La revelación

Para mí, durante mucho tiempo, el día a día era una mera cuestión de supervivencia. Concretamente desde el día en el que terminé la carrera, hace ya la friolera de siete años. Hasta entonces el “qué sucederá mañana” conllevaba una respuesta a todas luces sencilla: sucederá que seguiré estudiando, yendo al colegio/instituto/facultad como he hecho cada día casi desde que tengo uso de razón. Pero cuando ves tu nombre escrito en el acta del último examen y al lado hay un “Aprobado” ya sabes, y lo sabes de inmediato, que los buenos tiempos están empezando a terminarse. El día siguiente deja de darse por descontado.

Desde entonces siempre he dado tumbos, girando en torno a una idea que no lograba expresar, caminando por este país y por mi otro país intentando cargar de sentido cada día. Durante bastante tiempo lo conseguí a base de tiritas. Pero las tiritas se caen.

Entonces me acordé de Las muñecas rusas y de un e-mail que escribí hace algunos meses hablando de esa pequeña, insignificante película, pero que me marcó para siempre. Y en estos días, donde las dudas me asuelan un día sí y otro también, no está mal recordarme a mí mismo que sólo estoy a mitad de camino. Y que sea paciente.

Esto decía aquel e-mail:

Yo nunca he visto ninguna película de Yasujiro Ozu, pero a Carlos le gustan mucho. Una de las grandes, grandísimas virtudes de Carlos es que es justo lo contrario del snob (o gafapastismo), que te habla con la misma pasión y utilizando términos sencillísimos tanto de Piratas del Caribe como de Ozu. Me explico el tipo de cine que hacía este hombre, como hacía una película al año donde, a grandes rasgos, contaba siempre la misma historia. Los protagonistas solían ser miembros de una familia a los que no sucedía nunca nada. Hasta que de repente, ocurría algo, algo que Ozu llamaba “la revelación”. Un hecho, externo o interno, grande o pequeño, que cambiaba para siempre la vida del protagonista. Y aunque la película siguiera igual, ya nada era lo mismo.

A finales de Febrero de 2006, más o menos, tenía un exceso de trabajo brutal en el Paleotti. Doblaba turnos continuamente y me encontraba trabajando trece horas al día la mitad de las veces. Estaba agotado porque además trasnochaba, salía, veía pelis… no paraba quieto. Un sábado no podía más y me fui a la cama a las 8 de la tarde, agotado. Caí dormido en el acto.

Me desperté a las 4 de la madrugada, completamente desvelado. La atmósfera de las casas está encantada a esa hora, todo está parado y el paso del tiempo es algo sonoro, como demuestra que es el único momento del día en el que somos capaces de escuchar las manecillas del reloj. Di un par de vueltas en la cama hasta que me harté y decidí poner una película. Busqué en mi disco duro y , por puro azar, escogí “Las muñecas rusas”.

Tenía los cinco sentidos en la película y la sensibilidad a flor de piel. En su día vi “Una casa de locos” (que no me gustó demasiado) y me sorprendió encontrar tan diferente a Xabier, el protagonista. Mucho más reflexivo, me gustaba su mirada y su sonrisa. Después de una hora y media en la película empieza a sonar “Mysteries” de Beth Gibbons. Tuve que contenerme para no echarme a llorar.

Había tenido mi revelación. No es que yo quisiera ser como Xabier, es que yo ERA Xabier. Perdido en una ciudad que me resultaba hostil y acogedora al 50%, intentando sobrevivir escribiendo, aceptando cualquier trabajo para poder seguir viviendo allí, habitando casas medio destruidas que se sostienen por el calor humano, orgulloso de mi propio espacio. Xabier tiene algo de suerte, no demasiada, sólo algo, pero lo que él hace es exactamente lo que quería hacer yo. Aceptar y encajar que pase lo que pase tienes que intentarlo hasta que salga bien o hasta que te hundas con todo el equipo.

Terminó la película y amanecía fuera, y yo había decidido qué iba a hacer con mi vida.


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13 comentarios para “La revelación”

  1. Laurita dice:

    Mmm, conozco el fenómeno del gafapastismo, todos mis colegas de la facultad (Historia en la Complutense) están cortados con ese patrón. Sólo algunos se comportan de un modo normal, como su amigo.
    Otra cosa le voy a decir, no me ha gustado esa forma de meterme miedo, para los que estudiamos, el abismo que se abrirá tras el último aprobado es una bestina negra.

  2. k dice:

    “Que pase lo que pase tienes que intentarlo hasta que salga bien.” Para una persona con talento, la frase debe acabar ahí.

    No pierdas de vista aquella meta. No pierdas de vista a aquel Alberto.

  3. Yo ya he tenido mi revelación de la semana, a golpe de lunes. En realidad no ha sido ninguna revelación, ha sido el efecto de “se colmó el vaso”.

    Lamento que no haya sido fruto de ver una película. Eso ya habría sido demasiado perfecto.

  4. Oyros dice:

    Hay una frase que me obligo a recordar cuando estoy triste y agobiado:

    “La felicidad no es hacer lo que te gusta, sino que te guste lo que haces”.

