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Historia de un empleado (y 9): En mi hora de libertad

Viernes, 9 de Diciembre de 2005

En la cárcel el empleado descubre una realidad nueva, es el sitio mas desprovisto de individualismo que existe, ya no es mas el empleado, se ha transformado en otra cosa. Descubre un nuevo modo de entender la vida, el significado de la palabra “colectivo”, el significado mas profundo de la palabra “poder”. Por primera vez deja el “yo” para pasar al “nosotros”, y paradojicamente encuentra por fin su libertad dentro de las cuatro paredes de una prision. Y retoma la “Cancion del Mayo” para gritar, con mas fuerza si cabe, su ultima gran declaracion: todos estamos implicados. Todos. Esto no ha hecho mas que empezar…

EN MI HORA DE LIBERTAD - Fabrizio de André

Respirar el mismo aire
por solo un segundito no me va,
por eso he decidido renunciar
a mi hora de libertad,
si hay algo que repartir
entre un prisionero y su plantación
que no sea el aire de ese patio,
quiero solo que sea una prisión.
Que no sea el aire de ese patio,
quiero solo que sea una prisión.

Ha comenzado una hora antes
y una hora después ya se había acabado;
he visto gente venir sola
y luego ir juntos hacia la salida;
no me esperaba vuestro error
hombres y mujeres del tribunal,
si hubiese estado en vuestro lugar…
pero en vuestro lugar no sé estar.
Si hubiese estado en vuestro lugar…
pero en vuestro lugar no sé estar.

Fuera del aula en la calle
pero en mitad del “fuera” también fuera de allí,
he pedido con mi mejor cara
una reclamación de dignidad,
que, en fin, a los ceños, las muecas, los mohines,
les vayan a explicar que es primavera,
que ya lo saben pero prefieren
ver como se la quitan a quien va a la cárcel.
Que ya lo saben pero prefieren
ver como se la quitan a quien va a la cárcel.

En fin, los ceños, las muecas, los mohines,
pocas las caras, entre ellas la de Ella,
se está preguntando, todo en un día,
se interroga, juraría,
¿Qué será lo que dirá de mí la gente?
Lo que dirá os lo digo yo:
desde hace un poco de tiempo que estaba algo cambiado
pero no cuando me decía “amor mío”;
desde hace un poco de tiempo que estaba algo cambiado,
pero no cuando me decía “amor mío”.

Es verdad que lleva su tiempo,
desde unos ejercicios de obediencia
hasta un gesto mucho más humano,
a algo que te de la razón de la violencia;
pero es necesario hacer tantas otras cosas
para llegar a ser así de gilipollas
como para no lograr comprender
que no hay poderes buenos.
Como para no lograr comprender
que no hay poderes buenos.

Y ahora aprendo un montón de cosas
en medio de otros vestidos iguales
excepto cuál es el crimen adecuado
para no pasar por criminal.
Nos han enseñado la maravilla
hacia la gente que roba el pan,
ahora sabemos que es un delito
el no robar cuando se tiene hambre;
ahora sabemos que es un delito
el no robar cuando se tiene hambre.

Respirar el mismo aire
por solo unos segundos no nos va,
hemos decidido aprisionarlos
durante la hora de libertad
venid ahora a la prisión
escuchad sobre la puerta
nuestra última canción
que os repetís otra vez:

POR MUCHO QUE OS CREÁIS ABSUELTOS,
ESTÁIS IGUALMENTE IMPLICADOS

POR MUCHO QUE OS CREÁIS ABSUELTOS,
ESTÁIS IGUALMENTE IMPLICADOS

(El original en italiano aqui)

Historia de un empleado (8): Vendrán a preguntarte por nuestro amor

Lunes, 5 de Diciembre de 2005

(NOTA: Esta canción fue la que me impulsó a traducir todo este disco de Fabrizio De André. Para mi la mejor canción de desamor jamás escrita, y toda una bandera que llevo encima defendiendo una manera de amar - amor que gira, que se mueve, que cambia, que se trasforma, que crece, que convulsiona, que revoluciona, que respira, que palpita - que espero que no me abandone nunca, aunque pueda condenarme a la soledad - o no)

El empleado es encarcelado, y en su celda no puede quitarse la imagen de su novia en las revistas, vendida a aquello contra lo que él está luchando. El único individualismo que le sirve es el del amor, el amor que se ha marchitado y ha fallecido víctima de su propio inmovilismo, de la incapacidad de evolucionar, del hastío. Entonces le escribe una carta desde prisión a Ella, mirándola a los ojos, acusándola y acusándose de no haber sido capaces de cambiar ni lo más mínimo el uno del otro. Y en esas letras destila la amargura absoluta del amor que se ha autodestruido y del que solo queda la nostalgia…

