Se podría decir que Jean Claude y Gabriel fueron los que empezaron todo. En realidad hay una primera obra escrita con dieciséis años, unas quince páginas, donde los protagonistas eran Claudio y Alba, dos caras de la misma persona, yo mismo, que trataba de imaginar en qué quedaría la pandilla de amigos que éramos entonces en el instituto al pasar diez años. Aquella obrita nos hizo quedar para el año 2005 delante de la Torre del Oro. No sé si alguien fue. Yo me olvidé hasta semanas más tarde. En ese sentido, ese prototeatro fue profético.
La cosa es que hasta 2001 no volví a escribir teatro, ya sabéis, Entrevivos, esa obra que tenéis colgada en la columna de la derecha para descarga gratuita. Jean Claude y Gabriel empezaban aquella obra en un limbo oficinesco y semivacío, un sitio sin significancia propia, un lugar entre un antes y un después. El medio, vaya.
Hoy hace dos años que empecé a escribir el Teatro Abandonado en Libro de Notas. Han sido unas veinte obras (fallé algún mes), la mayor parte dramáticas, la mayor parte hablando de parejas que se rompen, se están rompiendo o se romperán. En los últimos meses, escribir esas obritas ha supuesto un sacrificio que ha repercutido directamente en su calidad. A veces las ideas se agotan, uno empieza a repetirse y termina por escribir de forma mecánica.
Es por eso por lo que pensé en llamar a esos dos viejos amigos míos que lo empezaron todo, Jean Claude y Gabriel, y pedirles que pusieran el punto y seguido a mi faceta de garabateador de obras de teatro. Sí, ya toca abandonar esa columna. Es un buen momento para parar y empezar a plantearse un giro en la forma de escribir y de enfocar el teatro en general. Ya sabés, el show siempre debe continuar.
Así que hoy, Jean Claude y Gabriel echan el Telón al teatro abandonado.
Gracias por haber venido.