Mi hermano me regaló, hace bastantes años, una antología poética de William Butler Yeats. Era una edición preciosa, con tapa blanda de cartón reciclado, sobrio, elegante, lo que uno imagina cuando piensa en un libro de poesía “tipo”. Estaba en inglés, un idioma que, a pesar de tener títulos que dicen lo contrario, no domino en absoluto. Lo justo para defenderme, capaz de leerlo con cierta comodidad, de entenderlo si me hablas clarito y de hablarlo si no tengo que hacer discursos complicados.
Un día, a C. y a mí se nos ocurrió traducir uno de esos poemas, con un diccionario en mano, mucha imaginación y mucha paciencia. Abrimos el libro al azar y salió éste:
863. When You are Old
WHEN you are old and gray and full of sleep
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true;
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face.And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how love fled
And paced upon the mountains overhead,
And hid his face amid a crowd of stars.
En alguna parte, él o yo, debemos de tener ese folio en el que escribimos nuestra traducción, después de un par de horas bregando con el texto y buscando respetar el espíritu, la cadencia y la musicalidad del poema. No tengo ese papel conmigo. Pero puedo aventurar, más o menos, cómo tradujimos los primeros versos.
Cuando seas viejo y canoso y lleno de sopor,
y adormecido por el fuego cojas este libro,
y lentamente leas, y sueñes con la leve mirada
que tus ojos tuvieron una vez, y con sus sombras profundas.
Realmente disfrutamos mucho aquel día. Mucho.
Bastante tiempo después se me ocurrió buscar el poema traducido en internet. Busqué primero a Yeats sólo, pero me resultó difícil y engorroso encontrar lo que estaba buscando entre tanto poema suelto. Luego busqué “cuando seas viejo” o “cuando seas anciano” pero tampoco tuve suerte. Finalmente lo encontré buscando Yeats+”cuando seas”. Esto fue lo que encontré:
Cuando seas vieja, y canosa y vencida por el sueño,
Y dormitando junto al fuego, tomes este libro,
Y lentamente leas, y sueñes con la dulce belleza
Que tus ojos tuvieron antaño, y con sombras
profundas;Cuántos amaron tus momentos de alegre donaire,
Y amaron tu belleza con amor falso o sincero,
Pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina,
Y también las tristezas de tu rostro cambiante;Y cuando inclinada junto a las barras candentes,
Murmures, con ligera tristeza, de cómo el Amor
huyó
Y anduvo allá arriba por los montes
Y escondió su rostro entre un tropel de estrellas.
Jamás se me había ocurrido que el poema pudiera tratar de otra cosa que no fuera la amistad. Cuando vi que era un poema de amor crepuscular, de recuerdo del amor perdido y de añoranza de sentimientos lejanos me quedé desconcertado.
En aquel momento, como en tantos otros, C. y yo compartíamos un código concreto que nos llevó de la mano y en línea recta hacia un destino determinado, sin dudas ni dobleces, sin ramificaciones.
He vuelto a recordar esta historia porque hace poco la gata me contó cuánto se había emocionado al ver la última película del director italo-turco Ferzan Ozpetek, No basta una vida, y cómo se había emocionado aún más M., con quien había ido a verla. Luego me he encontrado por todas partes críticas entre tibias y muy negativas hacia el filme, algo prácticamente unánime. Tanto que creo que hasta ahora sólo he encontrado positiva la opinión de ellas dos. Pero lo cierto es que ambas leyeron la película en una clave parecida, sin darse cuenta compartieron un código humano y sentimental que iba más allá de lo que simplemente aparecía en la pantalla. Eso que hace que te rías a más no poder con una película que muchos otros consideran estúpida. Pero es que cuando tú la viste érais seis amigos del instituo que hacía meses que no os veíais y aquella película fue el fin de fiesta en casa de uno de ellos después de una jornada memorable de recuerdos y cariño. Y lo que os pudisteis reír, y no va a haber crítico o “cahiers” que te haga pensar lo contrario: aquella era una gran película. Aunque salga Adam Sandler.
Me maravillan esos momentos de comunión humana, de silencio acompañado, de mentes entrelazadas, de códigos compartidos que por más inexplicables que sea, son espectaculares.
Y a mí me maravilla este post, porque nunca lo había pensado tan explícitamente pero creo que en esto se basan muy buena parte de mis filias y fobias. Alguna vez te hable de Hesperya? échale un ojo en http://hesperya.googlepages.com/home y de ahi a la pag a la que te mandan. Viene a cuento aunque pueda o parecerlo.
Y que me dices de la experiencia Hot Shots 2 tras aquel campamento en Belagua? Vendría a ser lo mismo pero en negativo…
no sé si lo había dicho antes pero qué me gusta mí cómo escribe este chico, oye..
… no hay nada mejor que salir del cine sin haber mediado palabra, sonreir, y saber que el otro está pensando lo mismo :)
Pues no, Laura, nunca me habías hablad de Hesperya, y es más que interesante. Aunque te confieso que no encuentro la relación…
Profesor Sagan, esa película tiene el dudoso honor de ser la única con la que me quedé dormido en el cine. Y pensar que luego fuimos a un karaoke…
Dr., gata… gracias :-)
Me has recordado una película que ví hace mil años “Another country”. en aquella época una compañera de facultad y yo nos ibamos los jueve spor la tarde al cine y veíamos tres películas de una tacada:una de cine mudo, otra de los años 50 y otra actual aunque fuera d elos circuitos comerciales (ahora desgraciadamente sería imposible encontrar algo asi, por lo menos en Madrid). Cuando salimos de ver aquella película no dijimos nada hasta entrar en el metro, bajamos la calle las dos como sonámbulas, y al final, ya no recuerdo si ella o yo, se oyó una voz que decía :”La leche”. No he vuelto a ver el film y seguramente ya no me impactaría tanto, pero entonces fue… perfecto.
acabo de descubrir este sitio… me gusta, creo que me quedaré por aquí haciendo compañía… un saludo
Milady: perfecto. Eso. Perfecto.
Eskombros: Bienvenido, acomódate donde puedas :-)