VENDRÁN A PREGUNTARTE POR NUESTRO AMOR - Fabrizio De André

Cuando anticipándose a tu estupor
vendrán a preguntarte por nuestro amor,
a esa gente experta en escucharse a sí mismos
un amor así de largo
no se lo des a la ligera.
No abras de par en par los labios a un atasco de palabras,
tus labios que se frenan tanto en las fantasías del amor,
después el amor tan seguro va a refugiarse en los “siempre”
en la hipocresía de los “nunca”…
no he conseguido cambiarte,
no me has cambiado, lo sabes.

Y detrás de los micrófonos te traerán un espejo
para embellecerte a ti e imaginarme ya viejo;
tu regálales un maquillaje que conmigo no llevabas
y ellos se asombrarán
de que tu no me bastaras.
Diles también que el poder yo lo he arrojado de mis manos
donde el amor no era adulto y te dejaba dibujos en el pecho,
para volver después del amor
a las caricias del amor
en fin, ya era fácil.
No has conseguido cambiarme,
no te he cambiado, lo sabes.

Diles que tus ojos me los han devuelto siempre
como flores regaladas en mayo y devueltas en noviembre,
tus ojos como vacíos que pagan a quien te ha dado trabajo,
tus ojos contratados desde hace tres años,
tus ojos son para ellos,
que ya son buenos para tamizar playas con la excusa del coral,
o para arrojarse a un cine con una piedra en el cuello,
y demasiado cansados para no avergonzarse
de confesarlo delante de los míos,
que son idénticos a los tuyos…
he conseguido cambiarte,
lo he conseguido, lo sabes.

Pero sin que los otros sepan nada,
dime sin programarlo, dime, ¿come se siente uno?
¿seguirás admirándote tanto como para quererte llevar al altar?
¿harás el amor por el amor
o por haberlo prometido?
¿irás a vivir con Alice que se fabrica el whisky destilando flores
o con un Casanova que te promete que te presentará a sus padres?
¿o te quedarás simplemente
donde un momento vale otro
si preguntarte por qué…?

¿seguirás dejando que elijan por ti,
o finalmente elegirás?

(El original en italiano aquí)

Historia de un empleado(7): El Bombarolo

Martes, 29 de Noviembre de 2005

(”Bombarolo” es un término italiano acuñado en los años sesenta para señalar a la persona que, por medio de artefactos explosivos normalmente caseros, atentaba contra instituciones y organismos, generalmente defendiendo posiciones o anarquistas o fascistas)

Cuando despierta del sueño el empleado comprende que su planteamiento inicial era equivocado: ahora sabe donde debe andar y lo que debe hacer, a quién debe golpear exactamente. Va sin pensarlo dos veces hacia el Parlamento con el objetivo de romper de una vez por todas el poder establecido, va a arrojar una bomba sobre gente real, que morirà de verdad. Pero su habilidad como bombarolo es solo una fantasía enloquecida; lo cierto es que, torpemente, sólo consigue la bomba ruede escaleras abajo sin llegar a su objetivo y acabe por hacer estallar un kiosko de prensa. Y justo antes de la tragedia, su mirada se queda absorta en lo único que le devuelve a la realidad: en la portada de las revistas aparece su novia, última conquista de la falsa aristocracia y de la hipocresía…

EL BOMBAROLO - Fabrizio De André

Quien va diciendo por ahí
que odio mi trabajo
no sabe con que amor
me dedico a la trilita,
es casi independiente
todavía unas pocas horas
después le daré la orden
al detonador.

Mi Pinocho frágil
pariente artesanal
de mecanismos construidos
a escala industrial
de mi no hará nunca
un caballero del trabajo,
yo soy de otra raza,
soy bombarolo.

En bajar las escaleras
pongo más atención,
sería imperdonable
ajusticiarme en el portón
justo en el día en el que
la decisión es mía
sobre la condena a muerte
o la amnistía.

Por la calle tantas caras
no tienen buen color,
aquí quien no aterroriza
enferma de terror,
hay quien espera la lluvia
para no llorar solo,
yo soy de otra calaña,
soy bombarolo.