    Así que, hagas lo que hagas, disfrútalo hasta sacarle toda la esencia.

    Casi lo olvido. Tú no te vas a caer, porque tu equipo está ahí para evitarlo.

  5. ladydark dice:

    Además mientras exista la “revelación” es que estás por el buen camino, tal vez este post y el recuerdo de ese correo sean el punto de inflexión. Sólo queda caminar amigo Fanshawe (yo estoy segura de que no te ocurrirá como a tu homónimo y si es así ¡déjame a mi los manuscritos!).

  6. melonian dice:

    impresionante mail fruto del insomnio.
    Yo sólo voy a quejarme un poquito y decir que eso de que “la felicidad no es hacer lo que te gusta, sino que te guste lo que haces” es tan matizable que podrías escribir un libro de aforismos entero sólo a partir de esa frase.

    Por supuesto que es cierto. Por supuesto que es mentira.
    Porque “felicidad” es algo tan abstracto y tan diferente en cada individuo, que es imposible marcar corolarios que demuestren como se consigue.
    He visto gente que disfrutan con lo que hacen pero su mundo es un infierno porque fuera de ese microcosmos laboral el mundo es un caos infernal. Sería como una especie de “idiot savant” del mundo y la felicidad, puedes adorar lo que haces y ser el más miserable, porque nada más funciona.

    Y al revés igual…yo por ejemplo, durante mucho tiempo he hecho lo que me gustaba, y durante ese periodo fui feliz. Ahora estoy en un periodo parecido y me siento casi igual de feliz.

    Pero a otros no les funcionará así.
    Lo mejor será que cada uno se cree su propia definición de felicida, se cerciore que se puede comprobar científicamente y que se la haga grabar con fuego en una nalga a su elección.

  7. Jafatron dice:

    En mi caso la universidad fue un calvario, una etapa oscura que no acabó hasta que tomé una decisión. Y fue entonces cuando empezó la buena vida porque llegó ese “dar tumbos” del que hablas, el resultado de tomar tus propias decisiones y que te llevan de una lado a otro de la vida.

    Esta mañana he leído tu post mientras desayunaba, y después, andando por casa he tropezado con la escoba. Ha caído sobre una de mis guitarras, pero en lugar de escuchar un pequeño estruendo ha sonado un claro y nítido MI, y curiosamente me ha venido a la mente lo que habías escrito, lo que acababa de leer. En nuestras vidas hay pequeños accidentes que tienen música propia, aunque a veces solo podemos escucharlos con la perspectiva del recuerdo. Algunos tropiezos del pasado suenan ahora a música celestial en mi memoria porque significaron dar un tumbo más. Y la mala vida murió, pasó a mejor vida.

  8. Oyros dice:

    Fanshawe: Ni se te ocurra transformarte en tu homónimo :) Sobretodo, ahora que has encontrado tu camino.

    Melonian: Tal y como dices, el aforismo sólo es un punto de partida que creo que es aplicable tanto al plano personal como al profesional. Es cierto que puedes interpretarlo desde muchos puntos de vista como el conformismo, pero yo prefiero verlo como ‘Reducir al mínimo’ las necesidades creadas, preguntándote, en cada paso que das si a eso a lo que aspiras lo quieres, lo necesitas o, simplemente, es un capricho dispensable.

    Yo elijo la nalga izquierda, que en la derecha ya llevo grabado ‘cosas que aún no se me han ocurrido’.

  9. Medusa dice:

    Desde hace muchos años tengo claras mis metas. En lo que no consigo acertar es el modo de lograrlas, por eso ando dando tumbos en todos los aspectos vitales. Aprendo a base de errores y experiencias.

    Esta semana estoy muy optimista, creo que fruto de estar ociosa por las tardes y de ver con cierta perspectiva recientes acontecimientos, y me insisto y me animo en la necesidad de seguir intentándolo. Debo continuar poniendo tesón y esperar mis golpes de suerte.

    Y mientras tanto disfruto de las pequeñas cosas del día a día (como tomarme 5 mins de descanso para echar un vistazo a este blog).

  10. k dice:

    Y mira una cosa que se me acaba de ocurrir… ¿de verdad estando solo en tu casa a las cinco y media de la madrugada, te controlas para no llorar viendo una película o escuchando una música?

    Creo que si yo hiciera eso reventaría. Por la mañana alguien tendría que recoger mis trozos desperdigados por todo el salón. Lo que pasa es que creo que sería incapaz…

  11. Fanshawe dice:

    Bueno K… era un modo de hablar…

  12. k dice:

    Yo, que soy así de literal…

  13. Juan Cosaco dice:

    “aceptar y encajar que pase lo que pase tienes que intentarlo hasta que salga bien o hasta que te hundas con todo el equipo.”

    Después de todo, me puedo confundir en tiempo o en persona, pero la intuición de preguntar era buena; y necesitaba saber que a los que ponen la vida en la búsqueda de la vida, al final les llega la recompensa.
    Un placer leerte!
    Salud!

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