Res anxietas

Vive como una larva adormecida en el cerebro que despierta a ratos y no engulle neuronas, sino que muerde y despelleja. No se percibe, salvo porque nubla los sentidos y se los apropia, y obliga al ojo a procurar la esquina mirando detrás de cuanto se percibe, como si tras el aire viviese la espesura; y un temblor casi inapreciable se instala debajo de la piel; y eriza cada músculo como se estira un arco. Adopta la apariencia de un murmullo físico, y cuando llega, si encuentra cálido su hábitat, ya no se marcha hasta que nota el frío.

Marcos Taracido y su imprescindible Teratología

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