Archivo de Noviembre de 2007

Res anxietas

Jueves, 29 de Noviembre de 2007

Vive como una larva adormecida en el cerebro que despierta a ratos y no engulle neuronas, sino que muerde y despelleja. No se percibe, salvo porque nubla los sentidos y se los apropia, y obliga al ojo a procurar la esquina mirando detrás de cuanto se percibe, como si tras el aire viviese la espesura; y un temblor casi inapreciable se instala debajo de la piel; y eriza cada músculo como se estira un arco. Adopta la apariencia de un murmullo físico, y cuando llega, si encuentra cálido su hábitat, ya no se marcha hasta que nota el frío.

Marcos Taracido y su imprescindible Teratología

B.

Martes, 27 de Noviembre de 2007

Antes de empezar nos advirtieron de que B. tenía problemas de todos los colores: era alérgico a muchos alimentos, entre otros los lácteos. Llevaba años tomando prozac y antidepresivos, concretamente desde que sus padres se divorciaron. Tenía diagnosticada una depresión severa y para colmo contaba con un problema de psicomotricidad, que hacía que sus movimientos fueran nerviosos y torpes. El día que le hicimos la prueba de nivel se golpeó con una mesa y tiró una silla accidentalmente.

Vestía de negro y quería ser historiador. Tenía la mirada esquiva y un gesto de extremada seriedad, impropia de un chico de dieciséis años recién cumplidos. A veces empezaba a hablar y se ponía tan frenético que no lograba terminar su propia frase. Durante los primeros días con frecuencia se apartaba de todos y miraba al suelo, como dejando pasar las horas sin más, sin otro objetivo. Tardó mucho en aprender a llegar a su casa en un pueblo de quince mil habitantes. Su madre llamaba a diario para comprobar como estaba, los profesores y monitores estábamos advertidos de su particularidad y en una pequeña reunión acordamos estar más pendiente de él que de ningún otro. “Los niños suelen ser muy cabrones a esta edad”, decía el jefe. Todos asentimos.

A la semana decidió que ya estaba bien de prozac. Y también que el arroz con leche estaba demasiado bueno para no comerlo por una simple alergia encontrada diez años antes. La única vez que una de las más niñatas trató de burlarse de él B. contestó “la diferencia entre tú y yo es que a ti no te quiere nadie por lo que eres”. Aprendió andaluz, hizo surf y se puso un mono de Gibraltar en la cabeza. Fue la estrella del vídeo final.

También se apuntó a clases de guitarra. Le costaba coordinar los movimientos de las manos pero Javi, el monitor, era realmente paciente. Uno de los días que daban clase en el patio yo terminé mi trabajo un poco antes y me bajé a escucharlos. Al verme, B. se puso algo nervioso y se trastabilló con las cuerdas. Le hice un gesto tranquilizador con la mano y me senté en el escalón para molestar lo menos posible. Javi dijo “venga, empecemos de nuevo, yo toco mi parte y tú tocas la que hemos ensayado”. Javi se puso a tocar un tema flamenco y a un gesto de su cabeza B. entró con dificultad pero con precisión. Las cuerdas eran desgarradas más que acariciadas, y B. no apartaba su mirada de la guitarra, como si tuviera una gran misión que cumplir, firme, sin miedo. O tal vez con miedo, pero no lo suficiente para pararlo. Aquello sonaba magnífico. Miré a Javi, atento a las manos de su pupilo, mientras se le dibujaba una sonrisa que le llenaba el rostro. Le acompañé con la mía.

Terminaron la pieza y Javi dijo “Eeeeeso es. Esto son soleares de Cádiz”.

“Soleares de Cádiz”, repitió B. tomando nota mentalmente.

Te lo advertí

Sábado, 24 de Noviembre de 2007

A toro pasado no me toques los cojones.

Ese pozo de sabiduría que es últimamente Yhebra mientras desayunaba pan con sobrasada.

Y que decir del otoño

Martes, 20 de Noviembre de 2007

Si tuviera uno de esos indicadores de tensión que midiera las energias de los que andan a mi alrededor, estaríamos descendiendo a un pico bastante bajo durante este final de noviembre. Será que el otoño ha caído de golpe, con la tromba de agua que no ha parado desde esta madrugada, los bajos del pantalón mojados, los paraguas, sacar el calentador para el baño, comprar jerseys y calcetines nuevos. Pero la verdad es que no hago más que pensar en lugares comunes que tienen que ver con el viento, la melancolía, la tristeza con rasgos de belleza, la lluvia, la lentitud, la pesadez… siempre he sido muy mal poeta y ni siquiera creo que se me dé bien la prosa poética pero es como si el cuerpo me pidiera escribir versos idiotas sobre todas esas cosas que surgen cuando se acaba el verano.

