Mi cuentista favorita abre garito: Cuentos mínimos.
Que ya era hora.
Mi cuentista favorita abre garito: Cuentos mínimos.
Que ya era hora.
Y mientras entro en calor (que falta me hace) os dejo el enlace a los pudores de L., que entra pisando fuerte en esto de los fotologs.
Deconstructing Ele
¡Felicidades Liniers!
C: Me preguntó: ¿Tienes dinero?
¿Tienes un buen piso?
Aquí estoy, si me necesitas.
Yo: Macho…
C: Cuando te dicen algo así, en un momento en el que tu sexto sentido está hiperdespierto, SABES si es un farol o no.
Lo sabes, verdad?
Yo: Claro que lo sé…
C: Él no mentía
Yo: Vaya… este chat me lo voy a guardar…
C: Simplemente le dije: una cerveza de vez en cuando. Tu compañía, unas risas, nuestras clases. Eso es más que suficiente.
Pues bien, no sé cuántas cervezas hemos tenido desde entonces.
Y por dios, tío, que esto no suene trágico, vale, es una mera constatación de hechos que, en cualquier momento, habría podido solucionar: en realidad, creo que es el único amigo que tengo aquí.
Yo: Vale, entiendo qué quieres decir.
C: Nunca pretendí ser su amigo. ¿Cómo puedes ser amigo de alguien con el que apenas hablas?
¿Alguien a quien apenas conoces?
Cuyos temas de conversación son: ¿qué tal el trabajo? ¿qué tal tu semana? ¿qué tal el subjuntivo?
Pero es algo tan lento, tan sutil, tan subterráneo.
Hoy se le han vuelto a llenar los ojos de lágrimas cuando le he dicho que me marchaba.
Yo: …
C: Se ha puesto nervioso, le han temblado las manos.
Solamente me ha dicho: “Va a ser duro no tenerte conmigo”
Y fin de la conversación.
Yo: Me estás poniendo la piel de gallina
C: Pues chico, es que ha sido así.
A los cinco minutos, ha sacado su agenda, me ha mirado y me ha dicho: “¿Qué cosas te falta por hacer aquí?”
Le he dicho. Ha apuntado. Ha sugerido otras.
Ya hay fechas.
No habla. Hace.
Es una especie muy rara.
Yo: Que tio… que tio…
C: Nunca había conocido a alguien así. Tú, por ejemplo, hablas y haces.
Yo: Está fuera de la realidad. O pertenece a la realidad del cine
C: J también. Habla y hace. MJ: habla y hace. Palabras, hechos, de la mano.
Pero esto me ha cogido desprevenido, de verdad, Alberto.
Me he vuelto llorando a la Uni.
Yo: No me extraña
C: No le das importancia, porque te pasas la vida con otros códigos. Nosotros nos manifestamos continuamente y nos
emocionamos continuamente.
:)
Pero esto llega sin avisar.
Un lunes
Otro lunes
Otro
Otro
Yo: Esto es algo contenido… extraño…
C: Sí.
Es exactamente eso, algo contenido. Algo paciente. Se ha desarrollado en tres largos años. En menos tiempo, habría sido
imposible.
Yo: Casi una erosion en positivo
C: Pues sí…
Yo: Creo que acabas de provocar mi primer post de verdad desde que volvi a Sevilla…
Ayer La Muerte llamó a mi puerta.
- Bart, prepárate, he venido a buscarte.
- ¿Cómo dice? ¿Bart? No, no, Bart vive en el segundo tercera.
Y se llevó a Jaime.
Hay que ver La Muerte, con lo lista que parece en las novelas.
He encontrado el blog con el mejor nombre del mundo: A que me parezco a Jodorowsky. (Vía Libro de Notas. ¡Gracias Marcos!)
En cualquier caso, no debemos caer en la confianza hippy Coppoliana. El enemigo es fuerte, aunque nosotros seamos más. Los señores de sesenta años que llevan el tinglado de la distribución seguirán empeñados en que somos delincuentes, a pesar de que los millonarios son ellos. Nosotros sólo queremos ver películas. De manera que sigamos trabajando: conservemos lo descargado, en DVDs, discos duros, etc. Recordemos que hemos pagado un impuesto por ello. Luego no sólo es legal, sino que es bueno: descargar películas de internet ya da dinero a la SGAE, ergo a los autores y editores. Conservémoslo, tengámoslo organizado y compartámoslo con la gente que viene. Que los de la corbata no nos oculten el acervo cultural de tantas generaciones.