Intelectuales de hoy
idiotas de mañana
devolvedme el cerebro
che le basta a mis manos,
profetas tan acróbatas
de la revolución
hoy lo haré yo por mí mismo
sin una lección.

Os descubriré enemigos
para vosotros tan ajenos,
y después de haberlos matado
estaré entre los forajidos
pero hasta que les busque yo
los forajidos son ellos,
he elegido otra escuela,
soy bombarolo.

Poder demasiadas veces
delegado en otras manos,
lanzado y recargado
de tus aeroplanos,
yo vengo a devolverte
un poco de tu terror
te tu desorden
de tu ruido

Así pensaba con fuerza
un treintañero desesperado
si no completamente certero
casi nada equivocado,
buscando el lugar idóneo
apropiado para su trilita,
en fin, el lugar digo
de un bombarolo.

Hay quien lo vio reír
delante del Parlamento
esperando la explosión
que probase su talento,
hay quien lo vio llorar
un torrente de vocales
viendo explosionar
un quiosco de periódicos.

Pero lo que le hirió
profundamente en el orgullo
fue la imagen de ella
que se asomaba desde cada folio
ajena al ridículo
en el que le dejó solo,
pero en primera página
con el bombarolo.

(El original en italiano aquí)

Historia de un empleado (6): Canción del padre

Viernes, 25 de Noviembre de 2005

El sueño sigue adelante. Ahora el empleado se convierte en su propio padre, que también se sienta en el banquillo de los acusados, para justificar su defensa enconada de los valores de siempre, de su individualismo, de su integridad, de su dinero, de su propiedad… el empleado se rebela dentro de su propio sueño y se despierta bañado en sudor. Comprende, amargamente, que está en un callejón sin salida, que sus actos siempre serán individuales y futiles, que solamente satisfarán una necesidad personal. Comprende que no por subir las escaleras del poder se está menos solo. Y esa bomba que ha sido lanzada con rabia, con ira, por pura venganza durante el sueño, ahora se revela como un momento de embriaguez sin sentido alguno en el mundo real. Entonces comprende cuál es la única salida…

CANCIÓN DEL PADRE - Fabrizio De André
“De verdad quieres dejar a tus ojos
sólo los sueños que no hacen despertar”.
“Si, Su Señoría, pero los quiero más grandes”.
“Hay allí un sitio, lo ha dejado tu padre.
No tienes más que quedarte en el puente
y mirar pasar los otros barcos
los más pequeños dirígelos al río
los más grandes ya saben donde ir.”

Así me he convertido en mi padre
muerto en un sueño anterior
el tribunal me ha dado confianza
absolución y delito, el mismo móvil.

Y ahora Berto, el hijo de la lavandera,
compañero de escuela, prefiere aprender
a contar sobre las antenas de los grillos
no usa nunca pompas de jabón para jugar;
sepultaba a su madre en un cementerio de lavadoras
envuelta en una sábana, casi como los héroes;
se paró un momento para sugerirle a Dios
que se metiera en sus asuntos
y se largó con el miedo de oxidarse,
el periódico de ayer lo da por muerto oxidado,
los enterradores los recogen con frecuencia
entre la gente que se deja llover encima.

He invertido el dinero y los afectos,
el banco y la familia dan intereses seguros,
con mi mujer se discute de amor
hay distancias, no hay miedos,
pero cada noche ella se me rinde más tarde;
vienen hombres, hay uno más delgado,
tiene una maleta y dos pasaportes,
ella tiene los ojos de una mujer que pago.
Comisario yo te pago por esto,
ella tiene los ojos de una mujer que es mía,
el hombre delgado tiene las manos ocupadas,
una maleta de colgantes, un salvoconducto.

No tiene ya la cara de su primer hachís
es mi último hijo, el menos querido,
tiene pocos sitios donde caerse muerto
no le importa levantarse, ni siquiera cuando se cae:
y mis excusas prenden fuego
al Guttuso, aún por confirmar,
ahora las llamas me envuelven la cama
estos son los sueños que no hacen despertar.

Su Señoría, eres un hijo de puta,
me despierto de nuevo y me despierto sudoroso,
ahora espérame fuera del sueño,
nos veremos de verdad
yo empiezo desde el principio.

(El original en italiano aquí)

Historia de un empleado (5): Sueño número dos.

