Hace algo más de dos años, no recuerdo exactamente como (probablemente a través de mi hermano), acabé poniéndome en contacto con Marcos Taracido, responsable junto con Roger Colom y Carmen Castro de Libro de Notas. La idea era que me sumara al cuerpo de “corresponsales” en el extranjero de LdN y escribiera, con la periodicidad que me diera la gana, unas cartas desde Italia, tratando de dar una visión del país trasalpino desde el punto de vista del español que lo mira a diario con ojos de asombre. Mi formalismo con esas cartas fue entre poco y ninguno y Marcos, con una paciencia enorme, siempre me daba recordatorios cariñosos por e-mail, a ver si le mandaba la carta prometida alguna vez. Yo no sé cómo me aguantaba.
En vista de los antecedentes, me pareció aún más sorprendente que se atreviera a proponerme como anotador diario, es decir, uno de los responsables de que en la portada de la web siempre haya entre 4 y 6 recomendaciones diarias. Decidido a no decepcionarle, me lancé con pasión a esa tarea.
Ha pasado un año de eso.
Ahora mis responsabilidades en LdN son mucho mayores (de hecho, en parte por eso no publico tanto por aquí). Conocí en persona a Marcos hace unos cuantos meses, en Santiago. Es un tipo serio, diría que “nervioso-controlado”, honesto, cabezota y con un sentido de la dignidad y de la decencia muy desarrollado.
Y un cascarrabias.
Posiblemente es una de las personas a las que más admiro de todas las que conozco. Desde hace años carga con la mejor página web en español (es lo que pienso), sin moverse ni un milímetro de lo que cree que es justo, sin renunciar bajo ningún concepto a sus principios y sin venderse nunca a nadie. A nadie. Para mí, trabajar en Libro de Notas es un motivo de orgullo y satisfacción diario, se me llena la boca diciendo que soy parte de ese proyecto a todo aquel que quiera oírme. Y no tiene ni idea Marcos de que en momentos muy chungos y de autoestima bajo mínimos, mi responsabilidad para con LdN me ha sacado a flote.
Desde hace una semana Libro de Notas ha cambiado de diseño. Ahora los columnistas propios tienen más importancia que las anotaciones diarias. Es un paso más. Y yo he contribuido a él.
Gracias Marcos. Que nunca te las doy, joder.