La gata lleva todo el mes haciendo un repaso a todas las películas que ha visto en el Festival Cineuropa, de Santiago de Compostela, os recomiendo las siete entradas que le dedica en su blog, todo un repaso al cine más premiado a lo largo de este año.
Bueno, yo no he visto las 25 películas que se ha tragado ella pero si que he visto un buen número, así que aprovecho que tengo un blog para no saturarle los comentarios en el suyo y aquí os dejo lo que me ha parecido a mí el festival.
Las mejores:
Al otro lado de Fatih Akin, Juan Cosaco lo ha clavado diciendo que el eje de esta película es la esperanza. Dominio absoluto de los tiempos en el film, la película te atrapa desde el principio con ese talento que tienen los que saben contar las cosas como nadie. Ganó el premio del público entre otras cosas con mi voto.
En el valle de Elah de Paul Haggis. Seria, pausada y magnífica historia de un padre (que actor más cojonudo es Tommy Lee Jones) que busca la verdad sobre el asesinato de su hijo, combatiente en Iraq. La crudeza de lo que te está contando reside precisamente en el hecho de que, superficialmente al menos, no se está juzgando la guerra en sí ni el papel de los Estados Unidos en ella, sino que te está presentando una de sus consecuencias con una frialdad quirúrgica.
The fall de Tarsem. Pocas veces he visto una representación tan espectacular y eficiente de alguien contando un cuento improvisado a una niña pequeña. Una película de aventuras estupenda, y hace tiempo que no veía una así de entretenida.
Fueron Interesantes:
Cien Clavos de Ermano Olmi, que sin contar nada demasiado espectacular ni novedoso sí que consigue atraer de inmediato al espectador con un principio impactante y si que te da de forma clara y concisa el mensaje que pretende darte. Sale uno satisfecho de la película.
Mil años de oración de Wayne Wang. O como sigue funcionando perfectamente el tópico de “extraño en tierra extraña” (en este caso anciano chino en Estados Unidos) para arrancar ternura, risas y sentimentalismos a partes iguales, siempre que uno esté dispuesto a jugar a ese juego, claro. Que bueno Henry O, por cierto, el actor que da vida al protagonista.
It’s a free world… de Ken Loach. No soy muy fan del director británico en general, pero me resultó más que interesante este acercamiento al sórdido mundo del tráfico laboral de inmigrantes. Los personajes son tan mezquinos e insalvables que sale uno del cine sintiéndose despreciable por pertenecer a la raza humana, la verdad…
Buda explotó por vergüenza de Hana Makhmalbaf, que tiene la virtud de enseñarte un cine casi primigenio, de espectador inobservado, con un guión demasiado natural como para estar muy preparado y con una niña protagonista tan impresionante que, probablemente, no actuaba en absoluto. Y tiene el inconveniente de que uno acaba cegado por la novedad y la empatía (es una película afgana después de todo) y a lo mejor acaba valorando demasiado algo por lo alejado que está de su realidad que por su valor cinematográfico real.
Vaya decepción:
Pues la tuve con dos de las películas: con Los que no perdonan de John Huston, que me pareció bastante mediocre a pesar de lo prometedor de sus actores e historia; y con My blueberry nights de Wong Kar Wai, que me provocó casi lo peor que puede provocar una película: indiferencia.
Ni fu ni fa:
El documental Blondie: one way to another me divirtió por lo mucho que me gusta el grupo, pero es el clásico documental alabador que uno encontraría un domingo por la tarde en la MTV. Interview de Buscemi es una peliculita intrascendente que tuvo la virtud de ser más digerible que las dos anteriores que había visto, pero nada más.
Los bodrios:
Tres bodrios, tres, para el niño y la niña. El bosque del luto de Naomi Kawase y la argentina El otro de Ariel Rotter, multipremiadas y alabadas por la crítica para mí son dos claros ejemplos de “El emperador está desnudo” pero que ningún crítico se atreve a decirlo. Insoportables, aburridas hasta el extremo, dan ganas de suicidarse viéndolas, porque al menos así terminarían. Y Slipstream dirigida por Anthony Hopkins, la peor mierda que he visto en el cine en… ¿mi vida? En la imdb le ponen un 8 y pico de nota… creo que debería haber aceptado los tripis que repartían en el cine para poder entenderla…
La inclasificable:
La rumana 4 meses, 3 semanas y 2 días de Christian Mungiu, Palma de Oro en Cannes este año, un retrato de lo difícil que era abortar en la Rumanía de Ceaucescu de los años 80. Es tan cruda, tan dura, tan salvaje, tan sin concesiones, tan desagradable, me dejó tan mal cuerpo, de tan mal humor… que no sé opinar si es buena o no. Cuando salí del cine estaba furioso por lo que acababa de ver. Después… después no lo sé. Desde luego no es una película para mí.
Y esto es todo. El mes más cinéfilo de mi vida que me ha dejado… con más ganas de cine :-)