Martes, 22 de Noviembre de 2005

El sueño del empleado continúa. Delante de sus ojos, el tribunal, y en lo más alto el juez, que en lugar de una mirada severa le hace un guiño cómplice. Le informa de que han seguido sus pasos desde siempre, le agradece haber hecho el trabajo sucio al poder, que por fin se ha liberado de las viejas esferas anquilosadas del poder pasado. Y la peor de las afirmaciones: en el fondo has disfrutado haciéndolo, tomándote la justicia por tu mano. El juez le tiende la mano al empleado y le invita a formar parte del panteón de los poderosos de verdad, los dueños del poder político y económico, esos que no se han visto ni rozados por la bomba…

SUEÑO NÚMERO DOS - Fabrizio De André

Imputado, escucha,
nosotros te hemos escuchado.
Tú no sabías que tenías una conciencia inflamable
plantada entre la aorta y la intención,
nosotros te hemos observado
desde el primer latido de corazón
hasta los ritmos más breves
de las últimas emociones
cuando los mataste,
favoreciendo el poder,
a los socios vitalicios del poder
amontonados en bajada
en defensa
de su celebración.

Y si tu creías que era una venganza
la llama de guardia
señalaba tu urgencia de poder
mientras te emocionabas con el papel más excitante de la ley,
ese que no protege
la parte del verdugo.

Imputado,
el dedo más largo de tu mano
es el medio,
el de la mía
es el índice,
pero también tú has juzgado.
Has absuelto y has condenado
por encima de mí,
pero por encima de mí,
por lo que has hecho,
por como lo has renovado,
el poder te gusta.

Escucha
una vez un juez como yo
juzgó a quien le había dictado la ley:
primero cambiaron al juez
e inmediatamente después
la ley.

Hoy, un juez como yo,
le pregunta al poder si puede juzgar.
Tú eres el poder.
¿Quieres ser juzgado?
¿Quieres ser absuelto o condenado?

(En italiano aquí)

Historia de un empleado (4): En el baile de máscaras

Jueves, 17 de Noviembre de 2005

El empleado sueña que se autoinvita al baile de máscaras de la nobleza y la burguesía, donde se juntan en pocos metros cuadrados todos aquellos a los que siempre ha admirado, temido, aquellos que le han impuesto el comportamiento justo. Sueña como les lanza la bomba y con ver su reacción, su destrucción su descomposición. Pero su rebelión ya es absoluta contra todo lo impuesto, y la bomba cae también sobre su padre, su madre y sobre el amigo que le ha enseñado a matar. Es su rendición final al individualismo absoluto contra el que intentaba luchar.

EN EL BAILE DE MÁSCARAS- Fabrizio De André

Cristo drogado concede demasiadas derrotas
cede a la complicidad
de Nobel, che le expone lo práctico
de un eventual premio de la bondad.
Maria ignorada por un Edipo ya taimado
imita su nostalgia de Natividad,
yo con mi bomba traigo la novedad,
la bomba que debuta en sociedad,
en el baile de máscaras de la celebridad.

Dante en la puerta de Paolo y Francesca
espía a quien lo hace mejor que él:
allí detrás se cuenta un amor normal
pero el sabrá después convertirlo en genial.
Y el viaje al infierno ahora hazlo solo
con la última envidia dejada allí, debajo de una sábana,
sorpresa en la puerta de la felicidad
la bomba ha perdonado a la normalidad
en el baile de máscaras de la celebridad.

La bomba no tiene una naturaleza gentil
pero empujada por la imparcialidad
convulsiona la improbable intimidad
de una aparente estatua de la Piedad.
Doncella de Manhattan, estatua de la libertad,
ahora ya no tiene rivales tu vanidad
y el juego de los espejos no se repetirá
“soy más bella yo o la estatua de la piedad”
después del baile de máscaras de la celebridad.

Nelson arrancado en su carnaval
persigue su identidad
y busca su máscara, el orgullo, el estilo,
empeñados siempre en vencer y nunca en morir.
Después de la chistera ya hecha jirones
intenta sacar el conejo de su Trafalgar
y en su agonía, desparramada por aquí y por allí,
implora una Santa Elena aunque sea en copropiedad
en el baile de máscaras de la celebridad.

Mi padre pretende aspirina y afecto
y tropieza con su autoridad,
confía a una bata su último papel
pero él explota después, primero va su decoro.
Mi madre se aprueba en añicos de espejo,
debería aceptar la bomba con serenidad,
el martirio y su profesión, su vanidad,
pero ahora acepta morir solo a medias
la parte que aún está viva le provoca tanta piedad,
en el baile de máscaras de la celebridad.