Dice Massi:
Escuchad: yo en esa historia del vaso medio lleno o medio vacío no he creído nunca. El hecho es que podemos contarnos cuentos, pescar acontecimientos de aquí y de allá y darles una secuencia lógica, hasta podemos pensar que si se pierde un avión quizás ese avión se habría caído. Lo que sabemos hacer mejor es encontrar excusas. A mí no me importaría que me pagasen por esto. Hacer una profesión: “Ey, oye, tengo una cena; es que no tengo ningunas ganas”. “No hay problema, estoy aquí para esto. ¿Necesitas una excusa? Toma, aquí tienes. Son 50€”
La excusa no es la clásica gilipollez que se dice: “Mira, mejor somos amigos”, o “Chaval, cuento contigo para el futuro de esta empresa”. No. La excusa es una cosa mucho más sutil: es un reto contigo mismo, un juego de argucias que se combate a golpes de florete. ¿Apostamos algo? Con la gilipollez uno se siente culpable y la sensación de culpa no es algo que todos sepan sobrellevar. Quizás después uno termina por escribir un SMS o quizás se encuentra humillado delante de un portal. Con una buena excusa, la conciencia está como bajo el efecto de un fuerte opiáceo: nflskdnf3424lkdnlfjdslkfj: ¡GUAU!
Porque la excusa no es algo que se construye a posteriori, la Excusa es el viaje, la excusa es la realidad.
Pero las cosas a veces no son lo que parece. Si sustituimos la palabra Excusa por la palabra Jaula y si, fijándonos bien, el opiáceo no lo ha tomado vuestra conciencia sino vosotros, puede suceder que, en fin, quiero decir… estáis de mierda hasta el cuello.
Puede pasar que seguís creyendo en algo que ya os importa un comino, o puede ser que seguís diciendo que sí cada vez que vuestro jefe os pide quedaros un par de horas más.
El vaso, basta con mirarlo bien, está lleno hasta la mitad.
El original en italiano, aquí
Que buen tío este Rafa. Es una de las personas más originales y diferentes que he conocido en mi vida (¡y que novia espléndida y maravillosa tiene!). Nunca hemos llegado a ser grandes amigos supongo que porque nunca hemos tenido demasiado tiempo para serlo, pero siempre que nos vemos nos tomamos con una alegría esplendorosa. Creo que lo que me falta para que seamos grandes amigos es hablar de cosas poco importantes. Nos vemos tan poco que sólo hablamos de cosas importantes, así que nos faltan las chorradas.
Rafa es el hombre del pensamiento lateral, el autor de una de las frases más importantes que me han dicho en mi vida (Bologna, verano de 2005, justo antes de volver a Sevilla tras el peor año de mi vida, Rafa en un café me dice “Tío, después del año que has pasado, tú ya eres el rey”). Rafa es una persona a la que, jugando al Pictionary, le tocó en su tarjeta dibujar “Curro Jiménez”. Después de un rato sin comprender lo que hacía el tiempo finalizó y todos le preguntamos: “¿Pero QUÉ era eso?” y él tranquilamente respondió: “Estaba intentando dibujar las Alpujarras”.
Alguien que intenta dibujar las Alpujarras jugando al Pictionary merece toda mi atención.
Rafa además es un gran músico, en investigación constante, y hasta hace bien poco también era un poco timorato a la hora de dar el paso sucesivo a componer. Pero últimamente se ha desembarazado de esos timores y le está echando narices a la cosa.
Y tiene su propio sitio, para que le oigáis: Puerto de Música.
Suerte amigo.
El camino que tomas que condiciona toda tu vida y no hay manera de rehacer el camino.
Pero, ¿por qué estoy aún escribiendo si el Dr. Malcolm lo hace indudablemente mejor?
Ha sido un momento extraño. De melancolía, de tristeza, un poco de derrota, no les voy a engañar. Sobre todo cuando te dicen seriamente si no te has planteado volver. No sé si cuando estás a punto de morir pasa, pero en ese momento haces un balance del pasado y contestas. La respuesta, al menos la primera, siempre debe ser no. Recuerden a Serrat. Hay que hacer un esfuerzo y recordar la otra mitad. Igual, luego, cambiamos de opinión. O igual no. Pero hay que recordar.
Y ya podéis correr a leer el resto.
Quisiera ser como la negra y vivir en el otro hemisferio para encontrar a uno
Que ordenó 24 rosas por teléfono sin saber a dónde mandarlas exactamente. Que se desespera un poco cuando tardo mucho en arreglarme para salir, pero igual le gusta la cosa morada que me pongo en las pestañas. Que ronca y se disculpa por ello en la mitad de la noche. Que no tiene idea de mis preocupaciones dietéticas pero se acuerda de los detalles de cada uno de mis sostenes. Que le gusto porque se lo que es un tunel ssh y tomo demasiada cerveza y me da por opinar sobre política exterior y leemos el periódico en silencio. Que me escribe poemas que riman. Que me quiso desde el primer intento, sin fallar: no le costó inseguridades, ni miedos, ni soledades. Que me lo hizo saber todos los días desde entonces.
Y yo también me casaría con él, comadre.