues resulta que como de casi todo… lo que está muy bien, ¿no?

  30. Lebeche dice:

    a mí gusta mucho la música de Cantautor. Coincido contigo en mi preferecnia por Silvio y Aute. Pero hay no acaban las coicidencias. Yo estuve en el concierot de la ventas en el que se grabó “Mano a Mano”. Fue impresionante el momento en que el público cantó “Ojalá”. Aún hay más: Mi bar favorito de Madrid es el Rowland. Sigue abierto, ya tiene 30 años. No sólo grabaron allí “Sufre Mamón”, era su lugar de encuentro hasta que el lugar se hizo famoso, justo a raiz de la pelicula, y tuvieron que dejar de ir por allí, porque Nano, el dueño, estaba hasta las narices. En una de las pardes han quedado unos de sus discos de oro, un bajo de Summers y una guitarra. Por fortuna la fama remitió y el lugar volvió a ser el mismo de siempre, un sitio tranquilo en donde puedes escuchar la mejor música que se pincha en Madrid, en inmejorable compañía.
    Un saludo

  31. Veva dice:

    Bueno tu, a ver si posteas, que desde que estás enamorado nos tienes abandonados/as!

  32. Fanshawe dice:

    No me seas impaciente, mujer. A veces, simplemente, uno no tiene gran cosa que contar…

  33. Pues habla de fúmbo, que es lo que yo hago en esos casos XD

  34. melonian dice:

    siempre lo he dicho, hay que silvilizar a la gente.
    No hay nada como un mundo silvilizado.

  35. La del pavo adolescente de manual dice:

    El cantante del grupo era mi hermano y los otros dos que tocaban eran mis primos. O no tienes buena memoria o has transformado la historia para que quede más guay. Además, el grupo jamás tocó versiones de Hombres G, sino de los Beatles, los Stones, Jimi Hendrix etc. (a pesar del nombre que sí habían tomado de la película “Sufre mamón” y estaba españolizado, los Roulan, no los Rowlands). ¿A eso lo llamas pop facilón?
    Por cierto, olvidaste mencionar a José Abraham, que de todos los cantautores que tocaban allí ha sido el que más éxito obtenido, a pesar de carecer de ese “matiz intelectualoide” del que tú presumes.
    ¿No será que el que no se ha desprendido del pavo adolescente de manual eres tú…? Documéntate mejor.

  36. Fanshawe dice:

    Parece que Marta se ha mosqueado quince años después :-) Bueno, maticemos: no dije que versionasen a los Hombres G sino que lo tenían como referencia (aunque no recordaba las versiones de los Beatles, tienes razón). Lo demás pues… probablemente lagunas de memoria, sí, por ejemplo no recuerdo a José Abraham (en serio… no me acuerdo de él), y en mi cabeza amabas al cantante del grupo… que gracia.

    Hala, no te mosquees, me quedo aquí con mi pavo intelectualoide y pido disculpas a los ofendidos. Un beso.

  37. Fanshawe dice:

    ¡Espera! ¿Era Saray la enamorada del cantante del grupo?

    Coño, que mala es la edad…

  38. Juan Alberto dice:

    Hola!!!

    Soy un antiguo compañero de la Escuela de Arte Dramático de Sevilla de Pepe Camacho. Recuerdo q alguna vez me llegó a convencer para q le acompañara a la guitarra en la Carbonería. Cosa q no me gustaba mucho xq yo era un guitarrista bastante malo; lo mío era (y es) el teatro. La verdad es q x cosas del destino le perdí la pista a Pepe y me gustaría saber de él. Si alguien sabe cómo contactar con él le agradecería q me enviase la información a mi correo: juanalbertodeburgos@hotmail.com

  39. [...] Sé que resulta recurrente en mí hablar de mis años escuchando cantautores en La Carbonería, pero es que anoche volví a acordarme de aquellos días con bastante nostalgia. Concretamente me acordé de un chico, Víctor, que algunas veces acompañaba a Pepe Camacho con la guitarra e incluso cantaba segundas voces. Una vez le puso música a un poema mío (que valor, que huevos) y me sonaba mucho más bonito que cuando lo escribí, sin dudarlo (menos mal que abandoné la poesía, madre mía). Era tan tímido que cantaba siempre en voz muy baja y sin separar los ojos de su guitarra. Probablemente tenía unos 19 años, aunque a mí me pareciese mucho mayor que yo, y lucía una perilla de mosquetero que le daba un aspecto aún más frágil. [...]

  40. JohnnyWar dice:

    Yo soy fanático de Alfonso of the Valley y Joaquín Calderón. El primero, tan viril con corbata y pelo panocha en Santa Justa, el segundo justamente por todo lo contrario… Qué grandes y qué feos son los cachondos.

    Jose Abraham es el Dylan de la Carbonería, hombre.

    Y poca gente sabe que los Roulan hicieron una pequeña gira por pueblos de Londres teloneando a Ian Hunter. Fue el primer grupo andaluz en lograr tamaña proeza. Así que dudo yo que hicieran pop facilón…

  41. Fanshawe dice:

    Pues bien por ellos, qué coño.

    Eso sí, voy a tener que abrir un teléfono de ofendidos por un post que habla de mis recuerdos personales, por muy distorsionados que estén. Manda carallo…

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