Alguno ha dejado la luna en el baño
encendida solo a medias
ese poco que me basta para contar los caídos,
asombrarme de su fragilidad,
y ahora puedes quitarme el pie del cuello
amigo que me has enseñado el “cómo se hace”
si no te llevo de vuelta en pocos minutos
te pongo a conversar, te pongo sentado
entre Nelson y la estatua de la Piedad
en el baile de máscaras de la celebridad.

(Aquí el original en italiano)

Historia de un empleado (3): La bomba en la cabeza.

Martes, 15 de Noviembre de 2005

El empleado no puede compararse con los cachorros del mayo, aunque tenga más o menos su propia edad. Paragona su vida llena de sentido común y orden establecido con la de aquellos jóvenes que tuvieron el valor de rebelarse contra el sistema que les oprimía. Querría unirse a ellos pero se da cuenta de que el individualismo le ha hecho mella, está demasiado condicionado por la sociedad en la que vive. Sólo le queda una posibilidad, una venganza personal en un gesto solitario que le redima de su egoismo. Decide arrojar una bomba a un baile de disfraces de gala donde se junta la flor y nata de la sociedad burguesa, todo los mitos que representan el poder establecido. Y comienza a soñar…

LA BOMBA EN LA CABEZA

… y yo contaba los dientes a los sellos
decía “gracias a Dios” “Feliz Navidad”
me sentía normal
y también mis treinta años
eran pocos más de los suyos
pero no importa ahora, vuelvo al trabajo.

Cantaban el desorden de los sueños
los ingratos del bienestar francés
y parecía que fueran
a denunciar hombres al balcón
de un solo Mayo, de un único país,

y yo, mi cara usada con sentido común,
repito “no queremos dolor”
y no me siento normal
y todavía me sorprendo
comparándome con ellos
y ahora es tarde, ahora vuelvo al trabajo.

Arriesgaban la calle y para un hombre
es necesaria una razón para soportar
el poder ensangrentar,
y la razón no debe ser arriesgar
sino quizás no querer soportar más.

Quien sabe qué se siente al liberar
la confianza en las propias tentaciones,
alejar a los intrusos
de nuestras emociones,
alejarlos en el tiempo
y antes de encontrarte solo
con el miedo de no volver al trabajo.

Arriesgar libertad calle por calle
olvidar los raíles que llevan a casa,
yo valgo la pena,
como para llegar a conocer a la gente
sin tener que fingirme inocente.

Me esfuerzo por repetirme con ellos
y mientras más va la idea más allá del cristal
más me dejan atrás;
para el valor común
no sé las reglas del juego
sin mi miedo me fío poco.

Ya llego tarde por los amigos,
por el odio podría hacerlo solo
iluminando con la trilita
quien tiene una cara y muestra solo el rostro
siempre agradable, siempre impreciso.

Y el explosivo rompe, corta, arrasa,
entre los huéspedes de un baile de máscaras
yo me he invitado
a revelar la huella
que hay detrás de cada máscara que salta
y a no tener piedad por primera vez.

LA BOMBA IN TESTA - Fabrizio De André

….e io contavo i denti ai francobolli
dicevo “grazie a Dio” “buon Natale”
mi sentivo normale
eppure i miei trent’anni
erano pochi più dei loro
ma non importa adesso torno al lavoro.

Cantavano il disordine dei sogni
gli ingrati del benessere francese
e non davan l’idea
di denunciare uomini al balcone
di un solo maggio, di un unico paese,

e io la faccia usata dal buonsenso
ripeto “Non vogliamoci del male”
e non mi sento normale
e mi sorprendo ancora
a misurarmi su di loro
e adesso è tardi, adesso torno al lavoro.

Rischiavano la strada e per un uomo
ci vuole pure un senso a sopportare
di poter sanguinare
e il senso non dev’essere rischiare
ma forse non voler più sopportare.

Chiss cosa si prova a liberare
la fiducia nelle proprie tentazioni,
allontanare gli intrusi
dalle nostre emozioni,
allontanarli in tempo
e prima di trovarti solo
con la paura di non tornare al lavoro.

Rischiare libert strada per strada,
scordarsi le rotaie verso casa,
io ne valgo la pena,
per arrivare ad incontrar la gente
senza dovermi fingere innocente.

Mi sforzo di ripetermi con loro
e più l’idea va di l del vetro
più mi lasciano indietro,
per il coraggio insieme
non so le regole del gioco
senza la mia paura mi fido poco.

Ormai sono in ritardo per gli amici
per l’odio potrei farcela da solo
illuminando al tritolo
chi ha la faccia e mostra solo il viso
sempre gradevole, sempre più impreciso.