Ayuda el viaje a Madrid a pasar unos días con mi hermano, en una casa que siempre le digo que es como un parque temático. Está llena de películas y revistas, cómics y libros, cada cual más interesante. Está llena de “literatura de baño” y tiene una tele llena de canales donde siempre hay algo que ver y una videoconsola de última generación donde jugar a cualquier cosa es mearse de risa, donde siempre que voy acabamos comiendo comida basura. Eso me llevó mentalmente a mis veranos y mis navidades en Pamplona, donde nos juntábamos los cuatro primos y que cada vez que yo entraba en ese piso de la Avenida Sancho el Fuerte primero y la Avenida de Zaragoza después me enterraba entre cómics de la Patrulla X soñando con ser uno de ellos y ligarme a Pícara, y eso que no podía besarte (¡te quitaba los poderes!). Libros de fantasía heróica, música de Roxette y de Roy Orbison, juegos del Commodore, me faltaba tiempo para devorar todo lo que había en aquellas estanterías…

Ayuda también el haberme vuelto en el tren leyendo el libro que le robé al sr. Driftwood, el segundo tomo de los diarios neoyorkinos de Hilario Barrero, se llama De amores y temores. Vi hace poco la última película de Fatih Akin, se llamará en España Al otro lado. Salí maravillado del cine, no por la historia que me estaba contando sino por la fascinante manera que tenía de contarla. Con Barrero me ocurre algo parecido, posiblemente analizando temáticamente este libro no cuente nada en concreto, o nada “objetivamente” interesante, pero la maestría con la que te lo cuenta, esa sensación de estar tomándome un café con él mientras escucho sus pensamientos, todo eso me ha llevado a sentirme un personaje de sus diarios, tal vez porque yo también sueño con dar clases de literatura española en Princeton, o en Estrasburgo, o en Roma, o en Bremen, mientras saco tiempo para seguir escribiendo obras de teatro que tal vez alguien alguna vez quiera representar. Es lo bueno de mi envidia, que aunque envidio la Nueva York de Barrero y su mano escribiendo lo que deseo es publicar un tomo parecido y mandarle una carta dándole las gracias por indicarme el camino.

Ayuda la mala suerte de algunos que tengo cerca, gente que trata de no llorar su luto a solas, correos duros y secos desde el otro lado del océano, amores que no deberían ser puestos en duda y en cambio son distribuidos en cuentagotas de forma repugnante, unas cuantas horas por semana, charlas informales, comidas baratas en un campus en la mejor compañía, falta de planes, ganas de que acabe algo para poder empezar otra cosa. Yo escucho y asiento y miro y abrazo y quiero y poco más, esto tiene el otoño, supongo.

Y por supuesto ayuda la tercera mudanza, física, que no mental, esa la hice meses antes, que me lleva de sur a norte de nuevo, otra vez hacia la lluvia y cielos grises, edificios de piedra y calles estrechas, otro idioma que se parece al mío y que acabaré haciendo mío. Volver a Sevilla como siempre, a hacer más maletas, como siempre, a meter libros en cajas y reordenarlo todo, a comprar ropa que no usaré aquí, a irme al único lugar donde quiero estar. Le decía a Yhebra que en pocos meses iba a tener que rebautizar otra vez el blog y ponerle un 3.0. Ella decía que no.

¿Reducir al Mínimo 3.0? Qué va, yo creo que esto es reducir al máximo. Y la mudanza mental ya la tenías hecha antes de decidir quedarte. Y si no, a ver en qué estabas pensando todo el tiempo en Sevilla: en estar en Santiago con la gata. En Santiago, o en cualquier otra parte del mundo, qué más da. Si yo tuviera eso que tenéis vosotros, me iría a la Conchinchina si hiciese falta. Las ciudades y los trabajos son sólo torpes sustitutos de lo que más importa: no sentirse solo al llegar a casa, al enfrentarse a un problema, al tener un día triste o al recibir una buena sorpresa. Tener alguien con quien compartir tu vida, por quien mover cielo y tierra si fuese necesario. The home is where the heart is, I’ve been told. Una fantástica frase de NOFX que repito hasta la saciedad.

Seamos discretos

Lunes, 19 de Noviembre de 2007

Ante todo, discreción. Mi columna mensual de Teatro Abandonado en Libro de notas.

Compañeros poetas…

Viernes, 2 de Noviembre de 2007

Somos de fuego y adoramos la ceniza,
nos da pavor la quemadura y somos llamas.

Taxidermistas, traficantes
del ingrato suicidio rutinario
del miedo y la renuncia,

embutimos la muerte en las agendas
con estopa de planes y proyectos
mientras la vida pasa y nos invita
a su delirio de molinos,
al soberbio festín de las palabras,
al aguacero de la música,
a los masajes y a los dátiles.

Guiña un ojo la vida en su columpio
y apartamos la vista;

nos da pavor la quemadura y somos llamas.


El contrabandista
ha publicado su libro de poemas Compañero enemigo con la editorial sevillana Libros de la Herida. Escribir poesía en 2007 es un acto heroico sólo superado por el hecho de publicarla. Compañero, amigo, contrabandista, poeta, buena suerte y que te lean, sobre todo que te lean.