E l’esplosivo spacca, taglia, fruga
tra gli ospiti di un ballo mascherato,
io mi sono invitato
a rilevar l’impronta
dietro ogni maschera che salta
e a non aver piet per la mia prima volta.

Historia de un empleado (2): La canción del mayo.

Sábado, 12 de Noviembre de 2005

El funcionario gris del Estado italiano escucha en los años setenta por pura casualidad una vieja canción francesa en la radio. Los jóvenes revolucionarios del mayo francés del 68, que se alzaron una vez para sacudirse el individualismo de la sociedad burguesa en la que se veían envueltos, que perdieron la batalla contra el egoísmo establecido, señalan con el dedo a aquellos que se encerraron en sus casas y se taparon los oídos por el miedo a la represión. Miraban a los ojos a las avestruces del 68, que no eran capaces de sostener la mirada de sus acusadores. El funcionario se siente aludido en la canción y su mente entra en ebullición, algo se desencadena en su cerebro que le hace avergonzarse de su propia existencia en ese mundo al que tanto repudia… per quanto voi vi credete assolti siete lo stesso coinvolti!

CANCIÓN DE MAYO

Aunque nuestro mayo
haya hecho de menos vuestro valor
si el miedo de mirar
os ha hecho agachar la cabeza
si el fuego ha respetado.
vuestros “Millecento”
aunque os creáis absueltos
estáis igualmente implicados.

Y si os habéis dicho
“no está pasando nada”,
las fábricas reabrirán,
arrestarán a algún estudiante
convencidos de que ha sido un juego
al que habríamos jugado más bien poco
intentad de nuevo creeros absueltos
estáis igualmente implicados.

Aunque habéis cerrado
vuestra puerta en nuestra cara
las noches que las “panteras”
nos mordían el trasero
dejándonos, de buena fe,
masacrar sobre las aceras
aunque ahora os desentendáis,
vosotros, aquella noche, vosotros estabais.

Y si en vuestros barrios
todo está igual que ayer,
sin las barricadas,
sin heridos, sin granadas,
si habéis tomado por cierta
la “verdad” de la televisión,
aunque entonces os hayáis absuelto
estáis implicados igualmente.

Y se creéis ahora
que todo es igual que antes,
porque habéis votado de nuevo
la seguridad, la disciplina,
convencidos de haber alejado
el miedo a cambiar
vendremos de nuevo a vuestras puertas
y gritaremos aún más fuerte
por mucho que os creáis absueltos
estáis para siempre implicados.

CANZONE DEL MAGGIO - Fabrizio De André
Anche se il nostro maggio
ha fatto a meno del vostro coraggio
se la paura di guardare
vi ha fatto chinare il mento
se il fuoco ha risparmiato
le vostre Millecento
anche se voi vi credete assolti
siete lo stesso coinvolti.

E se vi siete detti
non sta succedendo niente,
le fabbriche riapriranno,
arresteranno qualche studente
convinti che fosse un gioco
a cui avremmo giocato poco
provate pure a credervi assolti
siete lo stesso coinvolti.

Anche se avete chiuso
le vostre porte sul nostro muso
la notte che le “pantere”
ci mordevano il sedere
lasciandoci in buonafede
massacrare sui marciapiedi
anche se ora ve ne fregate,
voi quella notte voi c’eravate.

E se nei vostri quartieri
tutto è rimasto come ieri,
senza le barricate
senza feriti, senza granate,
se avete preso per buone
le “verit ” della televisione
anche se allora vi siete assolti
siete lo stesso coinvolti.

E se credete ora
che tutto sia come prima
perché avete votato ancora
la sicurezza, la disciplina,
convinti di allontanare
la paura di cambiare
verremo ancora alle vostre porte
e grideremo ancora più forte
per quanto voi vi crediate assolti
siete per sempre coinvolti,
per quanto voi vi crediate assolti
siete per sempre coinvolti.

Historia de un empleado (1)

Martes, 8 de Noviembre de 2005

INTRODUCCIÓN

Peleaban así como jugando
los cachorros del Mayo, era normal
tenían tiempo incluso para la cárcel
esperando fuera se quedaba
la misma rabia, la misma primavera.

INTRODUZIONE - Fabrizio De André

Lottavano così come si gioca
i cuccioli del maggio era normale
loro avevano il tempo anche per la galera
ad aspettarli fuori rimaneva
la stessa rabbia la stessa primavera…